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Guía práctica de medicación y tratamientos compatibles durante la lactancia
Lactancia

Guía práctica de medicación y tratamientos compatibles durante la lactancia

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Cuando estamos amamantando a nuestro bebé pueden surgirnos dudas sobre la conveniencia de tomar determinados medicamentos, vacunarnos o someternos a algún tratamiento, pues tememos que puedan estar contraindicados con la lactancia y hagan daño a nuestro hijo.

Realmente hay muy pocas situaciones que contraindiquen la lactancia, pero por desgracia todavía es frecuente encontrar profesionales no actualizados que la desaconsejan a la hora de iniciar un determinado tratamiento que sí es compatible y seguro.

Con la ayuda de e-lactancia vamos a despejar las principales dudas que pueden surgirnos a la hora de tomar medicamentos o someternos a tratamientos cuando estamos dando el pecho a nuestros bebés. Aunque es importante recordar que cualquier medicamento, incluso los adquiridos sin receta, deben estar recomendados siempre por el médico, especialmente en periodo de lactancia.

Pruebas de imagen y rayos

radiografía

Ante la sospecha de ciertas patologías como fracturas óseas, cálculos, hernias, tumores, procesos inflamatorios... el médico podría indicar realizar un estudio por imagen, y en estos casos las dudas sobre su compatibilidad con la lactancia suelen ser muy frecuentes.

Hemos consultado en e-lactancia las pruebas más habituales y esto es lo que nos cuentan al respecto:

  • Las radiografías, tomografías y otras exploraciones con radiaciones X (como la mamografía, TAC escáner) no afectan a la leche ni a la lactancia, pues los rayos X empleados ni permanecen en el cuerpo, ni se excretan por la leche. Tampoco alteran los niveles de prolactina.
  • El contraste radiológico yodado "se considera compatible con la lactancia por eliminarse rápidamente sin apenas metabolización ni liberación de yodo y ser prácticamente inabsorbible por vía oral".
  • El contraste radiológico no yodado, como el bario-sulfato y la fluoresceina son seguros, compatibles y sin riesgo para la lactancia.
  • Ecografía: "las ondas sonoras de alta frecuencia utilizadas en esta técnica no son radioactivas, por lo que no causan alteraciones en la producción ni composición de la leche materna."
  • Resonancia magnética nuclear "no afectan a la leche ni a la lactancia" pues "el campo electromagnético y las ondas de radiofrecuencia generados con esta técnica no causan alteraciones nocivas en la composición de la leche". Por tanto, tras una RM "se puede amamantar sin problemas" a continuación.

Medicamentos y antibióticos

medicamentos y lactancia

Ningún medicamento (ni siquiera los adquiridos sin receta) se deberían tomar por cuenta propia sin consultar previamente con el médico. Pero esta condición es más imprescindible aún si cabe cuando estamos embarazadas o en periodo de lactancia.

  • Ciertos analgésicos y antiinflamatarios habituales para tratar dolencias comunes (dolor de espalda, cefaleas, dolor de muelas, síntomas catarrales, inflamación de articulaciones...), como el paracetamol o el ibuprofeno son compatibles con la lactancia. No ocurre lo mismo con el nolotil, que desde hace unos meses no se considera seguro durante la lactancia.

En cuanto al uso de la aspirina durante la lactancia se considera "bastante seguro, con riesgo leve o poco probable". Pero hay que tener en cuenta que se excreta en pequeñas cantidades en leche materna, por lo que siempre podemos recurrir a alternativas más seguras como el paracetamol o el ibuprofeno.

  • También son seguros algunos antibióticos habituales, como la amoxicilina, penicilina, amoxicilina con clavulánico o azitromicina.

  • En caso de tener que recurrir a corticoides de uso tópico, inhalado, intraarticular o en enema, desde e-lactancia nos informan de que su uso también es seguro. Si este tipo de medicamentos se requieren para tratar eczema o dermatosis del pezón "conviene elegir el corticoide menos potente, aplicarlo justo al acabar la toma para que se haya reabsorbido antes de la siguiente, y en caso necesario retirar restos con una gasa y no utilizar durante más de una semana seguido".

