
Los chistes del boletín de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia han abierto un debate social sobre si un médico puede burlarse de las dolencias de sus pacientes o hacer chistes machistas publicándolos en un boletín oficial de una sociedad médida y están teniendo amplia repercusión en los medios y en asociaciones y organismos oficiales. Las reacciones a los chistes de la SEGO, como no podía ser de otro modo, no se han hecho esperar.
Me asombra que los ginecólogos con sensibilidad humana y las mujeres ginecólogas no se hayan quejado de esta muestra de una mentalidad que la sociedad rechaza. Estoy convencida que muchos se sienten avergonzados y humillados por esta muestra de una forma de pensar y actuar que no comparten.
Muchos ginecólogos, hombres y mujeres, respetan a sus pacientes, sus derechos, su dolor, su inteligencia y sus procesos sexuales, y pensarán que esto da una imagen del colectivo que jamás, jamás, debería haber tenido cabida en un medio de comunicación oficial de la sociedad que los representa a todos.
Las reacciones a la denuncia hecha por la Asociación El Parto es Nuestro no se han hecho esperar.









