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Las nueve cosas sobre vacunación que debes saber si tu bebé es prematuro

Las nueve cosas sobre vacunación que debes saber si tu bebé es prematuro
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En España, nueve de cada 100 recién nacidos es prematuro, una de las tasas más elevadas de los países de nuestro entorno. La buena noticia es que los avances ciéntificos y los cuidados médicos están haciendo posible una tasa de supervivencia de hasta un 65% en los nacidos antes de la semana 28, y de un 95% en los nacidos después.

Pero dada su vulnerabilidad, los prematuros constituyen un importante grupo de riesgo frente a enfermedades e infecciones, por lo que es fundamental llevar a cabo una correcta vacunación atendiendo a sus circunstancias. Te explicamos todo lo que deberías saber sobre las vacunas si tu bebé es prematuro.

Especialmente vulnerables a las infecciones

Se considera que un bebé nace de manera prematura cuando lo hace antes de las 37 semanas de gestación, algo que ocurre en el 7-10 por ciento de los nacimientos en países de nuestro entorno.

Dentro del grupo de los prematuros hay uno especialmente vulnerable, y es el constituido por los bebés nacidos antes de las 32 semanas y con menos de 1.500 kilos de peso, y en especial los menores de 28 semanas y un kilo de peso (los llamados prematuros extremos).

Debido a la inmadurez de las barreras cutáneomucosas y de su sistema inmunológico los prematuros son especialmente vulnerables a las infecciones, sobre todo a las provocadas por bacterias como H.influenzae tipo B y Neumococo. Es por ello que la vacunación en este colectivo es más importante e imprescindible aún si cabe.

Consideraciones básicas sobre la vacunación del prematuro

Vacunas En Prematuros

Los dos meses es la edad a la que los recién nacidos suelen recibir sus primeras vacunas, pero en el caso de los bebés prematuros surgen muchas dudas al respecto: ¿Se les debe vacunar atendiendo a su edad cronológica o corregida? ¿Reciben la misma carga antigénica que un recién nacido a término?

Según podemos leer en este manual de la Asociación Española de Pediatría, estas son las consideraciones generales más importantes que debemos tener en cuenta a la hora de iniciar la vacunación en el recién nacido prematuro:

  • 1) El prematuro debe ser vacunado de acuerdo a su edad cronológica, independientemente de su edad gestacional y de su peso al nacimiento.
Por lo tanto, es sumamente importante iniciar la vacunación a los dos meses de edad y salvo situaciones excepecionales determinadas por el equipo médico, no se debería retrasar la edad de vacunación.
  • 2) En caso de que el bebé prematuro esté ingresado cuando haya que comenzar con la vacunación, recibirá las dosis correspondientes en el hospital, siempre que se encuentre clínicamente estable.

  • 3) La respuesta inmunológica a las vacunas en los prematuros es similar a la obtenida en el recién nacido a término para las vacunas de DTPe, DTPa, Polio 1 y 2, Neumococo y Meningococo, pero inferior para Hepatitis B, Hib y Polio 3.

Sin embargo, al completar la primovacunación casi todos los niños alcanzan concentraciones protectoras de anticuerpos frente a los diversos antígenos de las vacunas, consiguiendo una inmunidad suficiente para prevenir la enfermedad.

  • 4) La carga antigénica de cada dosis es similar a la empleada en un recién nacido a término, ya que no hay ningún fundamento para utilizar dosis reducidas o fraccionadas y, por el contrario, esta práctica puede terminar en una respuesta inmune inadecuada.

  • 5) ¿Son seguras las vacunas en el bebé prematuro? Según podemos leer en la web de la Asociación Española de Vacunología:

"Todas las vacunas del calendario recomendadas son seguras en los niños prematuros y los posibles efectos adversos atribuibles a las vacunas son leves y similares a los que aparecen en los recién nacidos maduros"

  • 6) ¿Cuáles son los síntomas tras la vacunación? El recién nacido prematuro suele reaccionar igual tras la administración de las las vacunas que los nacidos a término, si acaso, una menor tendencia a la aparición de fiebre, irritabilidad, somnolencia o pérdida de apetito.