  • Algunos de los antihistamínicos recetados en caso de alergia son compatibles y seguros durante la lactancia. Tal es el caso de la loratadina o la cetirizina, por poner algún ejemplo. Pero hay otros cuyo riesgo es elevado y no se recomienda. Puedes consultar los antihistamínicps de riesgo muy bajo, bajo y alto en este enlace de e-lactancia.

  • En el caso de ser necesario el uso de analgésicos opioides es muy importante consultar con el médico las diferentes opciones que hay, pues algunos constituyen un riesgo alto para la lactancia (consultar aquí).

Bálsamos y descongestivos

medicamentos y lactancia

Mención aparte merecen aquellos productos cuyos principios activos son utilizados habitualmente como descongestivos o expectorantes. Tal sería el caso del conocido Vicks Vaporub, que lleva entre sus componentes alcanfor, eucalipto, lingroina y menta.

"Se utiliza como antiinflamatorio local para la piel en cremas y lociones. No hay pruebas de su efecto descongestivo o expectorante en preparaciones para inhalación y sí de su toxicidad. El alcanfor es una sustancia muy lipofílica que se absorbe muy bien por cualquier vía de administración (cutánea, inhalatoria, oral...) atravesando bien las membranas celulares. Sus datos farmacocinéticos hacen probable el paso a leche en cantidad que podría ser significativa".

"El alcanfor es muy tóxico en pequeñas dosis, especialmente en niños, provocando cefalea, vómitos, convulsiones y coma. Nunca se debe administrar por vía oral. No es un producto adecuado para utilizar durante la lactancia y en cualquier caso no se debe aplicar sobre el pecho materno pues han ocurrido intoxicaciones graves en niños con pequeñas cantidades ingeridas o aplicadas en los orificios nasales".

"Debido a la toxicidad de su aceite esencial, no es prudente emplearlo durante la lactancia fuera de un uso muy ocasional y moderado. Confiere olor y sabor característicos a la leche que podría extrañar al lactante. El uso tópico es compatible con la lactancia a condición de no aplicarlo sobre el pecho".

"Dada su falta de toxicidad a dosis correctas y el escaso paso demostrado de su producto activo, el mentol, a leche materna, el consumo moderado sería compatible con la lactancia".

"Propiedades e indicaciones comprobadas: espasmolítico en dispepsia, colón irritable y flatulencia. Se ha utilizado en aplicación tópica para tratar gietas del pezón con mejores resultados que lanolina o placebo".

"Uso tradicional sin eficacia comprobada: aplicación tópica o inhalatoria para alivio de tos, resfriados, dolores y prurito".

"La sobredosificación de aceite esencial puede ser peligrosa. Evitar que los lactantes aspiren los vapores de menta (irritante en vía respiratoria). Si se aplica sobre el pecho o el pezón, hacerlo tras una toma y limpiar bien con agua antes de la próxima".

Píldora anticonceptiva

anticonceptivos

Se suele pensar, erróneamente, que mientras se está dando pecho la madre no puede quedar embarazada porque no se produce la ovulación. Pero hay muchos matices que deben ser tenidos en cuenta, y que hacen que la reaparición de la regla tras el parto no sea igual en todas las mujeres.

Si de todos los métodos anticonceptivos que existen has decidido tomar la píldora, antes debes asegurarte de los diferentes tipos que hay para elegir el compatible con la lactancia:

  • Píldora combinada a base de progestina (derivada de la progesterona) y estrógenos. Durante la lactancia se desaconseja emplear anticonceptivos con estrógenos pues bajan la producción de leche. Según leemos en e-lactancia.org, es mejor utilizar anticonceptivos solo con progestágenos o, en su defecto, combinados con la mínima cantidad de estrógenos posible.
  • Píldora libre de estrógenos que solo contiene progesterona. La progesterona no reduce la producción de leche ni afecta a la lactancia. Basta con mirar la composición para confirmar que el componente que llevan es solo este y tendremos seguridad de que no afectarán en modo alguno a la lactancia de nuestro bebé.

