Publicidad

¿Por qué tanta prisa? Deja que tu hijo conquiste logros a su tiempo

¿Por qué tanta prisa? Deja que tu hijo conquiste logros a su tiempo
3 comentarios

Publicidad

Publicidad

En esta sociedad que nos ha tocado vivir parece que quien no llega el primero está derrotado. Y si bien el afán de superación es positivo, hay que encauzarlo de manera adecuada y no obsesionarnos. A menudo volcamos en nuestros niños las prisas por aprender, por evolucionar, por conquistar sus logros. Pero también hay que dejarles espacio para disfrutar de su crecimiento, sin presiones ni objetivos elevados.

La sobreestimulación puede ser contraproducente, si atendemos a que el correcto desarrollo del cerebro del bebé no se basa en técnicas especiales sino en un entorno adecuado y sobre todo un contacto con los papás que proporcionen al bebé seguridad y cariño.

Por eso, que unos niños aprendan a hablar antes o después, que caminen o gateen antes o después, no dependerá tanto de las "técnicas" que empleemos para ayudarles como del simple contacto con nosotros y su entorno. Aun así, en el caso de gatear o caminar, por ejemplo, hay que tener en cuenta el desarrollo del aparato locomotor del pequeño.

Es decir, que por mucho que "enseñemos" a nuestros hijos a gatear, a hablar, a leer... hay determinadas condiciones fisiológicas que no se lograrán antes de una determinada etapa. Es como superar un piso de altura: lo podemos hacer subiendo escalón a escalón, o corremos el riesgo de caernos. Intentar forzar esa evolución natural no tiene ningún sentido.

El caso es que lo de tener "baby Einsteins" o pequeños genios parece ser el deseo de mucho padres, llevados en ocasiones por la influencia de campañas de marketing que buscan un beneficio económico. Lo mediocre (¡qué palabra tan cargada de connotación negativa!), no tiene cabida en nuestra sociedad.

Cuando van creciendo, pensamos que si no estimulamos a nuestros niños correctamente ni le ofrecemos todo tipo de extraescolares para que mejoren su potencial, sus notas serán más bajas y tal vez no logren hacer una carrera universitaria o no logrará un "buen trabajo". Es posible que le quitemos a nuestros niños momentos de ocio y disfrute que, por supuesto, también conformarán su desarrollo como personas.

Es cierto que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del cerebro y que en cierto modo se determina el futuro del niño, pero eso no significa que después de los tres o cuatro años el niño no siga aprendiendo (de hecho, ¡espero que tampoco suceda después de unas cuantas décadas!).

Lo que sí es posible es que un bebé sin estímulos, sin contacto materno, que esté desatendido, no cree las conexiones neuronales necesarias para un correcto desarrollo y esto le afectará durante toda su vida. Porque es en estos primeros años cuando las sinapsis o conexiones entre las células nerviosas superan de largo las de un adulto. Pero por suerte esto no es lo habitual.

Esto significa que el apego seguro cobra un lugar primordial en los primeros meses y años del bebé: esa apuesta por la confianza, la creación de unos vínculos seguros y estables con nuestros niños, puede que no les ayude a caminar antes, pero hará que su desarrollo social y emocional sea mejor.

Pero, incluso en el ámbito de las neurociencias, existen dudas acerca de que un entorno "extra estimulado" favorezca el desarrollo del cerebro y las capacidades motrices o mentales de los niños.

En definitiva, esto es una reflexión sobre las prisas que tenemos por que nuestros niños hagan de todo, pero, ¿nos dejamos algo en el camino? ¿Qué les enseñamos verdaderamente con ello? ¿No querrán eso mismo en el futuro, en sus logros personales, en sus relaciones sociales, en sus estudios, en su trabajo...?

Foto | Thinkstock
Más información | El mito de los tres primeros años
En Bebés y más | Too Small to Fail: los niños son "Pequeños y valiosos", El cerebro del bebé: cómo ayudar a su correcto desarrollo (I) y (II)

Temas

Publicidad

Comentarios cerrados

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir