Cómo hablar con tu hijo adolescente para lograr una comunicación fluida y eficaz

Cómo hablar con tu hijo adolescente para lograr una comunicación fluida y eficaz
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¿Tienes un hijo adolescente y a veces sientes que os separa un abismo cuando os comunicáis? ¿Que no os entendéis?

Es normal que como madres y padres no siempre sintamos que nuestra comunicación con los hijos es fluida, y más si estos se encuentran en una etapa tan compleja como lo es la adolescencia.

Sin embargo, con consciencia, dedicación y empatía, esta comunicación que deseas es posible. Pero antes, ¿qué entendemos por una comunicación fluida y eficaz?

¿Qué es una comunicación fluida y eficaz?

Técnicamente, la comunicación se define como "la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor".

Para que la comunicación sea fluida, tal y como anuncia la definición, este código debe ser común; y que sea común conlleva un punto de conexión con el otro, un punto de unión.

En la comunicación con nuestros hijos adolescentes este punto de unión es clave. ¿Por qué? Porque nos acerca a ellos, nos conecta con lo que necesitan, con lo que sienten... Y nos permite abrir conversaciones más fluidas y eficaces, más cálidas y cercanas.

Y es que la comunicación fluida y eficaz es aquella en la que las dos partes (emisor y receptor, padres e hijos) conectan, se entienden, se escuchan y respetan los turnos. También, aquella comunicación que aporta y que enriquece.

11 claves para hablar con tu hijo adolescente y lograr una comunicación fluida y eficaz

Pero, ¿cómo potenciamos este tipo de conversaciones? Con el día a día y la conciencia, la empatía... Y 11 ideas clave que os ofrecemos para ello.

Haz que la comunicación sea cálida y reforzante

Al comunicarte con tu hijo, es importante que la comunicación sea cercana y cálida. Para ello, es importante que él sienta tu cariño; míralo a los ojos y dedícale tiempo de calidad.

Muestra interés por lo que te explica y muestra empatía. Y por último, muestra el orgullo que sientes por todos sus progresos.

Respeta su espacio de intimidad

Otra forma de lograr una comunicación fluida y eficaz es respetar su espacio de intimidad y sus ritmos vitales. Para ello, escoge bien el momento para tener determinadas conversaciones, observando su estado anímico.

También, escoge bien el lugar (por ejemplo, para una conversación más delicada, un espacio privado y seguro como podría ser su habitación).

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Estimula la conversación

A veces, aunque no siempre, será bueno estimular la conversación con nuestro hijo adolescente. Hemos de pensar que a estas edades a veces les cuesta expresar cómo se sienten, o simplemente, cómo les ha ido el día.

Por ello, es bueno buscar momentos para hablar; a la hora de estimular la conversación, puedes probar a hacerle preguntas abiertas, a compartir opiniones espontáneamente...

Opta por las preguntas abiertas

En línea con el punto anterior, debes saber que las preguntas abiertas, es decir, aquellas que no se pueden contestar con un "sí" o un "no" (o con un "bien" o un "mal", etc.), favorecen conversaciones más elaboradas, donde es posible intercambiar más información.

En cambio, las preguntas cerradas limitan mucho las conversaciones; así, por ejemplo, es muy diferente preguntar "¿cómo te sientes en el instituto?", que preguntar "¿estás bien en el instituto?".

Como puedes imaginar, en el primer caso estamos dándole a nuestro hijo la opción de proporcionar más información, de abrirse y de extenderse en su respuesta, mientras que en el segundo caso, las posibles respuestas ya vienen intrínsecas a la pregunta inicial (en este caso, "sí" o "no").

Comparte tus experiencias y emociones

Si quieres que nuestros hijos adolescentes se abran a nosotros, deberemos actuar como modelos y abrirnos también nosotros.

¿Cómo? Explicando abiertamente cómo nos sentimos, y todo aquello que sintamos que queremos transmitir.

Y es que abriéndote a él estás abriendo la puerta a que te conozca más, a que normalice el hecho de compartir emociones y vivencias, a que le entren ganas de abrirse él también...

Identifica cuándo le apetece hablar

Este punto no es fácil, porque a veces quieren hablar y no quieren mostrarlo, les da vergüenza, lo ocultan...

Por ello, hemos de estar alerta por si, en algún momento, emiten alguna "señal" que refleje su necesidad de hablar. Estas señales incluyen, por ejemplo:

  • Mostrarse intranquilo, inquieto, más triste de lo normal...
  • Que pregunte sobre experiencias relacionadas con la adolescencia (por ejemplo: "Mamá, ¿es normal no caerle bien a todo el mundo?").
  • Ver un libro o una revista abierta en su cama, con algún artículo relacionado con lo que le ocurre (por ejemplo, "la ansiedad en la adolescencia", o "los amigos en la adolescencia").
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Modula el tono de voz

Es importante adaptar el tono de voz de nuestro discurso a aquello que estamos diciendo, al momento de la conversación, al estado de ánimo de nuestro hijo...

No es lo mismo hablar de un tema que nos preocupa, que de algo más trivial, como tampoco lo es hablar estando él tranquilo que estando él triste, enfadado...

El lenguaje no verbal es importante, y por ello adaptar nuestro tono de voz es una forma de acercarnos a nuestro hijo a nivel emocional.

No interrumpas

Es importante, a la hora de comunicarnos con nuestros hijos, respetar los turnos de palabra y no interrumpirlos cuando hablen.

Parece una obviedad, y seguramente lo es, pero a veces cometemos el error de hablar cuando el otro lo está haciendo, muchas veces de forma inconsciente.

Y esta acción puede hacerles sentir que lo que dicen no importa tanto, creando una distancia entre ambos.

Elimina las frases autoritarias y los juicios

Para que la comunicación sea fluida y tu hijo se abra a ti, es importante que no se sienta juzgado. Para ello, evita las frases autoritarias en tu comunicación, así como las comparaciones o los juicios de valor.

Ten en cuenta que no es lo mismo explicar, describir o compartir, que juzgar o sermonear, y que los efectos de cada acción son muy distintos.

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Elimina los gritos

Los gritos en la comunicación rompen vínculos, asustan y llenan de impotencia a las personas. Para ello, elimínalos de tu discurso; si te enfadas, intenta modular el tono de voz, recuerda que puedes ser firme pero sin gritar.

Muestra autenticidad: sé tú mismo

La autenticidad implica ser uno mismo; es una cualidad que nos conecta con las personas, que nos permite iniciar conversaciones cercanas, de tú a tú.

Por ello, opta por la autenticidad a la hora de comunicarte con tu hijo adolescente. Piensa que además, esta es una forma de potenciar un espacio donde tu hijo pueda ser él mismo y expresar lo que realmente siente.

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