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Cuidados tras la cesárea: beneficios de tratar la cicatriz y sus adherencias
Salud de la madre

Cuidados tras la cesárea: beneficios de tratar la cicatriz y sus adherencias

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Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre la cesárea y las implicaciones que tiene esta cirugía abdominal en el cuerpo y la salud de la mujer.

Muchos son los cuidados que se requieren tras la operación, no sólo a nivel externo -es decir, estético- sino también a nivel interno. Hoy os contamos qué cuidados nos recomienda la matrona llevar a cabo tras la cesárea.

Cuidados inmediatos de la herida

Durante la cesárea, las capas más profundas de la piel son cosidas por material reabsorbible que nuestro cuerpo asimila con el paso de los días. El tejido visible, es decir, la piel, se cose con diferentes técnicas como grapas, puntos sueltos no reabsorbibles, sutura intradérmica...

Después de la operación, lo más importante durante los primeros días son los cuidados superficiales que requiere la herida. Estos cuidados incluyen:

  • Higiene de la herida: hay que lavarla con agua y jabón diariamente, evitar el uso de esponjas que pueda engancharse en las grapas o en la costura y secarla muy bien con ligeros toquecitos ayudándonos de una gasta estéril.

  • En algunos hospitales se aconseja también usar un antiséptico para curar la herida tras el baño, pero es importante saber que si se ha optado por dar el pecho hay que evitar las soluciones con yodo ya que pasan al bebé a través de la leche materna.

  • No será necesario cubrir la herida con ningún apósito, a no ser que el médico o la matrona te hayan aconsejado otra cosa.

  • Debemos evitar que la ropa presione, roce o pueda engancharse en la cicatriz.

En estos primeros días hay que vigilar que la herida no huela mal, supure, sangre o adquiera un aspecto feo. Podremos experimentar tirantez y cierto picor que nos indican que la cicatrización externa se está llevando a cabo correctamente

Cuidados de la herida tras la retirada de los puntos

A los diez días, aproximadamente, la herida ya habrá cicatrizado y se procederá a retirar los puntos o grapas en la consulta de la matrona o el ginecólogo.

Sara Cañamero, matrona y directora del centro MaterNatal, recomienda que una vez se hayan quitado los puntos, la mujer se de masajes diarios sobre la herida con aceite de rosa de mosqueta. La rosa mosqueta ayudará no sólo a hidratar la zona, sino a regenerar el tejido y, a largo plazo, a disimilar la cicatriz y rebajar el volumen.

“El objetivo de estos masajes superficiales es el de aumentar la vascularización de la zona, además de disminuir la probabilidad de queloides y adherencias” – comenta Sara.

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Cuando ya no tengas puntos ni grapas sentirás un gran alivio en la herida. Notarás menos tirantez y probablemente el picor disminuya o incluso desaparezca. Sin embargo, experimentarás nuevas sensaciones como adormecimiento y cierto malestar cuando te tocas la zona abdominal

Rafael Vicetto, fisioterapeuta y director de la clínica de Vicetto, insiste en el consejo de Sara:

"Tocarse el abdomen y masajearse suavemente la herida todos los días ayudará a eliminar tensión y a que la zona vaya recuperando, poco a poco, la sensibilidad”.

Cuidados de la herida tras la cuarentena

“Pasada la cuarentena -aproximadamente seis semanas- las matronas recomendamos acudir a un centro especializado en el postparto para hacer una valoración de la cicatriz. Los profesionales sanitarios revisarán que esté evolucionando correctamente y marcarán unas pautas para su rehabilitación” – dice Sara Cañamero.

Y es que no debemos olvidar que la cesárea es una cirugía mayor abdominal y que los cuidados post-quirúrgicos que requiere son muchos. Por lo que, según los expertos, no deberían quedarse exclusivamente en los primeros días

En una cirugía, como es el caso de la cesárea, se cortan diferentes planos de tejido que luego deben suturarse de nuevo. En ocasiones, la sutura produce tensiones internas que impiden el movimiento normal tanto del músculo como de la fascia abdominal.

Pocas mujeres saben que deben de tratarse la incisión más allá de los cuidados básicos del principio. Quizá las matronas deberíamos insistir más en ello en las clases de preparación al parto, o puede que el desconocimiento se deba también a la poca importancia que otros compañeros sanitarios dan al tema” – reflexiona Sara.

El tratamiento de la cicatriz no pasa por ponerse parches de silicona para mejorar la estética porque una cicatriz va mucho más allá. Podríamos decir que lo que vemos es la punta del iceberg. En consulta estamos tratando mujeres -que ya están en la menopausia- de problemas causados o agravados por esta lesión no tratada en su momento por un fisioterapeuta” – alerta.

Tratamiento fisioterapéutico de las adherencias

La matrona nos explica:

Las cicatrices no tratadas dan problemas a corto, medio y largo plazo. Y no sólo hablamos de problemas estéticos, sino de otros más serios como las adherencias, que repercuten en la salud de la mujer afectando a los órganos internos, problemas de suelo pélvico, dolores de espalda, un mal parto en el futuro y un largo etcétera”

Es necesario ponerse en manos de un fisioterapeuta especializado para que revise la cicatriz y la trabaje en sus diferentes planos” – aconseja.

En palabras del fisioterapeuta, Rafael Vicetto, las adherencias en los diferentes planos de tejido afectan no sólo al útero sino también a los músculos abdominales y al tejido conectivo, provocando diferentes síntomas que van desde:

  • Dolor constante en la zona de la cicatriz y alrededores

  • Molestias en las relaciones sexuales

  • Tensión en el abdomen e hipersensibilidad al tacto

  • Molestia ante prendas ajustadas o ropa interior que roce la cicatriz…

Tal y como nos contaba la matrona, la labor del fisioterapeuta será llevada a cabo en dos planos:

  • Un plano superficial: donde se trata la tirantez de la cicatriz, el engrosamiento de la misma (queloide), su dureza o retracción.

  • Un plano profundo: en el que se trabaja movilizando las estructuras y partes del cuerpo que se han visto afectadas por la cicatriz.

tratamiento-de-fisioterapia

Rafael aconseja estas tres técnicas fisioterapéuticas para el tratamiento de la cicatriz:

  • Técnicas de drenaje linfático manual: que se realiza con las manos a través de movimientos muy suaves, lentos y repetitivos que favorecen la circulación linfática superficial mejorando así la inflamación y retenciones de líquidos

  • Vendaje kinesio tape: ayuda en el tratamiento de edemas o grandes hinchazones provocados por cirugías

  • Técnica Indiba: consiste en la aplicación abdominal de calor local bajo la influencia de un campo eléctrico o magnético, que ayuda a reactivar la circulación interna. Con esta técnica se alivia el dolor y se mejora la oxigenación y regeneración del tejido.

“La clave para que el tratamiento tenga éxito radica ya no sólo en hacer un correcto diagnóstico sino en combinar las terapias para no quedarnos solo en la parte superficial ya que, recordemos, que el útero también ha sido cosido “ – explica el fisioterapeuta

Y una vez finalizado el tratamiento, ¿qué cabe esperar?

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Una vez eliminadas las adherencias y posibles problemas derivados de la intervención, el abdómen de la mujer quedará sano y preparando para afrontar una nueva gestación.

En cualquier caso, es importante saber que tanto si se ha dado a luz por vía vaginal como si ha sido una cesárea, la OMS no recomienda un plazo inferior a dos años entre embarazos y, en cualquier caso, nunca menos de 18 meses por el riesgo de parto prematuro y otros problemas para la madre.

Por tanto, la labor de la matrona junto con la del fisioterapeuta especializado, resultan fundamentales para que la recuperación de la cesárea sea completa a todos los niveles
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