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Parto por cesárea: siete consejos que te ayudarán a recuperarte más fácilmente
Salud de la madre

Parto por cesárea: siete consejos que te ayudarán a recuperarte más fácilmente

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Si acabas de pasar por una cesárea puede que te sientas cansada, aturdida y muy dolorida. Los primeros días con un recién nacido no son fáciles. Es una fase de adaptación a una nueva situación y de irse conocienco poco a poco.

Las mujeres que damos a luz por cesárea, a veces nos olvidamos de nosotras mismas, pasando por alto que hemos sido sometidas a una cirugía mayor abdominal que, como tal, requiere de unos cuidados post quirúrgicos que no se limitan exclusivamente a los cuidados de unca cicatriz.

Has pasado por una cesárea pero tu bebé te reclama una y otra vez y tú sólo deseas sentirte bien cuanto antes para poder atenderlo. Te frustras, te desesperas y ansías poder recuperar las fuerzas y la movilidad cuanto antes.

Paciencia. Todo llega. Pero para eso, es importante que las primeras semanas te cuides, no hagas esfuerzos y pidas ayuda siempre que la necesites. Además, siguiendo estos consejos que te planteamos podrás ayudar a que tu recuperación sea más rápida:

1. Ponte en pie y camina lo antes posible

El momento de ponerse en pie por primera vez tras una cesárea es algo que ninguna mujer que ha pasado por ello olvida facilmente. Sientes una enorme presión en la zona afectada y la sensación de "partirte en dos" en cualquier momento.

Sin embargo, por doloroso que pueda resultar, es importante ponerse en pie lo antes posible (siempre tras la indicación del personal sanitario) y tratar de ir aumentando la frecuencia y la distancia de los paseos.

Camina siempre sujeta al brazo de alguien y trata de hacerlo de la forma más erguida posible. Puede resultar imposible al principio, pero recuerda que cuanto más recta sea la postura que adoptes, más rápida será la recuperación.

2. No hagas esfuerzos y pide ayuda

Puede que transcurridos tres o cuatro días - generalmente coincidiendo con la fecha de alta hospitalaria - te sientas fuerte, casi recuperada y ansiosa de llegar a casa y comenzar a ocuparte de tu bebé al cien por cien.

Pero no debes confiarte. Es importante que descanses el mayor tiempo posible, que no conduzcas, subas o bajes escaleras ni cojas peso. Pide a alguien que te de a tu bebé cuando quieras tenerlo en brazos o darle el pecho, y si ciertas tareas como acostarle en su cuna o bañarle te requieren forzar posturas, es mejor que por el momento se encargue otra persona de hacerlas.

Papá-bañando-a-bebé

No debes olvidarte de salir a pasear cada día, pero trata de hacerlo siempre acompañada (al menos los primeros días) y de no excederte. Encuentra tu ritmo, párate y descansa cada vez que lo necesites y ve ampliando la distancia cada día.

Recuerda que la recuperación de una cesárea es como una carrera de fondo en donde empezar poco a poco e ir ahorrando energía se hace imprescindible para llegar a la meta

3. Protege tu abdómen

La cicatriz de la cesárea tarda aproximadamente diez días en curarse, por eso es muy importante extremar los cuidados de la zona durante esos días para evitar complicaciones, infecciones o que la herida pueda volver a abrirse.

Sin embargo, hay ciertos actos involuntarios como toser, reir, estornudar... que pueden ocasionarnos dolor. Prueba a sujetar tu tripa con las manos cuando esto ocurra o, mejor aún, a cubrirla con una almohada. De este modo, estarás dando dando soporte a tu abdómen al tiempo que lo proteges.

4. Cuida tu alimentación

La anestesia, la dificultad de movimiento de los primeros días y los procedimientos que se emplean en las intervenciones quirúrgicas abdominales, pueden contribuir a la aparición de gases, retortijones y estreñimiento.

Dieta-saludable

Ponerte en pie y caminar te ayudarán, pero también ingerir mucho líquido y llevar a cabo una dieta saludable y rica en fibra. Cuidando tu alimentación podrás combatir la molestias y recuperar el ritmo intestinal lo antes posible.

5. Lava a diario la cicatriz y sécala bien

El cuidado más importante que requiere la cicatriz de la cesárea es la higiene diaria. Cuando te duches cada día recuerda lavar bien la cicatriz con ajua y jabón de PH neutro. Sécala después muy bien con ligeritos toquecitos y, a no ser que tu médico te haya recomendado otra cosa, no será necesario que la cubras con ningún apósito.

Debes estar atenta a cualquier signo que pueda indicar una infección, como picor, escozor, abultamiento de algún punto, cambio raro de color, mal olor, fiebre... o cualquier otro síntoma que te haga sospechar.

Cuando te hayan retirado los puntos pregunta a tu médico sobre el uso de aceites hidratantes para ayudar a una buena cicatrización y acude a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para tratar adherencias y otros aspectos relacionados con la intervención quiúrgica.

6. Utiliza ropa cómoda

También debemos cuidar mucho el momento de vestirnos tras una cesárea, porque no todo vale. Huye de elásticos, prendas ajustadas y botones que puedan clavarse en tu cicatriz. Es preferible que durante los primeros días optes por prendas holgadas que se aten con lazo o por vestidos anchos.

Además, tal y como hemos comentado al principio, hay que evitar forzar o doblar el cuerpo. De este modo, es preferible usar zuecos o zapatos abiertos antes que sandalias que requieran un ajuste, o prendas que puedan ponerse por la cabeza y abrocharse por delante, antes que aquellas que se metan por lo pies, y que te obliguen a agacharte, o se abrochen a la espalda.

7. Seguridad y comodidad también a la hora de dar el pecho

La lactancia materna puede establecerse igualmente anque hayas tenido cesárea. Lo importante es que no se produzca separación entre madre y bebé durante las primeras horas, y que en caso de molestia o dudas se busque ayuda profesional cuanto antes.

Los primeros días puede que te sienteas incómoda y te cueste encontrar la postura correcta para dar el pecho sin dolor. Apoyar al bebé sobre el abdomen puede resultar doloroso y la imposibilidad de moverte con libertad, hace difícil encontrar una postura en la que te sientas cómoda.

Si esto ocurre prueba a dar el pecho tumbada o ayudándote de una almohada o cojín de lactancia. La sensación de tener protegia la zona abdominal y la ciactriz te dará una mayor tranquilidad aparte de permitirte apoyar al bebé sobre el cojín sin molestias para tí.

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