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El insomnio de las madres en cuarentena: por qué los fantasmas llegan por las noches y cómo podemos aligerar esta carga mental
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El insomnio de las madres en cuarentena: por qué los fantasmas llegan por las noches y cómo podemos aligerar esta carga mental

HOY SE HABLA DE

No es raro que las madres permanezcamos despiertas tiempo después de que nuestra familia ya se ha dormido, y existen diversos motivos por los que esto sucede. Por ejemplo, algunas noches buscamos tener ese necesitado tiempo a solas, mientras que otras nos dedicamos a repasar la larga lista de pendientes al final del día.

Pero ahora que estamos viviendo una pandemia, nos enfrentamos ante otro tipo de motivos y fantasmas que nos mantienen en vela. Hoy te hablo del insomnio de las madres durante la cuarentena: por qué la carga mental nos pesa aún más por las noches y qué podemos hacer al respecto.

Las madres y el insomnio

Desde que me convertí en madre, el insomnio prácticamente es parte de mí. Cuando estaba embarazada, las molestias de mi barriga y mi cuerpo cambiante me despertaban constantemente. Después, ya que tenía a mi hija en brazos, el primer año solamente dormía en episodios. Y ahora que tiene casi seis años, me quedo despierta terminando pendientes o buscando tiempo para mí o con mi pareja.

El punto es que las madres, incluso desde antes de que lleguen nuestros hijos a nuestros brazos, ya tenemos una relación cercana con el insomnio. Por una parte, la falta de sueño en el embarazo no es tan mala, pues nos prepara para dormir poco cuando llegue nuestro bebé (aunque sinceramente, nunca he vuelto a dormir igual aunque mi hija ya no es una bebé).

Pero por el lado realista, esta ausencia de descanso es agotadora. Y ahora que estamos en cuarentena, al igual que muchas madres he encontrado que me encuentro durmiendo peor que nunca. Así que buscando ayudarme y ayudarles un poco, hablaré del insomnio durante esta difícil época.

Cae la noche y aparecen los fantasmas

Nina Dormida

La cuarentena vino a transformar por completo nuestras vidas, y aunque tiene su lado positivo porque nos permite pasar más tiempo con nuestra familia, lo cierto es que no es fácil en ningún aspecto, ni en lo emocional ni lo físico.

La falta de actividad y la ausencia de espacio nos han hecho volvernos más sedentarios. Terminamos agotadas, sí, pero este agotamiento proviene más del estrés y el cansancio mental que está recayendo sobre nosotros a causa de la pandemia que estamos viviendo.

En el día podemos estar ocupadas con múltiples cosas: nuestro trabajo, la crianza de los hijos, las clases virtuales que algunos de ellos llevan, las cosas usuales de la casa como lavar, ordenar o preparar comida. Todo eso, más la convivencia con nuestra familia, hace que nuestra mente no tenga tiempo de detenerse a pensar ni recordar claramente lo que estamos viviendo.

Podemos tener pequeños momentos de estrés al sentirnos sobrecargadas o sobrepasadas por todo lo que está ocurriendo, pero cuando cae la noche, es cuando sentimos que se posan sobre nuestras cabezas todas esas preocupaciones en las que no nos detuvimos a pensar durante el día.

En este momento, al final del día, es cuando solemos hacer un repaso mental de lo que hicimos y volvemos en silencio a nuestra realidad, una realidad que nos mantiene dentro de casa. Sabemos que lo hacemos por salud, para protegernos y proteger a los demás. Pero esto no quiere decir que sea fácil ni que no tengamos muchos miedos, dudas e incertidumbre.

Al menos en mi caso, y en el de muchas madres con las que he hablado, es sentir que nos aparecen todos los fantasmas por la noche, miles de pensamientos cruzan nuestra mente, vemos todo con mayor gravedad de la que tiene (o que sentimos que tiene) y nuestros temores e interrogantes se convierten en monstruos que nos roban el sueño.

Vemos en nuestra mente, todos esos posibles escenarios graves que podrían suceder o cómo será la vida después de haber experimentado una cuarentena como la que estamos viviendo, en la que luchamos contra un enemigo que es invisible a nuestros ojos. No es nada raro entonces, que muchas madres estamos durmiendo fatal, ya sea poco, mucho, a horas que no son buenas, o que simplemente, haya noches que las pasemos en vela.

Damos vueltas en la cama, respiramos hondo, nos levantamos a revisar a nuestros hijos y volvemos a la cama para seguir viendo el techo. Y si se nos ocurre ver el móvil, aún peor. Y al día siguiente, es volver a comenzarlo todo, pero con el cansancio acumulado de la falta de sueño de la noche anterior.

Consejos para ayudarnos a dormir mejor

Mujer Dormida

Si tú también sientes que estas últimas semanas no descansas nada y duermes terriblemente, no estás sola. Sé que no es mucho consuelo saber esto, pero al menos queda claro que no es un problema individual, sino algo generalizado a causa de la cuarentena en la que nos encontramos.

Aunque no hay mucho que podamos hacer para cambiar la situación mundial, sí que hay algunas cosas que podemos cambiar en casa y en nuestra rutina para ayudarnos a dormir un poco mejor o por más tiempo.

Una de las ventajas de ser madre, es que automáticamente tienes mucho en común con otras mujeres, por lo que pedir consejos es algo que solemos hacer mucho entre nosotras: siempre habrá alguien en la misma situación que tú o que ya haya pasado por eso.

Así que con el afán de ayudar y de que todas podamos descansar un poco más, he recopilado algunos consejos que hemos compartido entre madres para poder dormir mejor y así aligerar un poco mejor la carga mental nocturna:

  • Establece rutinas para dormir. Sí, así como organizamos rutinas para la hora de dormir de bebés y niños, debemos hacer lo mismo con nosotros. Podemos preparar un pequeño ritual que sigamos cada noche y que nos ayude a entrar en modo descanso.
  • Evita leer noticias. Al inicio de la cuarentena, me la pasaba pegada a mi teléfono leyendo cada noticia que salía sobre el coronavirus. Quería estar lo mejor informada y más preparada posible. Pero me di cuenta que hacerlo solamente me alteraba más, así que decidí evitarlas y bajaron considerablemente mis niveles de estrés.
  • Suelta el móvil. Todos sabemos que no es recomendable el uso de cualquier dispositivo antes de dormir, pues altera nuestros ciclos de sueño. Si en una situación normal lo hacen, imagínate cómo nos afectan ahora que estamos en una época tan estresante. Y tampoco lo tomes si te despiertas en la madrugada, pues menos conciliarás el sueño.
  • Come y/o bebe algo que ayude a relajarte para dormir mejor. Beber infusiones o tés relajantes, como el té de azahar, valeriana, tila o manzanilla pueden ayudarnos a conciliar el sueño, pero también, hay ciertos alimentos que nos ayudan a tener un mejor descanso, y que podemos incluir en la cena, como avena, arroz integral, almendras, plátanos, lácteos, pescado o huevo.
  • Escucha música relajante. Hay un motivo por el cual los negocios de masajes y spas tienen música suave: ayuda a relajarnos. Así que elige una playlist que te ayude a lograrlo, puede ser desde canciones instrumentales hasta canciones de cuna (hasta ahora nadie ha dicho que no nos sirvan también a las madres).
  • Dedica unos minutos para ti. Sé que esto lo he repetido hasta el cansancio, pero hacer un espacio para hacer algo que nos haga felices a nosotras, sea de autocuidado o para desconectar, nos ayuda a liberar estrés, ayudándonos a sentirnos menos abrumadas.
  • Trata de mantener un enfoque realista combinado con uno optimista. La realidad es que estamos viviendo una pandemia, pero el lado positivo, es que nos encontramos en casa con nuestra familia. Estamos haciendo lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos, y eso debe ser suficiente para sentirnos tranquilos. Hagamos lo posible por no angustiarnos con las cosas que no podemos cambiar o cuidar y pongamos nuestra mente en las que sí: nuestro hogar y nuestra familia.

Si todo esto falla, porque habrá noches en las que nada pueda relajarnos, algunas madres también recomiendan beber un poco de vino. Quizás no es lo más recomendable y desde luego no es la solución al problema ni debemos abusar de él, pero si podemos permitírnoslo de vez en cuando, puede ayudarnos a dormir mejor.

Y ante todo, recordar que aunque ahora todo pueda parecer oscuro, nada es para siempre y pronto podremos comenzar a retomar la normalidad en nuestras vidas. Mientras tanto, sigamos haciendo las cosas lo mejor que podamos y no olvidemos cuidar bien de nosotros, para poder cuidar a nuestros hijos.

Fotos | iStock, Pexels
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