
Tengo una amiga pediatra que adora a los niños que un día, hablando de la educación, me confesó que no había tenido hijos porque consideraba que educar a un hijo era algo dificilísimo y una gran responsabilidad para la que no se sentía preparada.
Tener hijos es fácil (o relativamente fácil), porque la mayoría de parejas los tiene. Pero claro, tener hijos supone tener que responsabilizarte de ellos, de su bienestar, de su educación y en definitiva supone tener que prepararlos para la vida que tienen que vivir cuando decidan hacerlo sin nosotros, por sus medios, tomando sus decisiones y relacionándose con los demás sin nuestra presencia.
Todo esto es un proceso que empieza el día que nacen y que no acaba nunca, porque incluso cuando son mayores y los padres deciden no intervenir están educando, y es una responsabilidad de los padres, pero también del resto de la sociedad. Si ya es difícil para los padres educar a un hijo, si a veces nuestras neuronas sacan humo tratando de buscar soluciones, imaginad qué difícil se hace cuando además tenemos que explicar las conductas de otros adultos (o de nosotros mismos).






