Quedarse embarazada en febrero: pros, contras y cuándo nacerá tu bebé

Quedarse embarazada en febrero: pros, contras y cuándo nacerá tu bebé
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Cuando planeamos el embarazo, y aunque luego no salga siempre según lo previsto, solemos calcular cuándo será el mejor momento. Si bien no hay un mes mejor que otro para concebir, lo cierto es que la época del año podría tener cierta influencia en el transcurso de tu embarazo.

Por tanto, si estás buscando un bebé, quizá este mes de febrero sea el que te de la mayor de las alegrías. Si es así, te contamos cuáles son los pros y contras de lograr un embarazo en este mes, así como la fecha estimada en la que nacerá tu bebé.

Ventajas y desventajas de quedarse embarazada en el mes de febrero

Quedarse embarazada en febrero tiene grandes ventajas que irás descubriendo a lo largo de todo tu embarazo. Pero no te vamos a engañar; también hay algún pequeño inconveniente, si bien estos se olvidarán cuando veas la carita de tu bebé.

En cualquier caso, si quieres saber ya mismo todas las ventajas e inconvenientes que te esperan a lo largo de tu embarazo, desde este mes y hasta que finalice, te lo detallamos a continuación por trimestres.

Eso sí, cabe aclarar en este punto que hablamos de mujeres embarazadas que viven en el hemisferio norte, ya que hablamos de las estaciones de acuerdo a estas latitudes. En realidad, el embarazo no dura exactamente nueve meses, por lo que los trimestres tampoco son exactamente de tres meses cada uno, pero daremos una aproximación.

Según la regla de Naegele, que calcula la fecha probable de parto, si tu embarazo llega a término tu bebé nacerá entre el 8 de noviembre y el 5 de diciembre, según el día del mes de febrero en que haya sido concebido.

Primer trimestre: febrero, marzo, abril-mayo

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Dependiendo del día del mes en que concibas a tu bebé, las 12 primeras semanas de tu embarazo transcurrirán entre los meses de febrero, marzo, abril o primera mitad de mayo. Esto significa que tus primeras semanas transcurrirán entre los últimos coletazos del invierno y la llegada de la primavera.

Esto tiene una parte positiva y otra negativa.

La positiva es, sin duda, la temperatura ideal que te acompañará los primeros meses, pues previsiblemente el frío del invierno se irá suavizando y lejos queda aún el calor sofocante del final de la primavera.

Este clima más suave te permitirá salir a pasear sin la incomodidad de las temperaturas extremas, ayudándote a paliar las molestias típicas de este trimestre. Además, notarás cómo los días se van haciendo más largos cada vez, pudiendo aprovechar más horas de luz solar y de los beneficios que aporta al embarazo la vitamina D procedente del sol.

Sin embargo, si sufres de alergia a pólenes, los meses de febrero, marzo y abril pueden ser especialmente complicados. Y es que a los pólenes de cupresáceas, arizónicas y alisos típicos de finales del invierno, se suman también los pólenes primaverales de plantas como el abedul, el plátano de sombra y las gramíneas.

Si es tu caso, es importante que tu afección esté debidamente controlada por el especialista, pues los síntomas no tratados podrían afectar al embarazo de forma negativa.

Además, si ya de por si el cansancio y el sueño son síntomas habituales durante el primer trimestre, estos podrían acrecentarse en esta época del año debido a la astenia primaveral.

Segundo trimestre: mayo, junio, julio-agosto

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Al haber desaparecido las náuseas y las molestias típicas del primer trimestre, y dado que todavía el peso de barriga no es tan acentuado, esta segunda etapa del embarazo suele ser la más llevadera.

En tu caso, el segundo trimestre coincidirá con el final de la primavera y buena parte del verano.

La gran ventaja es que el volumen de la tripa te permitirá disfrutar plenamente de actividades y excursiones al aire libre, y si tu médico lo considera también podrás viajar y lucir barriguita allá donde vayas.

Tendrás que comenzar a usar ropa premamá si no lo has hecho todavía, con la ventaja de que con unos pocos básicos como un pantalón de primavera-verano maternity, una camisa ancha y un vestido que puedas seguir utilizando cuando nazca el bebé, tendrás el armario solucionado.

Existe una molestia especialmente incómoda en este trimestre que puede verse agravada por la estación del año en la que se desarrolla esta etapa del embarazo. Hablamos de la acidez o ardor de estómago.

Este síntoma digestivo se agrava, entre otras cosas, con los atracones de comida, los horarios de comida irregulares, la ingesta de alimentos muy fríos o con alimentos ricos en grasas y azúcares. Todos estos aspectos suelen descuidarse especialmente en verano, entre barbacoas, helados y comidas copiosas que provocan digestiones pesadas.

Tercer trimestre: agosto, septiembre, octubre-noviembre

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Como decíamos más arriba, el verano es una estación que suele resultar especialmente incómoda para las embarazadas debido a sus temperaturas extremas y a los síntomas agravados por el calor.

Pero por fortuna, cuando inicies tu tercer trimestre del embarazo lo peor del verano habrá pasado, y aunque todavía tendrás que soportar días de temperaturas muy altas, lo normal es que esta a comience a suavizarse a medida que avanza el mes de septiembre.

Aprovecha para ejercitarte y salir a caminar tanto como puedas. La actividad física diaria y moderada no solo te permitirá controlar tu peso y llegar más en forma al parto, sino que te ayudará a combatir las molestias típicas de esta etapa como la hinchazón de piernas y tobillos y el dolor en la pelvis y en la espalda provocados por crecimiento del útero.  


Cuándo nacerá tu bebé

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Si te quedaste embarazada a principios de febrero y tu bebé nace a término, tu fecha probable de parto tendrá lugar en la primera semana de noviembre. Y si la concepción tuvo lugar a finales de febrero, el nacimiento estará previsto para los primeros días de diciembre.

Esto tiene algunos inconvenientes, siendo quizá el más destacable las bajas temperaturas, el frío o la lluvia que te impedirán disfrutar plenamente de paseos al aire libre con tu recién nacido. Por eso, siempre que salgas a la calle opta por hacerlo en horas centrales del día en donde la temperatura es más elevada, y asegúrate de abrigar correctamente al bebé.

Por otro lado, es muy importante prestar una especial atención a la salud del recién nacido en esta época del año, pues son fechas en las proliferan ciertos virus respiratorios que pueden ser graves para él, y cuyo contagio es más factible en espacios cerrados poco o nada ventilados, como sucede en las casas.

Para muchos, existe otro inconveniente que debe ser tenido en cuenta, y es que cuando tu bebé comience la escuela infantil o el colegio será de los más pequeños de su clase. Esto le otorgará al principio una cierta desventaja con respecto a sus compañeros mayores de promoción, especialmente en lo que respecta al desarrollo psicomotriz y al control de esfínteres.

Sin embargo, ser de los pequeños de la clase también motiva a los niños a esforzarse más, y la ciencia relaciona nacer en los últimos meses del año con una mejor salud ósea y cardiovascular, menores probabilidades de padecer trastornos mentales y una mayor longevidad.

¿Embarazada en otros meses del año?

Fotos | portada (Pexels),  foto 3 (Leah Kelley- Pexels), foto 4 (Pexels - Dominika Roseclay), resto de fotos (iStock)

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