Cómo saber si a mi hijo le preocupa algo: cinco claves

Cómo saber si a mi hijo le preocupa algo: cinco claves
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La maternidad y la paternidad, aunque son procesos que pueden ser muy gratificantes y enriquecedores, también conllevan una labor muy compleja que demanda de nosotros mucho tiempo y atención.

Esta labor a veces se nos complica, pues no existe un manual absoluto de la paternidad que nos indique cómo actuar en cada situación que se nos presenta.

Uno de los temas que más angustia genera a los padres es el cómo saber si hay algo que le preocupa a sus hijos, y es que en algunos casos esto es muy complicado de saber, y más cuando nuestro hijo se encuentra pasando por la adolescencia.

¿Qué nos puede ayudar a descubrir qué le preocupa a nuestro hijo, en caso de que suceda algo...? ¿Y cómo ayudarle en caso de que así sea? Os damos algunas claves para averiguarlo y acompañarlo.

Claves para saber si a mi hijo le preocupa algo

Conoce a tu hijo

Lo más importante, y que puede parecer muy obvio, pero que es necesario recordarlo y tenerlo siempre presente, es que una de las claves para una buena crianza es conocer muy bien a nuestros hijos.

Esto quiere decir conocer su entorno y a sus amigos. Además, es importante saber qué cosas son las que les gustan a nuestros hijos (sus gustos, intereses, hobbies...) y con cuáles no disfruta tanto.

Sabemos que esto puede ser un poco difícil en el caso de un hijo adolescente, pero con un poco de apertura de tu parte seguramente podrás conocer sus gustos. ¡No tengas miedo de preguntar! Abre tu mente y pon en marcha la escucha activa, libre de juicios. Es increíble lo mucho que logramos cuando dejamos de juzgar.

La comunicación afectiva (y efectiva)

Una buena comunicación es fundamental para poder saber lo que le sucede a nuestros hijos; pero esto no quiere, en absoluto, hablar sin parar y hacerles preguntas de manera incesante.

La buena comunicación implica ofrecerles un canal abierto para poder hablar sin ser juzgado ni regañado por las cosas que te cuenta.

Esto puede ser un poco complicado en algunos casos, pero es importante que siempre le hables con amor y desde la más profunda comprensión. Verás como la conversación se vuelve más fluida desde ahí, y cómo el vínculo y la confianza entre vosotros se fortalecen.

Presta atención a los cambios

No basta solo con conocer a nuestros hijos y sus gustos o aficiones. Es preciso también estar muy atentos ante cualquier cambio de conducta que presente, pues este puede ser un indicativo de que algo no va bien o de que existe algo que le preocupa.

Si notas cambios en aspectos que antes disfrutaba, por ejemplo, indaga un poco más al respecto.

Por ejemplo, si tu hijo al llegar de clases te contaba cómo fue su día y acerca de sus amigos sin que le preguntes y de pronto deja de hacerlo, trata de indagar más, pregunta de manera casual por sus amigos y presta atención a sus respuestas.

Ayúdalo a definir lo que siente

Muchas veces (principalmente con niños pequeños) es difícil poder definir lo que se siente, o si existen algunos pensamientos que generan preocupación, y es justo allí donde nuestro deber como padres es ayudarlos a comprender lo que les pasa; que puedan ponerle nombre a lo que les sucede, a la emoción que sienten... para poder comprenderla mejor.

Una manera fácil y simple de hacerlo es escribir en papeles varias frases para que tu hijo pueda decir con cuáles se identifica (e incluso, por qué); por ejemplo: ‘no soy bueno en…’, ‘me siento mal por’, etc. Eso sí, pueden ser frases también positivas, sobre cosas que sí se le dan bien, para aprovechar el momento y reforzar sus fortalezas.

Recuérdale que estás ahí

Si notas que puede haber algo que le preocupa a tu hijo, es importante que le recuerdes que estás ahí para él cuando te necesite. Esto es muy importante hacerlo con todos los niños, y es fundamental recordárselo cuando son adolescentes.

Pero no basta con solo decir eso y dejarlo así. Es importante que le recuerdes que no estás para juzgarlo y que puede hablar contigo de lo que quiera, incluso de temas sensibles, pero que es muy importante el ser honesto y sincero con los padres.

Y sobre todo, que si no sabes lo que le ocurre, es muy difícil que puedas ayudarle.

¿Cómo sé si es preocupación o ansiedad?

La preocupación de niños y adolescentes puede llegar a confundirse con ansiedad, y en tal sentido, debemos estar atentos a señales físicas como tener dolores de cabeza o estómago de forma frecuente, tensión muscular, si tiene sudoración excesiva, si sus manos se ponen muy frías o si tiene temblores, por ejemplo.

También debes prestar atención a su estado de ánimo; si está muy irritable, si se molesta por cosas pequeñas... o si llora mucho, no come en la escuela, se muestra muy distraído o hiperactivo en clases y en casa, etc.

Si te cuenta que se preocupa por cosas malas que pueden suceder o hace muchas preguntas relacionadas con cosas como catástrofes, debes prestar atención.

“No nos perdemos en la paternidad. Encontramos partes de nosotros mismos que nunca supimos que existían”.
-L.R. Knost.-

Ten en cuenta que estos son solo algunos de los síntomas de la ansiedad, pero que el tema es mucho más complejo. Si tienes dudas al respecto, lo mejor es que puedas acudir a un profesional de la salud mental, conversar sobre lo que sucede a tu hijo y pedir una evaluación.

La importancia del amor y de un lugar seguro

Finalmente, recuerda ofrecer siempre un sitio seguro para tu hijo, en el que se sienta confiado y cómodo para poder hablar de cualquier tema sin que se sienta juzgado, presionado o regañado por ello. Un espacio libre de reproches.

Trátalo siempre con mucho amor y con la mayor comprensión del mundo, y cuando sea necesario, explícale las cosas que consideras que le beneficiarán, también las que no son agradables de escuchar.

Empatiza con tu niño o niña interior, el de la infancia; recuerda lo difícil que fue a veces ser niños y mucho más, ser adolescentes.

Fotos | Portada (freepik), Imagen 4 (freepik)

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