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La cocina, el aprendizaje y los niños (IV)

La cocina, el aprendizaje y los niños (IV)
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No me resisto a seguir hablando las alabanzas de ofrecer a los niños aprendizaje significativo en la cocina.

Hoy os hablaré de temas que no hemos tratado en las entradas anteriores, especialmente sobre los placeres del gusto por la buena comida y todo lo que se puede descubrir de forma real sobre nutrición, técnicas culinarias y salud en la cocina.

Efectos a medio plazo de la educación en la cocina

Ayer mi hijo, que supongo que nuestros lectores habituales sabrán es algo mayor que los pequeños a los que nos referimos, hizo su primer risotto. Una sofritito de cebolleta, un poco de panceta sin salar, puntas de espárragos y pimiento rojo, arroz y buen caldo, rematado con un par de cucharadas de crema de leche, nos hicieron disfrutar de una experiencia gustativa excepcional.

Orgullosa de mi pequeño cocinero no puedo negaros que esté, es más, parece que, aunque duda entre la carrera familiar de actor y ser instructor de equitación, parece que va ganando puntos el Cordon Bleu y ha empezado a dedicar sus ahorros a poder pagarse ese curso y todo.

La cocina como asignatura transversal

La cocina, para él, ha sido una de las asignaturas con muchas posibilidades de aprendizaje transversal que tratamos habitualmente, tanto en lo concreto como, del modo que os explicaba en temas anteriores, como laboratorio de Historia, Geografía y Ciencias.

Igual que tiene un tutor para física, química y matemáticas, una profesora de diseño gráfico e informática, un actor que le da pautas para declamar y va a equitación, además del sistema de estudios que le ofrece su escuela, el enseñarle a cocinar es, para nosostros, parte fundamental de su educación y formación.

Ya no es que a los niños les guste la profesión de chef. Lo que quiero decir es que ser capaz de comprar alimentos, elegirlos, prepararlos, consevarlos y hacer una comida rica con ellos es un elemento de su educación que me parece primordial, igual que lo es ser capaces de cuidar de su salud, su seguridad, su casa, su familia futura, elegir relaciones sanas emocionalmente, tanto como prepararse para tener un trabajo.

Aprender, poco a poco, desde pequeños, a hacerse la comida y comer sanamente, es algo que considero un elemento indispensable en la educación integral de las personas.

Nutrición y salud

Podemos aprovechar la cocina para explicarles la importancia de las vitaminas, los diferentes nutrientes y su importancia para el desarrollo y la salud, creando hábitos de alimentación saludable desde la práctica y el conocimiento.

En el colegio, los niños van a estudiar la pirámide de los alimentos según la teoría más extendida, van a ver como se produce lo que comemos, aunque nunca les mostrarán de verdad como, por ejemplo, es una granja de gallinas o como viven las terneritas que luego nos comemos, porque si lo vieran se volverían vegentarianos en masa seguramente.

Estudiarán las vitaminas, las proteínas y los hidratos sobre un texto o sobre, con suerte, un bonito mural, pero no tendrán la oportunidad de tocar y saborear cada alimento o preguntar, a un profesor solamente para ellos, sus dudas sobre las razones por las que nuestro cuerpo pide nutrientes que hay que ofrecerle con una alimentación variada.

Y eso es fundamental. No sirve de nada enfadarse si el niño no quiere lentejas o las horribles acelgas. Pongamos que algo, por ejemplo uno de esos alimentos, que les repele.

En realidad no pasa nada, el paladar se educa con el tiempo y, si lo que nos preocupa que tengan una alimentación correcta, pasar horas con ellos estudiando como funciona nuestro organismo y de donde podemos sacar los nutrientes necesarios, será una buena base para que se responsabilicen de su propia salud con el tiempo, no para que coman acelgas si no les gustan, sino para que entiendan que deben tomar verduras y frutas combinadas para lograr el aporte de nutrientes adecuado.

Puede sucedernos que pensemos que nuestros hijos no están preparados para entender conceptos demasiado complejos. Y, por supuesto, puede ser así, pero cada padre puede ir profundizando poco a poco, apoyándose en libros infantiles y programas educativos como Eráse una vez la vida, avanzando día a día.

Y es que la educación no es algo que podamos inculcar solamente sobre libros en la escuela, nuestro papel es fundamental y precisa mucho tiempo y dedicación, haciendo que poco a poco, a medida que el niño madura, le podamos enseñar conceptos más complejos, adaptándonos a cada niño en particular y a su evolución personal.

Higiene y salud en la cocina

También, aprovechando la preparación de los alimentos, podemos hablar sobre bacterias e higiene, exponiendo la necesidad de lavarse las manos y los productos que comeremos en crudo, o la correcta cocción y conservación de los alimentos para evitar enfermedades, fomentando actitudes de higiene y salud alimentaria desde la cocina.

Son estas cuestiones, las que se relacionan con la higiene y salubridad de los alimentos, que sobre el papel se quedan en puras palabras, pero que, si las acompañamos de una experiencia real, incluso usando películas o internet para explicar visualmente lo que son los gérmenes patógenos.

Aprender en la cocina ofrece a los niños muchas posibilidades, desde la evidente de ser capaces de elegir y preparar sus alimentos, hasta la de ser más conscientes de las necesidades nutricionales de sus organismo y las prácticas higiénicas que deberán seguir para evitar enfermedades.

En Bebés y más | La cocina, el aprendizaje y los niños, (II), (III)

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