  • 7) Dado que el recién nacido prematuro tiene poca masa muscular, las vacunas deberán ponerse utilizando agujas con menor longitud, y cuando se trate de vacunas intramusculares se administrarán en la cara anterolateral del muslo.

  • 8) Una de las cosas que más preocupa a los padres a la hora de poner las vacunas a sus bebés es el número de pinchazos que debe recibir, tanto más si el recién nacido es prematuro y, como hemos dicho, tiene menor masa muscular. Así pues, en estos casos se considera más adecuado el uso de vacunas combinadas (varias vacunas en una sola inyección), pues son igual de seguras, la respuesta inmunológica es la misma y el número de pinchazos se reduce.

  • 9) Salvo que el médico indique lo contrario, el bebé prematuro debe recibir todas las vacunas del calendario cuando correspondan, incluidas la vacuna frente al meningococo B, el rotavirus y la gripe estacional. Pero hay algunas consideraciones adicionales a tener en cuenta, y que pasamos a tratar a continuación.

Las vacunas que debe recibir el prematuro

Como acabamos de comentar, salvo que el equipo médico o el pediatra indiquen lo contrario, el calendario oficial de vacunas con sus correspondientes dosis y la edad de aminsitración de las mismas, es igual en los nacidos a término que en los prematuros.

Pero hay algunas especificaciones que vamos a detallar:

  • La vacunación frente a la Hepatitis B debe administrarse teniendo en cuenta el estado serológico de la madre.

De este modo, si la madre tiene serología positiva o desconocida, el recién nacido prematuro (con independencia de su peso al nacer) deberá recibir la vacuna junto con inmunoglobulina específica anti-hepatitis B en las 12 horas siguientes al nacimiento. Luego se continuará con las tres dosis marcadas en el calendario oficial.

  • La pauta actual de vacunación frente al neumococo consta de tres dosis administradas a los dos, cuatro y 11 meses de edad. Pero dada su mayor vulnerabilidad frente a la infección invasora por este patógeno, los niños prematuros menores de 32 semanas o de 1700 gramos de peso deben seguir una pauta 3+1.

  • La gastroenteritis por rotavirus puede ser una enfermedad especialmente grave en los RN prematuros, por lo que la ACIP y la OMS consideran que los beneficios de esta vacuna superan a los hipotéticos riesgos. Así pues, la AEP recomienda administrar esta vacuna a los prematuros, a la misma edad que se administra a los nacidos a término.

  • Los bebés prematuros tienen mayor riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad por infecciones debidas al virus de la gripe, por lo que se recomienda que reciban la vacunación antigripal a partir de los seis meses de edad y lo antes posible del inicio de la temporada.

  • En lo que respecta a la vacuna frente al meningococo B, podemos leer esto en la AEP:

"La vacuna frente al meningococo B (Bexsero) puede administrarse a a los recién nacidos prematuros con la misma pauta que los a término, aunque deberá considerarse el posible riesgo de apnea y la necesidad de control respiratorio durante 48-72 horas tras la primovacunación en niños muy prematuros (nacidos por debajo de las 28 semanas de gestación) y, en particular, a aquellos con un historial previo de inmadurez respiratoria. Como el beneficio de la vacunación es alto en este grupo de niños, esta no debería anularse ni retrasarse"

La importancia de la protección indirecta

Pero si hay algo fundamental para el recién nacido prematuro es la inmunización de las personas que conviven con él, de ahí que tanto adultos como niños deban tener al día sus calendarios de vacunación, así como la vacuna anual antigripal.

También cobra especial importancia la vacunación de la mujer embarazada frente a la tosferina y la gripe, ya que podría prevenir complicaciones muy graves en los lactantes. El problema principal es que en las recomendaciones actuales la vacunación se situa entre las semanas 27 y 32, por lo que una parte de los bebés prematuros no llega a beneficiarse de esta medida. Es por ello, que en países como Reino Unido se han establecido estrategias de vacunación más temprana (entre 20 y 32 semanas).

Foto | iStock

Vía | Comité Asesor de Vacunas de la AEP

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