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Los cereales en la alimentación infantil: el maíz

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Hoy, continuando con nuestro nuevo Especial sobre Alimentación Infantil, vamos a seguir hablando de los cereales sin gluten en la alimentación infantil, específicamente del maíz.

Vimos ayer, al hablar del arroz, que los cereales son un producto básico en la alimentación infantil y especialmente importantes en la introducción de la alimentación complementaria.

¿Qué es un cereal?

El cereal es una semilla de ciertos tipos de hierba. Una vez retirada la capa externa protectora queda el grano comestible. Se divide en salvado (la capa exterior, muy rica en fibra) y en el interior de ésta encontramos el germen, que contiene la mayor parte de los nutrientes, y el endosperma, que es la parte en la que hay mayor cantidad de hidratos.

Los cereales refinados pierden el salvado y el germen, por lo que nutricionalmente son menos interesantes. Los integrales si conservan todos los nutrientes pero por su alto contenido en fibra no son con los que se comienza la alimentación complementaria de los bebés, pero pueden darse tan pronto el pediatra nos lo indique como posible, aunque estemos poco acostumbrados a ellos.

Los cereales, de los que habría que comer todos los días varias raciones, nos aportan hidratos de carbono complejos, de los que obtenemos energía, y además tienen fibra, vitaminas y minerales.

Los cereales sin gluten

Los cereales sin gluten son los primeros que daremos a los bebés, ya que no contienen esa proteína más alergénica que tampoco pueden comer los celiácos. Sin embargo, no todos son adecuados para los niños pequeños, especialmente la soja, que es mejor no introducir hasta que sean mayorcitos, pues si puede producir alergias y además, sus propiedades no son adecuadas para el desarrollo del sistema hormonal infantil.

Cereales sin gluten, además del arroz, del que ya hemos hablado, son el maíz, la soja, el sorgo, y el sésamo. Además, aunque no sean realmente cereales, solemos considerarlos como tales por sus similitudes el trigo sarraceno o alforfón, la quinoa y el amaranto.

El maíz

El maíz es el segundo cereal sin gluten al que estamos más acostumbrados, y podemos dárselo a los bebés tan pronto comencemos con la alimentación complementaria, siguiendo las pautas de introducción paulatina de los alimentos.Para la alimentación humana se usa el grano, tando maduro como no, y se puede consumir directamente cocido o asado, además de presentarse molido como sémola o como harina más o menos fina.

Introducción del maíz en la alimentación infantil

En el caso de los bebés, cuando lo introduzcamos, podemos hacerlo en papillas preparadas para la alimentación infantil, bien mezcladas con agua, leche artificial o leche materna extraída.

Pero no es la única manera en la que podemos usar el maíz para nuestros bebés. La harina de maíz y la sémola fina se venden en cualquier tienda y, siempre que el etiquetado indique que está libre de contacto con productos que no puedan tomar los pequeños, se la podemos ofrecer.

Las papillas que hagamos con harina o sémola se cocinan rápidamente, cociendolas en agua, y tienen una textura suave y un sabor naturalmente dulzón, por lo que son muy aceptadas por los bebés y no es necesario añadir ni sal ni azúcar a su preparación. Y además de nutritivas son baratas y, como remarcaba, de fácil preparación.

Más adelante, en salsas y sopas, o como granos, o como base para postres, podemos seguir ofreciéndoselo a los niños, procurando, en lo posible, buscar variedades no transgénicas y de cultivo ecológico.

Cualidades nutricionales del maíz

El maíz es muy rico en hidratos. 100 gramos de maíz proporcionan 123 calorías, 4 gramos de proteínas, 25 gramos de hidratos, 3 gramos de fibra, además de potasio, betacaroteno y magnesio.

Tiene vitaminas del grupo B: B1, B9 y B3, que nuestro cuerpo usa para la regulación del sistema nervioso. Su contenido en grasas, que son poliinsaturadas, es de 2 gramos y medio.

Historia del maíz

Existen muchas variedades del maíz, pero todas proceden de la planta silvestre Zea diploperennis procedente de Méjico.

Se han encontrado datos que demuestran su cultivo desde hace 7000 años y fue la base de la alimentación de muchos pueblos amerindios como los aztecas, los mayas y los incas.

Cuando los españoles invadieron América y la colonizaron prontamente introdujeron el maíz en Europa y su cultivo se extendió a partir del siglo XVI, siendo habitual su consumo ya en el XVIII, aunque se usaba especialmente para el ganado inicialmente. Las crisis alimentarias lo llevaron a la alimentación humana europea y en Estados Unidos fue uno de los cultivos básicos desde su origen histórico.

Crece desde los 58° de latitud norte en el Canadá y Rusia hasta los 40° de latitud sur en el Hemisferio Sur. Se cultiva en regiones por debajo del nivel del mar en la llanura del Caspio y a más de 4 000 metros de altura en los Andes peruanos. Estador Unidos es el primer productor mundial.

Variedades y cultivo

El maíz tiene un cultivo relativamente sencillo y es muy productivo, existiendo, como decía, cientos de variedades desarrolladas en la América prehispana y posteriormente por el cultivo moderno.

Nosotros solemos consumir solo dos variedades, el dulce y el harinoso, una para consumo directo de los granos tiernos y otra que se usa para hacer harinas, pero en América perviven muchas especies adaptadas a los diferentes climas y suelos.

Recuerdo que, en mi viaje a Perú, descubrir las direrentes texturas y sabores de cada variedad y aprender el modo en el que se había logrado su cultivo en terrazas a altitudes enormes, me fascinaba.

El maíz tiene un tallo grueso y mazico, que culmina en una inforescencia femenina que tienen forma de mazorca cubierta de hojas con un penacho superior. Los granos son comestibles.

Conclusión

Como segundo cereal de elección el maíz es básico en la alimentación complementaria de los bebés, ya que no tiene gluten y es muy nutritivo, además de poder presentarse de manera sencilla y apetitosa.

En Bebés y más | Especial sobre alimentación infantil en Bebés y más, Alimentación complementaria: los cereales, Alimentación complementaria: los cereales (II)

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