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Cómo fomentar la atención plena en los niños: tres claves para que nuestros hijos actúen desde la calma y la concentración

Cómo fomentar la atención plena en los niños: tres claves para que nuestros hijos actúen desde la calma y la concentración
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"El mundo va a toda velocidad", solemos decir cuando nos paramos un momento a reflexionar sobre nuestro día a día cargado de prisas, de inmediatez y de estímulos por todas partes. Parece que tengamos asumido este ritmo de vida tan frenético, pero ¿nos hemos parado a pensar en cómo puede afectarles a los niños?

De entrada, la sobreestimulación y la multitarea provocan estrés y hace que los niños no puedan centrarse en lo que están haciendo con atención plena. Los padres debemos ser conscientes de ello y ayudar a nuestros hijos a recuperar ese estado de calma y 'conexión' con lo que les rodea.

Lorena García Vega, pedagoga, guía Montessori, educadora en Disciplina Positiva y autora del libro "Castigar no es educar", nos da las claves para hacerlo, y reflexiona sobre los peligros que tiene sobrecargar el día a día de los niños.

'Conexión', tiempo libre y relajación: aspectos clave para fomentar la atención de los niños

atención plena en niños

Si te pido que hagas un ejercicio de memoria y recuerdes cómo eran tus tardes cuando salías del colegio siendo niño, probablemente cuentes que veías dibujos animados mientras merendabas y luego jugabas con tus amigos en la calle hasta la hora de cenar. Quizá, incluso tengas la percepción de que el mundo iba más lento y a un ritmo completamente diferente a cómo lo sientes ahora.

En cierto modo es normal que esa percepción cambie con los años, si bien también es cierto que la sociedad en la que vivimos nada tiene que ver a cómo era la sociedad de antaño.

Hoy en día son muchos (demasiados) los niños que viven sobreestimulados con multitud de tareas, ajetreo y prisas que les provocan una gran "desconexión" con todo lo que les rodea

Más tiempo libre y menos tareas dirigidas

"Los adultos siempre tenemos la sensación de que nos falta tiempo, y a menudo este es el mensaje que trasladamos a los niños. Un mensaje de inquietud, de actuar muy por encima de nuestro propio ritmo y sin atender a nuestras preferencias", reflexiona Lorena.

"Por lo general, los niños quieren pasar el mayor tiempo posible con sus padres, especialmente cuanto más pequeños son. Pero hoy en día viven sobreestimulados con multitud de tareas, con poco tiempo libre para hacer lo que quieran y para conectar realmente con sus padres".

"A menudo escucho a muchos padres justificar el exceso de tareas de sus hijos diciendo que si no se aburren. Creo que hay un verdadero temor a que el niño se aburra y tratamos el aburrimiento como algo negativo, cuando realmente no es así. Los niños necesitan tiempo para aburrirse y para no hacer nada, pues solo así se pone en funcionamiento la maquinaria de la creatividad y la imaginación, dos elementos muy importantes dentro del desarrollo integral del niño".

La importancia de 'conectar' con el entorno

"Por otro lado está la falta 'conexión' entre padres e hijos que se produce por culpa de las prisas en las que todos estamos inmersos. Es fundamental volver a recuperar la conexión, y una buena forma de conseguirlo es mediante la comunicación".

"Pero esta no debe ser entendida únicamente como el intercambio de experiencias, preocupaciones o anécdotas, sino como la posibilidad del niño de poder involucrarse y decidir sobre su día a día sin actuar únicamente bajo la imposición acelerada de sus padres".

Educación relajada y en calma

Pero para que la creatividad de los niños se ponga en marcha y la conexión con el entorno que les rodea sea posible, es necesario que el entorno en el que viven y se desarrollan sea lo más relajado posible. En este sentido, una educación respetuosa y desde la calma les beneficiará a todos los niveles.

"Los contextos relajados influyen en la atención del niño, y aunque los entornos rurales, la naturaleza y su tranquilidad son escenarios idílicos, también en las casas de la gran ciudad puede generarse un clima tranquilo", resume la educadora en Disciplina Positiva.

