
La intoxicación por productos tóxicos domésticos es la segunda causa más frecuente de intoxicaciones en la infancia. Según ha hecho público un estudio del Hospital de Sant Joan de Déu en Barcelona, la mitad de los padres actúa de forma incorrecta en estos casos. Por tanto, vamos a ver qué debemos hacer si el niño ingiere lejía, detergente o cualquier otro producto de limpieza.
Al ver o sospechar que nuestro hijo puede haber ingerido algún producto tóxico la primera reacción puede ser la desesperación, por eso conviene estar informados sobre lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer en caso de que un niño haya ingerido algún producto de limpieza como lejía, amoníaco, sosa cáustica, desatascadores, detergentes, fregasuelos, lavavajillas, limpia metales, aguarrás, limpia WC, etc.
Fundamentalmente, lo primero que hay que saber es que es un accidente evitable, por tanto debemos tomar las medidas de seguridad adecuadas para evitar que estos artículos estén al alcance de los niños. Deben estar guardados preferentemente en sitios altos, en armarios con llave o trabas de seguridad que los niños no puedan abrir.









