El duelo de la no maternidad: el duro momento de aceptar que no tendrás hijos

El duelo de la no maternidad: el duro momento de aceptar que no tendrás hijos
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No todas las búsquedas de embarazo acaban con un bebé en brazos. Lo saben bien aquellas mujeres que, pese haber intentado ser madres, finalmente no han podido serlo.

¿Las razones? Son varias. Infertilidad de causa desconocida, dificultades para seguir costeando los tratamientos de reproducción asistida, falta de un compañero de vida con quien compartir este proyecto, en caso de no querer ser madre soltera, etc. Y estas son solo algunas de ellas.

En este artículo abordamos la ardua tarea que implica empezar a aceptar que una ya no será madre, aunque un día lo deseó con todas sus fuerzas.

Hablamos del duelo de la no maternidad por circunstancias, un duelo que, como veremos, es muy diferente a otros, y que aún debemos seguir visibilizando como sociedad, poniéndole voz.

Finalmente, hablamos también de sus características y de cómo acompañar a una persona que está transitando este tipo de duelo, así como de la importancia de los grupos de apoyo mutuo.

El duelo de la no maternidad por circunstancias

El duelo de la no maternidad por circunstancias es la etapa a la que se llega cuando, después de X tiempo buscando un hijo (ya sea de forma natural, recurriendo a tratamientos de fertilidad, a través de la adopción, etc.), este no acaba llegando.

Y es un duelo doloroso, porque conlleva aceptar que una vida que imaginábamos, no llegará. A través de él llegan también sentimientos de culpa o vergüenza, de sentir que no encajamos, del miedo al futuro, de soledad e incomprensión, de desgaste físico y emocional...

Y por otro lado, es un duelo que nos obliga a reconstruirnos y a visualizarnos de otra manera, con otro futuro y con una vida que puede ser igual de estimulante y feliz. Pero para llegar a ello, hacen falta meses, e incluso años (cada persona tendrá sus propios tiempos) de trabajo personal y aceptación.

«Ten paciencia con todo lo que sigue sin resolverse en tu corazón, pero intenta amar la pregunta por sí misma, como si fuera una habitación cerrada o un libro escrito en una lengua extranjera. No intentes buscar las respuestas que no estés preparado para vivir, pues la clave es vivirlo todo. Ama la pregunta, vive en ella y entonces, quizá, lenta, gradualmente, algún día lejano, llegues a la respuesta».
-Rilke-

Sin embargo, hay algunas cosas que podemos hacer para hacer más llevadero este duelo; el primer paso, hablar de él, visibilizarlo y desestigmatizarlo como sociedad. Y sobre todo, compartirlo, pedir ayuda si sentimos que la necesitamos.

Un duelo diferente

¿Por qué este es un duelo diferente? Porque es un duelo no reconocido socialmente, no permitido y muy estigmatizado.

Así lo cuenta Míriam Aguilar, divulgadora de la no maternidad por circunstancias que transitó por este proceso, a través de su cuenta de instagram @holasoymir.

Un duelo invisibilizado

Es un duelo invisibilizado porque la sociedad no reconoce tu dolor, hacen ver que no ha pasado nada. No existe. Y llegan frases que duelen, como "no has sido madre y ya está, supéralo", o "no es para tanto".

Según la divulgadora es muy difícil que entiendan que duele tanto, que nos duela tanto algo que nunca ha existido.

Y muchos tampoco entienden que vamos a necesitar reconstruirnos, reinventar el concepto que teníamos de nosotras mismas, y también nuestro proyecto de familia, como madres. Porque ya no seremos esas mujeres que pensábamos que seríamos.

El riesgo de invisibilizar este duelo es que este puede alargarse, porque se vive en silencio, como si fuera un tema tabú, un secreto que se acaba viviendo con vergüenza y mucho sentimiento de culpa.

La importancia de reconocer este duelo

¿Y por qué es tan importante que un duelo sea reconocido socialmente? Porque si no, es muy difícil que pueda transitarse bien hasta llegar a la aceptación de la no maternidad.

Y tal y como afirma esta activista afincada en Barcelona, con el duelo de la no maternidad lo que muere es tu proyecto de ser madre.

Y le pone más palabras a este duelo que quiere visibilizar: "Muere esa que tú imaginabas que serías. Puede ser que incluso ya tuvieras pensado los nombres que llevarían tus hijos, quizás tenías una habitación en casa reservada para ellos".

Duelo perinatal

Además, a este duelo de la no maternidad se le suma que muchas mujeres llegan a él transitando abortos durante el camino de infertilidad, lo que complica aún más la elaboración del duelo.

Y en esta tesitura, la mujer debe afrontar las pérdidas de sus bebés junto a la pérdida de su proyecto de vida como mamá, en caso de que no llegue nunca.

¿Cómo acompañar a alguien en duelo por la no maternidad?

Aunque nos hemos centrado en las mujeres, lo cierto es que la pareja, y los hombres en general, también sufren por esta no maternidad (en este caso, la no paternidad), así como por la infertilidad y la pérdida gestacional.

Por lo tanto, ellos, lógicamente, también sufren, y merecen su espacio, así como ser escuchados.

Pero, ¿cómo acompañar a alguien en duelo por la no maternidad? Empieza por:

  • Preguntar: ¿qué necesitas? ¿Necesitas hablar del tema? ¿Prefieres hacer algo para desconectar?
  • No recurrir a frases tópicas "de consuelo" (muchas veces, aunque se hagan con buena intención, lo que conseguimos es invalidar el dolor ajeno).
  • Simplemente estar, acompañar.
  • Validar las emociones.
  • Respetar los ritmos del duelo; no le presiones para que "lo supere". No hay nada que superar; sí que integrar.
  • En general y hacia todas las parejas, evitar las preguntas intrusivas como "¿para cuándo los niños?" Nunca sabes qué proceso está afrontando esa familia.

Comparte tu duelo: no estás sola

Y recuerda, si estás pasando por este duelo de no maternidad, y estás intentando aceptar que ya no serás madre, no estás sola.

Busca tu red de soporte; hay grupos de apoyo de mujeres que están pasando por lo mismo, como por ejemplo los de @glorialabay_lavidasinhijos, matrona y mujer sin hijos que decidió empezar a visibilizar este tema y acompañar a las mujeres "desde el otro lado", a través de grupos de apoyo mutuo.

Busca también a psicólogos y psicólogas especializadas en duelo y en psicología perinatal, los cuales pueden acompañarte en este camino.

Ten en cuenta que este duelo, como tantos otros, hay que pasarlo, no hay otra. Porque si intentas negarlo, o reprimirlo, él te va a esperar. Todas las emociones y los procesos necesitan una vía de expresión, o de canalización, y por ello es tan importante hablar de ello con quien te sientas cómoda, alguien capaz de sostenerte.

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