El primer amor y desamor en la adolescencia: ¿cómo acompañar a nuestros hijos?

El primer amor y desamor en la adolescencia: ¿cómo acompañar a nuestros hijos?
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La adolescencia es una etapa de la vida bastante compleja; está llena de nuevas vivencias que pueden llegar a ser tan emocionantes como abrumadoras.

Uno de los grandes hitos de este estadio del ciclo vital es la llegada del primer amor y, en la mayoría de los casos, también del primer desamor, tal y como ilustra en su título la novela de Jose Luis Martin Vigil, "primer amor, primer dolor"...

Y es que en la adolescencia, vivimos con gran intensidad todas las emociones que experimentamos, y se producen una gran cantidad de cambios tanto a nivel físico como mental y emocional.

Y es justo allí donde nuestra labor como padres será orientar y acompañar a nuestros hijos para que puedan crecer y desarrollarse como personas felices.

“La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin”.
-Benjamín Disraeli-

¿Cómo acompañar a mis hijos en su primer amor?

Seguramente recordarás la emoción del primer amor y toda la ilusión con la que se vive esta etapa.

Es muy importante para nuestros hijos que los acompañemos en este viaje de emociones y sentimientos, pero eso sí, ten cuidado de no entrometerte en la relación, ya que en esta etapa necesitan especialmente su independencia y sentir su libertad.

Así nuestra labor como padres puede ser la de guiar, dar pautas, y nunca limitar a nuestros hijos en sus vivencias. También deben -y merecen- aprender de las experiencias quizás no tan agradables de la vida, ¿no crees?

Pero entonces, ¿cómo hacerlo? Os damos algunas claves para acompañarlos, en este caso, en su primer amor -que no desamor-:

Fortalece su autoestima

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Una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros hijos es ayudarles a fortalecer su autoestima en esta etapa tan complicada para ellos.

Puedes hacerlo, por ejemplo, haciendo juntos, o juntas, cosas que le gusten, que le hagan disfrutar, que se le den bien...

Esto le ayudará no solo a sentirse mejor, sino que además evitará que tenga relaciones en las que sea tratado de manera negativa, es decir, que caiga en las llamadas relaciones tóxicas.

La importancia de identificar cuando algo no va bien

Ayúdale a identificar las señales que son indicativas de que algo no va bien o de que esa relación no está basada en el respeto, para que pueda darse cuenta y alejarse de estas personas.

Esto no le evitará que en algún momento le puedan romper el corazón, pero sí puede ayudarle a escoger más sabiamente a sus compañeros sentimentales.

Si tu hijo o hija vivencia desde el hogar el amor, sabrá qué esperar y buscará personas afines a los sentimientos y tratos a los que está acostumbrado. Así pues, es importante también demostrar con el ejemplo que las relaciones sentimentales (de cualquier tipo) se basan en el amor, el respeto mutuo y el apoyo.

Afronta el tema tabú: la sexualidad

Para muchos padres resulta muy incómodo abordar el tema de la sexualidad, e incluso para algunas familias se trata de un tema tabú del que no se habla.

Pero evitar este tema no hará que tu hijo o hija no experimente su propia vida sexual.

Por el contrario, lo que probablemente hará en este caso es buscar información en fuentes que pueden no ser muy confiables, e incluso puede dar pie para que otras personas se aprovechen de ello.

Es por esta razón que debemos abordar el tema de la sexualidad con nuestros hijos.

Hazlo de la manera más natural posible, ofrécele toda la información necesaria y los métodos para cuidarse pero no limites a esto tu conversación.

Incluye además el hablar de las implicaciones emocionales de la sexualidad y enséñale acerca de la responsabilidad afectiva.

Y si lo consideras, también puedes solicitar ayuda de algún experto; de hecho, se realizan muchos talleres para adolescentes con especialistas, que abordan la temática de la sexualidad de forma abierta y respetuosa.

No te cierres, conoce a su pareja

Quieras o no, tu hijo tendrá parejas amorosas y es mejor que las conozcas. Sabemos que puede ser un poco incómodo pensar que tu pequeño ha crecido y que ya está enamorado, pero la vida sigue y los hijos crecen.

Invita a su pareja a casa; puede ser para tomar algo, comer o simplemente compartir. Así tendrás la posibilidad de conocer a esa persona especial en la vida de tu hijo. Trata de crear un clima de confianza en el que todos os sintáis cómodos, y sobre todo, consulta todo esto antes con tu hijo, para saber cómo lo ve.

Este "simple hecho" además te ayudará a hacer que tu hijo confíe en ti y a que pueda y quiera contarte cualquier cosa que le suceda.

¿Qué hacer con el desamor?

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¿Cómo actuar si tu hijo está viviendo una ruptura amorosa (y además ¡la primera!)? Lo cierto es que, por mucho que quieras evitar que tu hijo sufra, tarde o temprano experimentará un desamor, y es allí cuando, como padres, debemos estar para ellos como su soporte, pero sin presionar ni abrumarlo.

En estos casos, dale espacio para que pueda estar sólo si así lo desea; tan solo recuérdale que estás allí para hablar cuando así lo desee.

Evita caer en frases tópicas como ‘ya lo vas a superar’, ‘eres muy joven, habrán más amores’ y cosas por el estilo. Recuerda que cuando vivimos ese primer desamor, este se siente como el final, y como si nadie en el mundo hubiera experimentado esto antes.

Respeta estas emociones, valídalas y escúchalas. A tu hijo le irá bien sacarlas, transitarlas y expresarlas como él sienta.

En definitiva; permítele sentir, que dé cabida a sus emociones, que llore y se libere de ese dolor y luego, con mucho amor, quizás puedas ayudarle a salir poco a poco, a reponerse y a seguir adelante.

“Uno nunca olvida su primer amor, no importa cómo de mal terminase.”
-Paul Wesley-

Sabemos lo complicado que puede ser el transitar por la adolescencia, no solo para tus hijos, sino también para ti como padre o madre. Confía en ti, en tus instintos y en que estás haciendo un buen trabajo.

Ocúpate de acompañarlos siempre desde el más profundo amor y sobre todo, ten mucha paciencia y trata de recordar lo complejo que fue el ser adolescente.

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