¡Tu bebé ya ha nacido!: estos son los cambios que os esperan a ambos durante las primeras semanas postparto

¡Tu bebé ya ha nacido!: estos son los cambios que os esperan a ambos durante las primeras semanas postparto
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¡Felicidades y bienvenida al maravilloso mundo de la maternidad! Tu bebé acaba de nacer y tú te sientes pletórica, emocionada, agotada y angustiada a partes iguales. Seguro que entre los muchos consejos que recibes tras dar a luz es que disfrutes al máximo de esta etapa, pues antes de que te quieras dar cuenta tu bebé ya estará dando sus primeros pasos.

Pero vayamos poco a poco y centrémonos en los primeros días tras el parto: ¿qué sentirás? ¿Cómo irá cambiando tu cuerpo? ¿Qué cambios sorprendentes le deparan a tu bebé? ¡Te lo contamos!

"¡Socorro, mi vida es un caos!"

Lo primero que pensarás cuando llegues a casa con tu bebé es que tu vida se ha convertido en un auténtico caos. La tranquilidad que antes reinaba en tu hogar se verá alterada por las continuas demandas del recién nacido y tus horarios también sufrirán importantes cambios.

Es aconsejable tomarse con calma este desbarajuste inicial, aceptando que tu casa no va a estar tan limpia y ordenada como antes, que comerás y dormirás a deshoras y que no tendrás tiempo para muchas cosas. Piensa que lo importante ahora es disfrutar de tu bebé y hacer piña con tu pareja, para que juntos podáis superar los primeros retos y dudas que se os presentarán.

También es fundamental que el resto de familiares y amigos entiendan las necesidades y deseos de la madre. En este sentido, deberán respetar si los recientes papás no quieren recibir visitas los primeros días, procurar a la madre descanso e intimidad y ayudar en todo lo que puedan, especialmente si hay hermanos mayores.

Los principales cambios físicos tras el parto

postparto

Los primeros días tras el parto es normal que te encuentres dolorida y cansada, especialmente en el caso de madres primerizas y partos largos y/o complicados, como en el caso de haber pasado por una cesárea o haber sufrido una episiotomía o desgarro.

Tanto para la cura de los puntos de la episiotomía como de la cesárea, se recomienda ducha diaria con agua y jabón y mantener la cicatriz limpia y seca, secándola con pequeños toques de toalla o una gasa. Además, es fundamental que descanses siempre que puedas y tengas ayuda con el bebé para que puedas recuperarte bien.

Tras dar a luz comienza el proceso de involución uterina, es decir, el útero vuelve a empequeñecerse poco a poco hasta recuperar su estado anterior al embarazo. Por ello, durante los primeros días sentirás unas contracciones intensas y frecuentes llamadas entuertos.

Los entuertos provocarán también la eliminación de restos del revestimiento uterino formado durante el embarazo, restos placentarios, moco cervical y secreciones producidas al cicatrizar la herida que deja la placenta tras su expulsión. Este sangrado se conoce como loquios y tiene una duración de entre seis y ocho semanas, aunque la intensidad irá disminuyendo paulatinamente.

Las hemorroides en el postparto también son muy frecuentes, ya que el esfuerzo realizado en el alumbramiento, junto al aumento de volumen sanguíneo a lo largo del embarazo, provoca la inflamación de las venas del recto y el ano. Cuida tu alimentación para evitar el estreñimiento, bebe mucha agua y camina para favorecer el tránsito intestinal. Si tienes cualquier duda con tu médico o matrona por si fuera necesario poner un tratamiento.

Si has optado por alimentar a tu bebé con lactancia materna, es importante que estimules la producción de leche poniendo a tu bebé al pecho continuamente. En este sentido, deberás olvidarte del reloj y practicar el piel con piel con tu bebé siempre que puedas. Si tienes cualquier molestia, duda o dificultad con la lactancia no dejes de consultar con tu matrona o con una asesora para que te ayuden.

"¿Por qué sigo teniendo esta barriga si ya no estoy embarazada?"

Una de las cosas que más suele asombrar a las madres primerizas es la barriga postparto. Y es que aunque el bebé haya nacido, la tripa que se queda es similar a la que teníamos en los primeros meses de embarazo. Esto es completamente normal, y puede que nos lleve tiempo volver a recuperar nuestro aspecto anterior.

Debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo ha cambiado de forma espectacular durante nueve largos meses, por lo que es lógico que necesite tiempo para recuperarse.

Pero aunque volvamos a recuperar el peso que teníamos antes del embarazo, es probable que sintamos que la tripa se nos ha quedado "fofa". Esto es debido al debilitamiento de los músculos abdominales e incluso a la separación de los mismos, provocando una diástasis de rectos que no solo afecta a la silueta, sino que también puede acarrear otras complicaciones.

Por eso, es recomendable ponerse en manos de un fisioterapeuta especializado en postparto para que nos ayude con ejercicios y tratamientos específicos.

Cuándo comenzar a hacer ejercicio

ejercicio

En cuanto el ginecólogo o matrona lo indique, es importante que comiences a hacer deporte, no solo para recuperar tu silueta, sino para sentirte mejor física y anímicamente y para tener un ratito de desconexión que te ayudará y "recargará las pilas".

El médico te dirá cuál es el deporte más recomendable en tu caso, pues dependerá de factores como el tipo de parto que hayas tenido, cómo esté siendo tu recuperación, tus gustos, si practicabas o no deporte antes... En cualquier caso, siempre puedes comenzar con rutinas de ejercicio sencillas como caminar, practicar yoga o hacer gimnasia postparto.

Por otro lado, tan pronto como sea posible es recomendable que un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico te haga una valoración, pues tras el embarazo esta parte de la anatomía queda muy distendida y debilitada, provocando importantes molestias. Los ejercicios de Kegel te ayudarán a recuperarte. Por contra, los deportes de alto impacto podrían resultar perjudiciales.

La montaña rusa de emociones en el postparto

depresión postparto

Tras el nacimiento del bebé se produce de nuevo un cambio hormonal radical que puede afectar al estado anímico de la madre. Así, es habitual sentir durante las primeras semanas un leve decaimiento o tristeza conocido con el nombre de "baby blues", que desaparecerá al cabo de unos días. Consecuencia de este cambio hormonal también podemos hablar de efectos concomitantes como tensión baja, inapetencia, caída del cabello, irritabilidad, despistes...

Pero además del papel que juegan las hormonas en nuestras emociones, es lógico que la madre (especialmente si es primeriza) se sienta abrumada y ansiosa durante las primeras semanas, y experimente una mezcla de emociones que van desde el flechazo de amor más absoluto por su bebé, hasta los miedos y dudas más irracionales.

Todos estos pensamientos son completamente normales y son parte de nuestra transformación como mujeres al iniciar esta nueva, desconocida y emocionante aventura llamada maternidad.

Sin embargo, aunque todas estas alteraciones emocionales sean frecuentes y normales, también hay una mujeres que experimentan algún tipo de trastorno psicológico tras el parto, como depresión, TOC o psicosis. En estos casos es importante saber reconocer las señales de alarma y buscar de inmediato ayuda profesional.

Tu bebé durante sus primeras semanas de vida

bebé

Seguro que tras el nacimiento de tu bebé has estudiado cada milímetro de su cuerpecito. Puede que te haya llamado la atención su delicada piel, tan arrugadita y suave, su cabeza, tan frágil, sus diminutos rasgos faciales, sus manos y sus largas uñas, su ombligo y el cordón que le unía a ti... Es normal tener dudas al principio sobre cómo cambiarle el pañal y limpiarle los genitales, vestirle para que no pase frío ni calor, asearle, curarle el ombligo... o incluso tomarle en brazos.

Aunque en pocos días te habrás vuelto una experta en sus cuidados, también es importante recalcar que el primer mes de vida es para muchas mujeres el más duro, pues madre e hijo deben conocerse y esto puede llevar tiempo. Sin embargo, una vez que la lactancia se haya instaurado, aprendamos a identificar el llanto de nuestro bebé y entendamos sus patrones de sueño, todo comenzará a ir sobre ruedas.

Y por último, recordamos lo más importante y es que lo único que el bebé necesita es tener cerca a su mamá. Por eso, es fundamental que atiendas siempre sus necesidades, sepas interpretar sus señales de hambre antes de que llore y le brindes en todo momento el calor y cobijo que necesita para crecer seguro, feliz y confiado. En este sentido, el piel con piel, el porteo (también practicado dentro de casa) y el colecho seguro te resultarán de gran ayuda.

Fotos | iStock

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