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¿Y si empezamos por ser más tolerantes con otras madres?
Nuestras experiencias

¿Y si empezamos por ser más tolerantes con otras madres?

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Cuando decidimos iniciar una familia y tener un bebé, comienza en nuestra vida como madres una larga etapa en la que deberemos tomar cientos de decisiones acerca del cuidado y crianza de nuestros hijos. Y si bien hay un abanico de posibilidades y elecciones que podemos tomar, éstas no siempre son bien recibidas por otras personas.

Por eso, hoy quiero hablarte acerca de cómo a pesar de tener opiniones distintas, estamos todas unidas en este largo y maravilloso camino llamado maternidad, y proponerte lo siguiente: ¿y si empezamos por ser más tolerantes con otras madres?

Pasar de ser una mujer sin hijos a una madre, es una de las transformaciones más grandes que podemos experimentar como mujeres. No sólo estamos diciéndole adiós al ritmo de vida al que nos hemos acostumbrado durante los últimos años, sino que además, nosotras mismas pasamos por cambios trascendentales a nivel físico y emocional.

La transición a la maternidad es diferente para cada mujer: a algunas les resulta más ligera o sencilla de descifrar, mientras que a otras el cambio puede ser al inicio muy confuso y la adaptación puede tornarse en algo verdaderamente retador.

Probablemente pocas experiencias de vida nos colocan en una posición tan compleja como la maternidad, en la que tengamos que hacernos infinidad de preguntas y tomar decenas o cientos de decisiones acerca de nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestros bebés.

Podemos estar muy seguras de lo que queremos, o bien, presentar varias dudas que nos hagan cuestionarnos aquellas cosas que tan firmemente creíamos antes de tener hijos, algo que suele pasar cuando nos damos cuenta que a veces, la maternidad puede ser muy impredecible.

Desde el embarazo, comenzamos a investigar, analizar, reflexionar y meditar cada una de las decisiones cuya elección definirá gran parte de nuestra experiencia con la maternidad, y es entonces cuando comenzamos a darnos cuenta de que no existe una sola forma de criar. ¿No es eso algo maravilloso?

Grupo Mamas Hijos

El tener la posibilidad de elegir entre una cosa y otra es, creo yo, algo que como madres tenemos a nuestro favor, pues nos da la libertad de tomar aquellas opciones o alternativas que mejor se amolden a nuestras necesidades y que funcionen mejor para cada una de nosotras.

Pero también, al momento de elegir, no sólo nos daremos cuenta que tenemos más de una opción para seleccionar, sino que además, hay más mujeres en nuestra situación, pasando por esa etapa de incertidumbres y decisiones, en las cuales no siempre coincidiremos.

Y así, después de hablar de las posibilidades que tenemos como madres, llego al punto principal de este artículo: respetar las opiniones de otras madres, que pueden ser distintas u opuestas a las nuestras.

Debemos recordar, que aunque todas recorremos un camino similar desde el embarazo hasta la crianza de los hijos, cada mujer vive su maternidad de una forma diferente. Y esto, incluye también el no pensar igual o de la misma manera en algunas cosas.

Todas estamos haciendo lo mejor que podemos con las herramientas, información y conocimiento que tenemos y vamos adquiriendo con el paso del tiempo. No olvidemos el objetivo que tenemos en común: el bienestar de nuestros hijos.

Por eso hoy quiero invitarte, a que dejemos de lado esas absurdas discusiones o guerras de madres. Que si hacemos colecho, que si hacemos lactancia prolongada, que si tenemos demasiados hijos, que si educamos en casa, que si no dejamos de trabajar por seguir nuestros sueños profesionales, que si deseamos y buscamos tener momentos a solas para sentirnos mejor.

Si te encuentras con una madre que opina o piensa distinto a ti, practica la tolerancia, el respeto y no la juzgues. Cada madre está viviendo su maternidad de la mejor forma posible y solo ella sabe bien los motivos o circunstancias que la llevaron a tomar tal o cual decisión.

Empecemos por ser más tolerantes con otras madres, que la maternidad puede tener sus momentos solitarios o difíciles, y una mirada de empatía en lugar de una que nos juzgue, hará que nuestro camino sea más fácil. Vamos juntas de la mano hacia el mismo destino, aunque nuestros pasos en el camino puedan ser un poco distintos.

Foto | iStock

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