Siete claves para crear un entorno relajado en nuestro hogar

atención plena

Así pues, y teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente, la educadora en Disciplina Positiva y pedagoga nos ofrece los siguientes consejos para poner en práctica en nuestro hogar a fin de lograr mejorar la atención de los niños y llevarles a actuar desde un estado de calma y máxima concentración:

  • 1) Conexión: Realizar actividades en familia que fomenten la conexión diaria entre todos sus miembros; desde conversaciones con escucha activa, hasta juegos o actividades cotidianas como pasear, comer en familia o disfrutar del momento del baño

  • 2) Contribución: Hacer partícipe a los niños de las tareas atendiendo a su edad y sus capacidades, y siempre desde el acuerdo mutuo y no desde la imposición. En cualquier caso, es importante que el niño entienda que si no asume su parcela de responsabilidad, su decisión puede afectar negativamente a los demás.

Este punto lo aborda especialmente Lorena García en su libro, "Educar no es castigar", en donde plantea una forma de relación padre e hijo basada en la conexión y el respeto:

"Cuando los adultos imponemos una tarea al niño, estamos buscamos que obedezca y la haga. Si no la hace nos frustramos y además, es muy probable que entremos en una lucha de poder sin ningún ganador y todos vencidos. Para que la tarea se viva desde el acuerdo y la responsabilidad por parte del niño, este ha de tener cubierto su sentido de pertenencia y contribución. Es decir, debe sentir que sus aportaciones son tenidas en cuenta para el resto de la familia, de manera que esto le permitirá ir adquiriendo una mayor responsabilidad".

  • 3) Normas claras: Muchas veces exigimos a los niños que hagan o no hagan algo sin explicarles los motivos, pero entender el por qué de las cosas les ayuda a aceptar mejor las normas. Por eso, la experta nos aconseja que antes de establecer normas y límites nos aseguremos de que el niño los ha entendido y sabe cómo debe actuar.

"La implicación, acordar tareas, que el niño se sienta parte activa de lo que ocurre en la familia y entienda por qué se hacen las cosas, le va a proporcionar una mayor motivación y se va a mostrar más seguro y participativo en todas las rutinas"

"Para poder conseguir la conducta colaborativa y de responsabilidad por parte del niño, los padres hemos de emplear tiempo en educarles, aunque a largo plazo veremos que este tiempo invertido habrá hecho que el niño sea capaz de actuar comprendiendo por qué lo hace y no solo porque viene impuesto por sus padres"

  • 5) Trato y comunicación positivos: Tratar a nuestros hijos con paciencia, respetando sus ritmos y necesidades, y cuidando nuestro lenguaje y la forma en la que nos comuniquemos con ellos. Recordemos que el uso abusivo del no, los gritos, las imposiciones o la falta de atención por nuestra parte les afecta de forma negativa, además de darles un mal ejemplo.

  • 6) Las prisas no son buenas; A la hora de hacer tareas que requieran de premura (por ejemplo, vestirse por las mañanas para llegar al cole a la hora indicada) no podemos exigir al niño 'que se de prisa', porque ellos no tienen adquirida la noción del tiempo que tenemos los adultos.

"Como padres tenemos que asumir que el ritmo frenético que lleva el adulto por suerte no es el mismo que el que lleva el niño, que ellos tienen sus propios ritmos y sus prioridades, por lo que a pesar de que la meta es que realicen las tareas en un momento determinado, también hay que tratar de entender que no quieran y mucho menos en los tiempos que les marcamos.

Por eso Lorena nos propone que para evitar caer en las prisas, los gritos y el estrés nos apoyemos en el juego del reloj, de manera que el niño vaya entiendo de manera lúdica gracias a sus manecillas cómo trascurre el tiempo y qué actividades necesitan hacerse a un mayor ritmo.

  • 7) Ejercicios para relajar la mente: Ciertas actividades ayudan a alcanzar un estado de calma, como la práctica del mindfulness, el yoga, colorear, escuchar música, realizar actividades sensoriales, recurrir al bote de la calma... Este tipo de actividades podemos integrarlas como parte de nuestra rutina diaria, y practicarlas con los niños para ayudarles (y ayudarnos) a recomponer la mente estresada.

Fotos | iStock

Agradecimientos | Lorena García Vega. Facebook: 'El baile de chufa'. Instagram: @el_baile_de_chufa

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