Compartir
Publicidad
Publicidad

La cocina, el aprendizaje y los niños (III)

La cocina, el aprendizaje y los niños (III)
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hemos visto que la cocina ofrece muchas posibilidades de crecimiento personal, de experimentación y de aprendizaje a los niños.

Me centraré ahora en otros campos que podemos explorar con el cazo y la cuchara en la mano a partir de los cuatro años, cuando los niños ya han adquirido una comprensión suficiente del lenguaje y pueden introducirse, de manera lúdica, en otras áreas de aprendizaje.

La Geografía, la Historia y las particularidades de cada cultura son una de estas áreas, quizá la menos evidente, pero, en mi opinión, una de las de mayor riqueza y posibilidades para la educación en valores sobre la diversidad humana.

Historia y Geografía en la cocina

Aunque parezca que estas materias, la Geografía y la Historia, y, en general, la diversidad cultural, son ajenas a lo que comemos, son, precisamente, uno de los elementos que más facilmente podemos trabajar en la cocina.

Cuando usemos un ingrediente podemos introducir una explicación de su origen, contando como se produce, como se transforma o comercializa hasta llegar a nosotros y hablar, incluso, del uso que le han dado otros pueblos. Os daré alguno ejemplos y os propongo acompañar esas imágenes evocadas en vuestro discurso con libros infantiles, dibujos o películas, para convertir, ese primer acercamiento a un ingrediente, en una experiencia completa e inolvidable.

La historia de algunos ingredientes

La sal ha sido una moneda antes de que existiera el dinero, pues era indispensable para poder conservar los alimentos antiguamente. Las especias, que ahora llenan nuestra cocina, fueron un artículo de lujo que crearon grandes rutas comerciales y fueron el conducto por el que las diferentes culturas se relacionaron.

Las caravanas de camellos cruzaban Asia para conseguirlas, hasta llegaron a impulsar a los europeos para explorar nuevas rutas comerciales por mar, cimentando los imperios español y portugues en América y Oriente, abriendo el camino para descubrimientos geográficos, una mejora de la navegación y una transformación del mundo moderno.

De América nos llegaron patatas, tomates, pimientos y cacao, cosas sin las que hoy apenas podemos entender la alimentación.

Las galletas se preparaban para que los marineros tuvieran raciones que no se estropeaban y cuando pasaban meses en el mar, el escorbuto, enfermedad producida por la ausencia de vitamina C, hizo comprender la necesidad de disponer de productos frescos para mantener la salud.

Diversidad cultural

La diversidad cultural tiene mucha relación con lo que se come en cada lugar, pero también con lo que no se puede comer. En la India no comen vacuno, los judíos y musulmanes no comen cerdo, la mayoría de los europeos sentimos repugancia hacia los insectos o la carne de caballo, en China el perro es un manjar y algunos pueblos africanos consideran las termitas fritas una delicia mejor que el caviar.

La leche de otras especies no es algo que muchos pueblos se planteen tomar y además, a millones de personas les produce rechazo e intolerancia, pues ser capaces de digerirla es una adaptación y no lo normal. En África hay pueblos que se alimentan con la sangre de su ganado, los esquimales comían foca, los antiguos hispanos usaban las bellotas como base alimentaria.

Cada civilización agrícola ha basado su alimentación en un cereal. Maíz, arroz, trigo, centeno y sorgo son algunos cereales que ahora podemos encontrar normalmente en la cocina, pero hace cientos de años solamente se consumían en sus regiones originarias. Los romanos consideraban que conquistar países granero, como Egipto o Sicilia, era indispensable para mantener a la plebe urbana tranquila y alimentada, mientras los agricultores itálicos se veían abocados a la servidumbre por las guerras internas.

Agricultura

También, la cocina, nos permite hablar sobre la agricultura. El mundo antiguo, sin usar las máquinas, necesitaba la esclavitud para mantener la producción, pero en la Edad Media la economía de mercado se replegó hacia la autarquía en grandes latifundios que se mantenían sin necesidad de consumir productos comprados fuera.

Podemos imaginar, ver en libros y hasta experimentar con nuestras manos como se cultiva con procedimientos manuales y luego acercarnos a ver un campo en explotación actual, jugando además con tractores, cosechadoras y demás elementos de una graja agrícola que suelen ser un juguete con enorme éxito para los niños.

Por empezar, empiezo con estas ideas, pero con un poco de investigación podemos hacer la cocina una de las mejores aulas de Historia que podamos concebir.

Geografía

Además, podemos explicar muchos conceptos sobre Geografía Humana y Economía, analizando como se producen los alimentos, como se preparan en fábricas, se distribuyen o se venden en los comercios, entrando además en conceptos como el comercio justo, industrialización, formas de producción, agricultura de subsistencia, tipos de ganado y ganadería, agricultura ecológica y el impacto humano sobre el entorno.

Una buena idea es poner un mapamundi en la cocina e ir pegando o pinchando dibujos que recortemos con diferentes alimentos y platos para que los niños los reconozcan. De este modo los niños se acostumbran a conocer las partes del mundo, los climas que hay en cada una, las culturas y los productos que en cada parte se dan.

Con estas ideas podemos ir introduciendo conceptos sobre Historia y Geografía en el maravilloso laboratorio de aprendizaje que es la cocina.

En Bebés y más | Los niños en la cocina, Cocinando con los niños, Cocinar con los chicos, La cocina, el aprendizaje y los niños (I)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos