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"No tengo suficiente leche"

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Es habitual escuchar a madres que dicen no tener leche suficiente para amamantar al bebé, aunque en muy pocos casos es un hecho real. Existen muchos factores que pueden influir en la producción de leche, pero en general si se produce la correcta succión del bebé y se le da de mamar a demanda, la lactancia se instaura naturalmente de manera efectiva.

Las madres que piensan que no tienen leche suficiente necesitan la ayuda y el apoyo de una persona experta, aparte del apoyo de su familia y entorno. Pero precisamente esto es lo más complicado, ya que enseguida escuchamos (incluso antes de decirlo nosotras) “tienes poca leche” o “hay que darle biberón”.

Para determinar si el bebé está recibiendo leche suficiente o no, existen varios signos, de los cuales sólo dos son fiables, esto es, los signos que nos indicarían que de verdad existe poca leche.

Estos dos signos fiables, que deben ser valorados por el pediatra o los expertos en lactancia materna, son:

  • Escasa ganancia de peso. Si el niño está por debajo de su peso de nacimiento después de dos semanas o gana menos de 500 gramos al mes durante los primeros seis meses de vida, no está ganando suficiente peso y no está obteniendo leche suficiente. Para establecer que la ganancia de peso ha sido escasa, se necesita comparar al menos dos pesos, con un intervalo mínimo útil de dos semanas, en las cuales un niño debería ganar 250 gramos ó más. De todas formas, repetimos que ha de ser el especialista el que valore la ganancia de peso y se deben tomar en cuenta las tablas de la OMS para niños amamantados.
  • Micciones de escasa cantidad de orina concentrada. Si un niño orina menos de seis veces al día y la orina es amarilla y de olor fuerte, el niño no está obteniendo leche suficiente. Este signo es útil para controlar la ingesta diaria de leche materna del niño, mientras se espera la información de la ganancia de peso. Sin embargo hay circunstancias por las que este dato no sería útil o fiable: si el niño está deshidratado por diarrea, si se le están dando otros líquidos junto con la leche materna, o si se usan pañales muy absorbentes que hacen difícil la estimación de la emisión de orina.

Una vez comprobado que la madre no tiene leche suficiente, se ha de buscar las causas (que suelen ser relacionadas con la frecuencia de las tomas, con el buen agarre al pecho o con factores psicológicos) e intentar ayudar a la madre. El apoyo emocional, la confianza, animar a dar pecho a demanda, ayudar a mejorar el agarre del niño al pecho… son algunas de las pautas a seguir.

Pero recordemos que casi todas las madres pueden producir leche suficiente para uno o incluso dos niños, con tal que el niño succione eficazmente y tome el pecho tan a menudo como quiera. Por ello, muchos de los puntos anteriores para ayudar a la madre que no produce suficiente leche sirven también para las que piensan que no la producen pero no es así.

Se allanaría así uno de los caminos que pueden frustrar la lactancia, el estrés o la falta de confianza, incrementada en muchos casos no sólo por la sensación de que el bebé no toma leche suficiente sino por lo que los demás, gente poco informada, nos dice al respecto, sin tener en cuenta que la madre lo puede estar pasando mal y pensar que está “fracasando”.

En cualquier caso, si realmente el bebé recibe poca leche hay que determinar las causas y ayudar a la madre a aumentar la producción para que el bebé siga recibiendo el mejor alimento en estos primeros meses de vida.

Vía | AEPed
Foto | Christy Scherrer en Flickr
En Bebés y más | Cómo y cuánto crece un niño durante su infancia (I), Interpretación de las tablas de peso y crecimiento por Carlos González (I), Velocidad de crecimiento en los niños, Diez pasos hacia una lactancia feliz

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