13 consecuencias de la cesárea que nadie te cuenta y debes conocer

13 consecuencias de la cesárea que nadie te cuenta y debes conocer
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La cesárea es una intervención quirúrgica en la que se hace una incisión en el abdomen y el útero de la madre para extraer al bebé. Está indicada cuando el parto por vía vaginal podría suponer un riesgo para la madre o el feto, siendo en esos casos el parto por cesárea la única solución para el nacimiento de un bebé sano.

Pero es importante que las cesáreas estén justificadas, pues como cirugía que es conlleva una serie de riesgos añadidos y consecuencias para la salud que es necesario conocer para tomar la mejor decisión en cada caso.

La recuperación es lenta y dolorosa

cesárea

A los entuertos, loquios, estreñimiento y otras molestias postparto habituales, se suman las molestias derivadas de una cirugía mayor abdominal, haciendo que la recuperación sea más lenta y complicada.

Lo habitual es que la madre que ha pasado por una cesárea se sienta muy dolorida, sin fuerzas y con la movilidad reducida. Durante los primeros días resulta difícil sentarse, levantarse y caminar sin ayuda, y no se recomienda coger peso, caminar largas distancias o conducir.

El dolor post-quirúrgico hace imprescindible la toma de medicación durante unos días (el número de días va a depender de las necesidades de cada mujer). En el hospital te pondrán medicación intravenosa, y una vez te den el alta pasarás a tomarla por vía oral. Si estás dando a tu bebé lactancia materna, recuerda decírselo a los médicos para que te receten una medicación compatible y sin riesgos para tu bebé.

En este artículo te compartíamos una serie de consejos para recuperarte de la cesárea más fácilmente.

Sufrirás gases y molestias intestinales tras la cesárea

Aunque cualquier madre reciente puede experimentar esta desagradable molestia durante el postparto, los gases son más habitual en mujeres que han dado a luz mediante cesárea.

El motivo principal es que al tratarse de una intervención quirúrgica abdominal se retiene aire dentro del cuerpo, intensificando las molestias. Asimismo, y dado que el dolor impide que la mujer pueda moverse y caminar, la eliminación de los gases se hace más difícil.

La lactancia materna puede ser más difícil al inicio

lactancia

Si bien la leche no tarda más en subir tras una cesárea (si esto sucede es porque se ha tardado en poner al bebé al pecho), sí que puede resultar más difícil amamantar debido al dolor y la incomodidad a la hora de encontrar una postura que facilite el agarre del bebé sin molestias para la madre.

En este post te recomendábamos las mejores posturas para amamantar tras una cesárea.

Cuidados especiales de la herida

La cesárea es una cirugía abdominal que requiere de una serie de cuidados post-quirúrgicos inmediatos para evitar que la herida se infecte. Durante los primeros días debemos limpiar y curar la herida, vigilando que no huela mal, supure, sangre, esté caliente o adquiera un aspecto feo.

En este post te contábamos qué debes tener en cuenta para curar la herida de la cesárea de forma correcta.

Problemas con la cicatriz e insensibilidad al tacto

Pero la infección post-quirúrgica no es el único riesgo asociado a la cicatriz de la cesárea.

La sensación de picor, tirantez en la piel e insensibilidad al tacto puede durar semanas, meses o incluso años. También es habitual que a lo largo del tiempo la cicatriz sufra cambios en su apariencia que van a depender de la predisposición genética a la hora de cicatrizar, el tipo de piel, la edad o el tipo de cesárea que se haya tenido.

Adherencias en el tejido (con las complicaciones que conlleva)

herida de cesárea

Durante la cesárea se cortan diferentes planos de tejido que luego deben suturarse de nuevo. En ocasiones, la sutura produce tensiones internas que impiden el movimiento normal, tanto del músculo como de la fascia abdominal.

Es lo que se conoce como adherencias, una complicación en la salud de la mujer con riesgos a corto, medio y largo plazo que pueden afectar a los órganos internos, problemas de suelo pélvico, dolores de espalda, un mal parto en el futuro, lesiones de vejiga o intestino o incluso un mayo riesgo de hemorragia postparto

Para evitar la formación de adherencias es necesario ponerse en manos de un fisioterapeuta especializado que revise la cicatriz y la trabaje en sus diferentes planos.