Ansiolíticos y antidepresivos

antidepresivos

Cuando una madre tiene depresión postparto o padece alguna dolencia que hace recomendable el uso de medicación psiquiátrica, es inevitable que se plantee su conveniencia y los riesgos que puede tener para la lactancia materna.

Aunque hay ciertos medicamentos incompatibles, en general siempre se pueden buscar alternativas que no afecten a la lactancia, de manera que si la madre lo desea pueda continuar dando el pecho a su bebé al tiempo que se trata la depresión con medicación.

Por ejemplo, la sertralina suele ser el tratamiento de elección en estos casos, y según leemos en e-lactancia "diversas sociedades médicas y consensos de expertos consideran seguro su uso". Entre los ansiolíticos que también se recomiendan, se pueden usar puntualmente y a bajas dosis algunos de las benzodiacepinas de vida media corta, como el lorazepam, que está clasificado como "riesgo muy bajo para la lactancia":

"El uso puntual y a baja dosis de benzodiacepinas es compatible con la lactancia".

"Conviene elegir benzodiacepinas de duración corta y utilizar la dosis mínima eficaz, especialmente en el periodo neonatal y en caso de prematuridad porque pueden acumularse en el lactante durante el uso crónico" - leemos en e-lactancia.

Por supuesto, el uso de este tipo de medicación tiene que estar pautada y controlada por el médico, y nunca dejar de tomarla o variar las dosis por cuenta propia. Además, mientras dure el tratamiento deben tenerse en cuenta aspectos importantes como el aumento de somnolencia en el paciente. Por ello, desde e-lactancia aconsejan "no compartir cama con el bebé si se está tomado este medicamento debido a riesgo incrementado de asfixia o muerte súbita del lactante"

Tal y como manifiesta la AEP en este artículo publicado por las doctoras Ibone Olza, Elena Serrano y Carmen Muñoz, desgraciadamente, la decisión de iniciar tratamiento psicofarmacológico a menudo conlleva el destete temprano, privando a la madre y al bebé de los efectos beneficiosos de la lactancia (entre los que se incluye favorecer la recuperación psíquica de la madre). Por ello, es fundamental apoyar a la mujer en estos casos y encontrar médicos actualizados en lactancia que favorezcan la continuación de la misma siempre que sea posible.

Tratamientos odontológicos

tratamietos y lactancia

El embarazo implica una serie de cambios para la mujer que pueden afectar a la cavidad bucal, aumentando las probabilidades de padecer caries y enfermedades periodontales. Lo normal es que este tipo de dolencias aparezcan durante la gestación, pero también puede ocurrir que den la cara más tarde, cuando hayamos dado a luz y estemos amamantando.

En general, no hay contraindicación a la hora de someterse a un tratamiento odontológico habitual, como empastes, extracciones, endodoncias, puentes, brackets... Si se necesita hacer una radiografía, se puede llevar a cabo con total seguridad (como hemos mencionado más arriba), y los antibióticos y medicamentos para el dolor que se mandan en estos casos también son compatibles con la lactancia.

En cuanto a la anestesia local que se aplica en los tratamientos convencionales (tales como lidocaína o articaína, por ejemplo), son riesgo muy bajo para la lactancia, y según podemos leer en e-lactancia "su corta semivida de eliminación y su amplio volumen de distribución impedirían la excreción en leche materna de cantidad significativa", por lo que "no es necesario suspender la lactancia ya que no aparecen niveles clínicamente relevantes en la leche materna".

Anestesia

anestesia y lactancia

Determinadas intervenciones médicas o procedimientos quirúrgicos requieren del uso de anestésicos generales cuyo riesgo es muy bajo o bajo para la lactancia (consultar aquí todas las opciones)

  • Anestesia local y epidural: su uso se considera seguro, compatible y sin riesgos para la lactancia.

