
La trombosis es un coágulo que se forma en el interior del vaso sanguíneo, normalmente en las venas de las piernas. Quienes la padecen, suelen ser propensos a la alteración de los procesos de coagulación sanguínea o alteración en los vasos sanguíneos.
Cada uno de los trimestres del embarazo, así como el parto y el postparto, pueden conllevar un riesgo de inflamación de las venas superficiales de las extremidades inferiores (tromboflebitis superficial), o de formación de coágulos de sangre en las venas profundas (trombosis venosa profunda).
Estos coágulos pueden desprenderse y alcanzar los pulmones, donde obstruyen el flujo sanguíneo y provocan una embolia pulmonar. Estos procesos pueden suponer una complicación grave.
Aunque no existen datos precisos, se estima que una o dos embarazadas de cada mil, la padecen. La gestación aumenta el riesgo de trombosis entre tres y seis veces en comparación con la situación de no embarazo, mientras que el riesgo de trombosis puede ser cuatro veces superior en las seis semanas siguientes al parto.