Mayor riesgo de diástasis abdominal

La diástasis de rectos abdominales es una lesión que consiste en la separación de los dos rectos abdominales a lo largo de la línea alba. El embarazo es la principal causa de diástasis, aunque el riesgo parece elevarse en caso de sufrir cirugías abdominales.

Como analizábamos en este post, las consecuencias de sufrir diástasis abdominal no son únicamente estéticas, sino que pueden afectar a la salud. Por esto es tan importante ponerse en manos de profesionales cuanto antes.

Mayor riesgo de infertilidad secundaria

Según los estudios, la cesárea puede afectar de forma negativa a los futuros embarazos, aumentando las probabilidades de infertilidad secundaria y elevando el riesgo de aborto espontáneo.

Se cree que esta asociación podría deberse a un defecto en el área de la cicatriz uterina que afectaría a la fertilidad e implantación del embrión.

Mayor riesgo de rotura uterina y otras complicaciones en futuros embarazos

cesárea

Tras un parto por cesárea aumenta el riesgo de sufrir placenta previa y parto prematuro en futuros embarazos, así como rotura uterina durante el embarazo o el parto.

Esta complicación grave se asociada en la mayoría de los casos a una cirugía uterina previa (la cesárea, entre otras) pues las cicatrices van debilitando los tejidos de las paredes uterinas, aumentando las posibilidades de que se produzca un desgarro espontáneo del útero.

El tipo de cesárea con histerotomía transversa ampliada en “T” o  la incisión uterina corporal vertical, son las que más riesgos conllevan, según leemos en este estudio. También influye el hecho de que a la mujer se le induzca el parto tras una cesárea previa, en lugar de dejar que este se desencadene de forma espontánea.

Mayor riesgo de desgarro perineal en futuros partos vaginales

cesárea

Haber pasado una cesárea no significa que todos tus partos vayan a ser de la misma forma. De hecho, diferentes investigaciones han demostrado que un 75 por ciento de las mujeres que han intentado un parto vaginal después de cesárea lo han logrado. No obstante, es necesario saber que la SEGO desaconseja intentar un parto vaginal en mujeres con tres o más cesáreas, aunque la mayoría de ginecólogos establece este límite en dos.

Otro aspecto a tener en cuenta es la asociación entre parto vaginal después de cesárea y un mayor riesgo de desgarro perineal grave. Según los los estudios, una de las posibles razones de esta asociación sería la falta de coordinación entre un útero que ya ha parido un bebé y un perineo que nunca lo ha hecho.

No se recomienda tener más de tres cesáreas

Debido precisamente al riesgo de rotura uterina anteriormente mencionado, debes saber que los expertos no suelen recomendar más de tres cesáreas. Igualmente, es necesario tener en cuenta el tiempo transcurrido entre la cesárea y un nuevo embarazo; un intervalo que la OMS recomienda que no sea inferior a dos años.

El suelo pélvico también puede dañarse

suelo pélvico

Cuando hablamos de cuidar el suelo pélvico en el postparto existe un error bastante generalizado, y es creer que solo las mujeres que han dado a luz por vía vaginal deben prestarle atención, pero nada más lejos de la realidad.

Y es que el debilitamiento de los músculos, ligamentos y estructuras que sostienen los órganos de la pelvis no solo viene derivado de la distensión abdominal provocada durante el embarazo o de los pujos durante el parto. Las adherencias producidas por la cesárea son también un factor de riesgo.

Tener el suelo pélvico fuerte antes y durante el embarazo contribuye a evitar la aparición de ciertas molestias y a prevenir episiotomías y desgarros en el momento del parto. Fuera del embarazo, un suelo pélvico tonificado ayuda a controlar correctamente el esfínter urinario y anal, así como evitar pérdidas de orina, prolapsos, dolor de espalda, molestias o disfunciones sexuales, entre otros aspectos.


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