Ocho señales de que tu hijo o hija adolescente está en una relación de pareja tóxica

Ocho señales de que tu hijo o hija adolescente está en una relación de pareja tóxica
Sin comentarios

La adolescencia es una etapa en la que nuestros hijos empiezan a salir más, a enamorarse, e incluso, a tener pareja. A veces, desafortunadamente, estas relaciones están marcadas por una serie de patrones y conductas nada saludables, como los celos, la posesividad o el control.

Y es que las cifras son alarmantes: según datos extraídos de la Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género correspondiente a 2021 publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), citados un artículo de rtve, en 2021 los menores de 18 años que habían sufrido violencia de género por parte de sus parejas pasaron de ser 514 (en 2020) a 661 (en 2021), lo que supone un 28,6% más que el año anterior.

La violencia de género es el caso más extremo de cualquier relación tóxica, pero la relación puede seguir siendo tóxica con conductas más sutiles: de hecho, estas conductas son el punto de partida hacia la violencia más explícita, y son las más difíciles de detectar, precisamente por su sutileza (o porque se normalizan en la sociedad).

Hoy hablamos de ocho señales de alerta que podrían indicar que tu hijo adolescente está en una relación tóxica de pareja. ¿A qué debemos estar atentos y cómo ayudarles a salir de ahí?

Ocho señales de una relación tóxica en la adolescencia

1. No hay respeto

La falta de respeto mutuo es otra señal de alerta en cualquier relación. Y es que el respeto es un ingrediente fundamental en cualquier relación sana, y se traduce en conductas como: hablarse y tratarse con respeto, sin alzar el tono de voz, escuchar al otro, preguntarle por lo que necesita, por cómo se siente, interesándose por sus cosas...

En cambio, la falta de respeto sería justo todo lo contrario (aunque a veces pueda manifestarse de forma "sutil"); así, si por ejemplo tu hijo y su pareja se hablan mal, se gritan, no se escuchan, no respetan a los amigos o a la familia del otro, o incluso se insultan... hablamos de una gran falta de respeto que no podemos obviar o banalizar.

2. Existen conductas de control

Nos referimos a cuando su pareja intenta controlar todo lo que hace y le hace preguntas a modo de interrogatorio: "¿con quién has estado?", "¿a dónde vas?", "¿quién es esa persona?", "¿de qué lo conoces?", etc. También, cuando se miran entre ellos los teléfonos o conocen la contraseña del otro.

A través del uso de las redes sociales (y más hoy en día, que tienen un protagonismo central en la adolescencia) también se evidencian muchas de estas conductas de control.

Por ejemplo, cuando la pareja analiza a quién sigue (y le pregunta), mira a quién le ha dado me gusta, comprueba si chatea con alguien, qué fotos sube, etc. Y también, cuando le hace comentarios sobre el tipo de contenido que sube (por ejemplo: "aquí sales demasiado provocativa") e intenta ejercer control sobre su conducta: "quita esa foto".

Y más allá de las redes sociales, este control también aparece en otros contextos como en la ropa, cuando quiere controlar la ropa que se pone, impedir a la pareja que use tal o cual cosa, cuando le hace comentarios negativos sobre cómo le queda cierta prenda, o comentarios sobre su cuerpo (por ejemplo: "has engordado, no estás tan guapa", etc.). Todo esto es violencia verbal y una forma de maltrato, aunque nos parezca más sutil.

3. Hay celos

Los celos son una señal de inseguridad. Si estos celos son manifiestos, excesivos o aparecen ante cualquier situación, hablamos de otra señal de toxicidad en la relación.

Muchas veces los celos se traducen en conductas de comprobación y control para evitar que "la otra persona haga algo". También, en conductas como no querer que quedes con otra persona, o que hagas planes en familia en lugar de quedar con él/ella, etc.

4. Desconfianza

La desconfianza también es otra señal de toxicidad en las relaciones. Así, cuando uno de los dos miembros no confía en el otro (o la desconfianza es mutua), esto se evidencia por ejemplo a través de conductas de control.

Por ejemplo: preguntar todo lo que hace el otro, en todo momento, mirar constantemente sus redes sociales, mirar incluso su teléfono móvil, sentirse celoso si queda con otra persona si no somos nosotros...

5. Aislamiento

Si observas que tu hijo adolescente cada vez dedica más tiempo a su relación de pareja y menos a su otra vida social (sus amigos), a la familia, a sus hobbies, a estudiar... estate alerta también. Porque el aislamiento es otra señal que podía indicar la existencia de una relación tóxica.

Ten en cuenta que en las relaciones sanas existe tiempo para todo, y nunca, la otra persona, intenta que solo hagas cosas con ella. Las relaciones deben ser un plus en la vida de nuestros hijos, algo que les sume y les aporte valor, y nunca les resten.

6. Tu hijo siente que debe justificarse siempre

Si has visto cómo tu hijo se justifica siempre con su pareja, o da muchas explicaciones de cosas que no tendrían ni si quiera que explicarse, esto podría ser también una señal de relación tóxica.

Por ejemplo, si explica con detalle quiénes son sus amigos, por qué habla con tal persona, cómo la conoció, desde cuando son amigos, por qué viste de X forma y no de otra, por qué va a clases de baile... y todo esto, en un contexto de agobio (es decir, se nota que lo hace porque la otra persona no se enfade, y no porque realmente le apetezca explicarlo).

Son solo ejemplos, pero todos ellos sirven para ilustrar este signo de control hacia la pareja, que es totalmente tóxico.

7. Ha disminuido su rendimiento académico

Otra señal de alerta de una posible relación tóxica es la disminución en el rendimiento académico, así como una desmotivación por los estudios. Si tu hijo solo "tiene tiempo" para estar con su pareja, para chatear con ella por el móvil... y se olvida de los estudios, es hora de ver qué sucede.

8. Le cuesta ser él mismo

En cualquier relación sana los diferentes integrantes deben poder ser ellos mismos, sin miedo a sentirse juzgados, cuestionados o avergonzados.

Por eso, si tienes la impresión de que a tu hijo adolescente le cuesta ser él mismo delante de su pareja, si cambia aspectos de su personalidad para encajar, pero de forma forzada (ya sea con su pareja o con los amigos de su pareja), si intenta aparentar algo que no es... estate atento también, porque esto podía ser indicativo de toxicidad en la relación.

Mi hijo adolescente está en una relación tóxica: ¿cómo ayudarle a salir de ahí?

Si has detectado, o tienes la sospecha, de que tu hijo adolescente está en una relación tóxica de pareja, hay algunas cosas que puedes hacer por él/ella:

  • Hablar abiertamente del tema con él/ella. Evitar que se convierta en algo tabú.
  • Abrir la posibilidad de conocer a su pareja.
  • Preguntarle cómo se siente en esa relación y escucharle activamente.
  • Poner de manifiesto estas señales de alerta sin ser demasiado invasivos o parecer que le estamos juzgando.
  • No juzgar sus sentimientos.
  • Cultivar su confianza hacia ti (por ejemplo, abriéndote también tú con él/ella, dándole tiempo, etc.).
  • Mostrarle nuestro apoyo incondicional.
  • Entender sus emociones y poner de manifiesto que puede sentir todo eso, pero que eso no es incompatible con no tolerar estas conductas tóxicas.
  • Hablar de cómo cree que debe ser una relación sana (podéis hacer una lista conjunta, con aspectos saludables en cualquier relación y otros no tanto).
  • Plantearle la siguiente situación: si tu mejor amigo/a estuviera en una relación así, ¿qué le dirías?

Fotos | Portada (Unsplash)

Temas
Inicio