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Precaución con el dióxido de titanio presente en chocolate, galletas y helados: traspasa la placenta y llega al bebé

Precaución con el dióxido de titanio presente en chocolate, galletas y helados: traspasa la placenta y llega al bebé
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El dióxido de titanio, consumido con los alimentos durante el embarazo pasa en forma de nanopartículas a la placenta y puede contaminar al feto. Es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores franceses, encabezados por el Instituto Nacional de la Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).

Este aditivo alimentario, conocido como E171 en Europa, se encuentra en particular en caramelos, productos de chocolate, galletas, chicles, salsas y helados. También se usa para pinturas o materiales de construcción.

Qué es el dióxido de titanio y para qué se utiliza

El TiO2 se usa en cosméticos, pinturas y materiales de construcción, pero también se emplea en la alimentación, donde es un aditivo muy común (conocido como E171 en Europa) por sus propiedades blanqueadoras y opacificantes en confitería.

En Francia, su uso alimentario se prohibió en enero de 2020 durante un año, basándose en un estudio previo que ya había indicado que el E171 podía pasar a la sangre en forma de nanopartículas desde el intestino y acumularse en órganos como el hígado o el bazo.

Con una exposición crónica, habían observado un riesgo de inicio de estadios precoces de cáncer colorrectal, así como modificaciones de la respuesta inmunitaria.

Pero sigue usándose en la pasta de dientes, la protección solar, las cremas y polvos cosméticos y los productos farmacéuticos.

Ahora, la nueva investigación quería averiguar cómo este aditivo influía en el embarazo y en la salud del bebé.

Las nanopartículas del E171 atraviesan la placenta

Los científicos recogieron 22 placentas de madres voluntarias y analizaron los niveles totales de titanio acumulados en este órgano durante el embarazo. Estos ensayos, junto con análisis microscópicos y químicos, demostraron una acumulación de dióxido de titanio en la placenta, principalmente en forma de nanopartículas. Por lo tanto, las madres habían estado expuestas a esta sustancia durante sus embarazos.

Paralelamente, para determinar si su dieta podía ser una fuente de contaminación, los científicos analizaron las placentas para observar si había alguna partícula. Los resultados fueron claros: las nanopartículas de dióxido de titanio del E171 pasaron de la madre al feto.

Los recién nacidos están expuestos en el útero al dióxido de titanio

Recien Nacido

Los científicos también se centraron en la exposición de los recién nacidos al dióxido de titanio durante su desarrollo en el útero. Para lograrlo, utilizaron las mismas pruebas que habían realizado con las placentas, pero esta vez con muestras de meconio, ya que estas primeras heces de un recién nacido ofrecen un excelente indicador de su exposición a sustancias químicas durante el embarazo.

Una vez más, los resultados fueron claros: se encontraron nanopartículas de dióxido de titanio en el meconio, lo que indica que los fetos estuvieron expuestos a esta sustancia a través de la sangre de la madre.

Tras la investigación, los autores creen que se necesitan nuevos estudios que precisen los efectos que puede tener este aditivo para el desarrollo del bebé. Y que debería incitar a suspender su uso, habitual por sus cualidades de colorante blanco.

Vía | INRAE

Fotos | iStock

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