Me ha parecido muy bonito compartir con vosotros este vídeo que han hecho un tiempo atrás en Amor Maternal en el que varias madres se sinceran sobre que harían o dejarían de hacer en el caso de volver a ser madres.
Es muy interesante el ejercicio de autoreflexión, por eso os extendemos la propuesta para que penséis en ello: Si volvieras a ser madre por primera vez… ¿qué cambiarías?.
La rutina, dicen, mata el amor. Eso no lo puedo afirmar, y desde luego, no es frase aplicable al amor de nuestros hijos. Pero, sin embargo, nada hay más hermoso que hacer del día de hoy un día especial para nuestros hijos.
A veces nos pueden faltar ideas para hacer del día un día especial, digno de ser recordado, lleno de amor y alegría compartida. Pero con pequeños gestos sencillos o ideas creativas podemos, seguro, sorprender a nuestros hijos.
Todos nos preguntamos sobre las cosas que un niño pequeño debe saber. Hay tanto que aprender en la vida que parece que haber cumplido cuatro o cinco añitos es muy poco tiempo para haber descubierto sus misterios. Sin embargo, dentro de nuestro Curso de Maternidad y Paternidad, aqui os dejo mi lista sobre lo que vuestros hijos deben saber.
Un niño debe saber que es amado incondicionalmente por sus padres, en todo momento, y que, aunque se equivoquen, siguen siendo amados y respetados por su familia.
Un niño debe saber que como persona y niño que es tiene derecho a reír, a soñar y a jugar, a creer en hadas y duendes, a hacer “tonterías”, correr y cantar.
Se ha armado buen revuelo con la portada de TIME y el artículo y me gustaría añadir mis reflexiones al respecto a las que han compartido con nosotros ya Armando y Eva.
El titular es perfecto para vender, periodísticamente estupendo, pero es doloroso, nada puede despertar más hostilidad de una madre (aunque sea una madre desapegada y rígida) que alguien de a entender que no es buena madre.
Ayer Eva nos mostró una portada de la revista Time en la que una mujer aparecía amamantando a un niño de 3 años (la misma que veis aquí arriba) acompañada de un titular sorprendentemente polémico: ¿Eres suficientemente madre?
El artículo se basa en la llamada crianza con apego, o crianza respetuosa, por llamarla de otra manera, y con el titular pretende provocar una autoevaluación por parte de las madres, para que cada una se sitúe entre las madres que sí son suficientemente madres y las que, por no criar con apego, o por hacerlo de otra manera, deberían situarse por debajo en el baremo de madres suficientes y madres insuficientes.
Como ya he dicho en otras ocasiones, antes de ser padre tenía bastante claro el tipo de educación que le iba a dedicar a mis hijos. Una vez nació el primero, una vez tuve que debatir con mi mujer sobre ello y una vez leí algunos libros me di cuenta de que a los niños se les puede educar con el mismo respeto que los adultos pedimos para nosotros mismos.
Mucha gente no acaba de entender a qué nos referimos con eso de respetar a los niños (los que hablamos de respetarles), si es algo así como dejarles hacer todo lo que quieran o si se trata de dialogarlo todo hasta la saciedad. Digamos que es tan fácil como decir que los niños merecen el mismo respeto que los adultos porque, aunque más pequeños, inmaduros y aunque estamos aún educándoles, son personas igualmente.
Para no liar mucho al personal con consejos ambiguos, la mejor manera de saber si estás respetando a tu hijo (o de saber si un padre está respetando a su hijo) es cambiar la figura del niño por la de un adulto. Esto mismo es lo que hicieron hace unos días en el programa Buenas noches y Buenafuente, donde Berto nos explica que, a la hora de educar a los niños, quizás nos estamos pasando en muchos aspectos porque, si el niño fuera adulto, lo haríamos diferente. Lo podéis ver en el vídeo de arriba en el que nos preguntan: ¿Qué pasaría si tratáramos a los adultos como a los niños?
Ayer iniciamos un tema en el que explicamos que coger a los niños en brazos, llevarlos cerquita nuestro (encima nuestro, básicamente), es positivo para ellos y recomendable también para nosotros.
Tras explicar ayer que coger en brazos a los niños les calma, les da seguridad, les ayuda a tener menos cólicos y menos aires y les ayuda a adaptarse al mundo al que han llegado hoy os contamos cinco razones más para completar las diez ventajas más importantes que tiene el coger a los niños en brazos.
Estos días mucha gente me pregunta que qué tal vamos con el nuevo bebé, Guim. Mi respuesta, como la de cualquier padre, supongo, es un “pues ahí vamos”, que acompaño de un “hay noches que si no es en brazos, casi no duerme”. La gente me anima diciéndome que es una etapa (lo sé, tengo dos hijos más) y a veces incluso aconsejándome (como si no tuviera dos hijos más) que no lo acostumbre a los brazos, que luego estaremos hechos polvo.
Pero ya no vivimos en los años 60 ó 70, cuando se decía que el llanto era bueno y que ayudaba a ensanchar los pulmones. Ya no vivimos en esa época, cuando no pasaba nada si un niño lloraba. Ahora vivimos en el siglo XXI y, entre muchas otras cosas, se ha descubierto que abrazar a los bebés, cogerlos y tenerlos con nosotros es beneficioso en muchos aspectos. Para que los conozcáis y valoréis la atención a prestar a los niños, os damos diez razones por las que se recomienda coger a los niños en brazos.
Retomamos nuestro Curso de Maternidad y Paternidad, y continuamos explicando de forma concreta algunos errores que los padres, posiblmente con la mejor intención del mundo, cometemos en la educación de nuestros hijos. Y volvemos también con ejemplos de frases que no hay que decir, en este caso esa típica de: “Deberías aprender de tu hermano”.
Cuando los padres dicen esta frase o alguna de las parecidas como “Fíjate lo bien que se porta tu hermano” o “Tu hermano no me da tantos disgustos como haces tu”, los padres están posiblmente desbordados por algún comportamiento de su hijo y tratan de ofrecer un modelo válido mostrando lo que hace el hermano que si nos complace.
Ya se ha descubierto uno de los secretos mejor guardados de la red. Me refiero al nombre de la autora del blog de maternidad más divertido y acertado del año: Cómo no ser una mamá drama. Se llama Amaya Ascunce y pronto podremos leer su libro, que será publicado próximamente por Planeta.
Ni que decir tiene que no me lo pienso perder. El blog de Cómo no ser una mamá drama se ha convertido en todo un referente para las que crecimos con alguno de esos comentarios que Amaya reproduce y, además, a pesar o más bien gracias al humor, nos enseña todo lo que ya podemos ir evitando decirle a nuestras hijas para que no tengan que quejarse luego de nuestras manías.