  • Anestesia general: "los anestésicos actuales son de eliminación muy rápida y permiten amamantar tan pronto la madre esté despierta y se encuentre en condiciones". Por tanto, su uso se considera seguro y compatible con la lactancia.

  • Cremas anestésicas con lidocaína: "como anestésico tópico (preparados dermatológicos, estomatológico-odontológicos, oftalmológicos y otológicos) tiene absorción sistémica prácticamente nula. No aplicar sobre el pecho o, caso necesario, aplicar tras una toma y limpiar bien con agua antes de la próxima". Su uso se considera seguro y compatible con la lactancia.

Vacunas

vacunas

Ya sea porque correspondan por edad o por determinadas circunstancias personales o familiares (por ejemplo, tener un hijo en grupo de riesgo) puede haber vacunas que la mujer necesite ponerse durante el periodo de lactancia. Y ante esta situación es frecuente preguntarse: ¿las vacunas que recibe la madre son seguras para el bebé amamantado, o pueden afectar a la calidad de su leche?

Según explica el CAV-AEP, "todas las vacunas indicadas en una mujer, incluidas las de virus vivos, pueden administrarse (y no deben demorarse por esta razón) mientras mantiene la lactancia". Pero hemos de tener en cuenta un par de vacunas que requieren de una especial atención:

  • La vacuna de la fiebre amarilla, que debe administrarse cuando se viaja a regiones del mundo donde la enfermedad está presente. Esta vacuna contiene virus vivos que se transmiten a través de la leche, por lo que en líneas generales sería conveniente evitarla durante la lactancia.

Sin embargo, los expertos matizan que si la madre no puede evitar viajar a zonas endémicas, la vacunación debe ser llevada a cabo, pues el riesgo para el bebé de exponerse a este virus vacunal es menor que el que asumiría la madre al exponerse a la enfermedad. Otra opción a barajar si el bebé tiene menos de nueve medes de edad, sería sacarse la leche y desecharla durante los 14 días posteriores a la vacunación, que es el tiempo que dura la eliminación viral.

  • La vacuna de la varicela es segura durante la lactancia, pero en raras ocasiones se asocia con la presencia de un exantema contagioso en la zona del pinchazo. Si esto ocurre, bastaría con cubrir la erupción con un apósito o con ropa para evitar el contacto directo con el bebé.

En cualquier caso, si tienes que recibir alguna vacuna mientras estás dando el pecho a su bebé y tienes alguna duda al respecto, es recomendable que hables con tu médico o eches un vistazo a la web de consultas e-lactancia.

Complejos vitamínicos

vitaminas

Aunque por protocolo suele ser habitual mandar complejos vitamínicos a la madre durante la lactancia, lo cierto es que en líneas generales, la única vitamina necesaria durante la lactancia es el yodo, pues su déficit puede afectar al desarrollo psicomotor e intelectual de los niños.

Según leemos en e-lactancia: "las necesidades diarias de yodo son de 100 a 150 microgramos diarios y suben en embarazo y lactancia a 250-300 microgramos, por lo que la mayoría de expertos y organizaciones sanitarias recomiendan suplementos de entre 100 y 200 microgramos diarios según regiones".

Importante tener en cuenta...

Esta guía pretende ayudar a despejar las dudas iniciales que puedan surgir sobre la conveniencia o no de tomar algún medicamento o someterse a un tratamiento. Sin embargo, recordamos la importancia de no automedicarse nunca, pero especialmente durante el embarazo y periodo de lactancia.

Si necesitas someterse a un tratamiento o tomar alguna medicación mientras estás dando el pecho a tu bebé, consulta previamente con tu médico las diferentes opciones que hay para que sea seguro.

En este sentido, la web de e-lactancia puede ser de gran ayuda en caso de dudas, si bien es fundamental consultarla siempre que vayamos a tomar un medicamento, aunque no sea la primera vez que hacemos uso de él, pues podría haber variado sus recomendaciones de seguridad.

Fotos | iStock

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