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¿Qué tipo de parto te tranquiliza más?

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Una de mis compañeras de trabajo me dijo una vez: “si algún día me quedo embarazada, que me duerman y me lo saquen”, del miedo absoluto que tenía (y supongo que sigue teniendo) a dar a luz.

De un tiempo a esta parte los protocolos de los hospitales están cambiando en pro de ofrecer a las mujeres más poder de decisión, más protagonismo en el parto, más libertad de movimientos, más intimidad, un ambiente más relajado y más tiempo para que ella vaya haciendo, sin tanto control como antaño.

Esto es por lo que se ha luchado durante muchos años con los planes de parto y con los profesionales que se rebelaban contra el sistema. Sin embargo, al cambiar los protocolos, algunas mujeres, como mi amiga, quedan en una situación complicada: “¿no decías que te daba miedo el parto? Pues venga, que lo vas a hacer tú solita”.

Y es que hay mujeres cuyo tipo de parto tranquilo no es aquel en el que ella lo hace todo, sino aquel en el que los profesionales están encima controlándolo todo (si puede ser).

"A mí es que me tranquiliza más el parto medicalizado"

Es posible (y es lógico y normal) que haya mujeres a las que les tranquilizaría que alguien les dijera: “no se preocupe, que aquí atendemos los partos como se ha hecho siempre: usted se tumba y nosotros la monitorizamos y controlamos todo el proceso”. Algo así como “bienvenida, déjenoslo a nosotros, que nos encargamos de todo”.

Con un parto de este tipo se intentan controlar todas las variables, que no quiere decir que se tengan bajo control, porque como sabemos una excesiva instrumentalización puede generar algunos problemas en el proceso del parto, y se suele conseguir un parto sin dolor (por la epidural), pero con mayor riesgo de episiotomía y cesárea.

"A mí es que me tranquiliza más un parto poco intervenido"

La otra opción, la “moderna” (entrecomillo porque no es que sea moderna, sino que es echar un pasito atrás necesario en la evolución de la atención al parto), es la que tranquiliza a todas aquellas mujeres que quieren vivir su parto, que quieren un mayor protagonismo y que buscan una atención que provoque menos riesgos tanto para ella como para el bebé.

Este tipo de partos son más dolorosos (si no se utiliza la epidural), se vive el embarazo con esa incertidumbre de si dolerá mucho o no y con la duda de “si podré con ello”. Sin embargo las probabilidades de dar a luz de manera espontánea son mayores y las sensaciones tras dar a luz suelen ser diferentes: no es lo mismo conseguir algo con el esfuerzo que conseguirlo por manos de otro.

Cada madre que elija el tipo de parto que más le conviene

Ahora mismo estamos en un momento en el que una mujer puede elegir (bien, no es del todo cierto, porque todavía hay muchos hospitales más cerca del intervencionismo que del parto menos controlado), así que, si quiere un tipo de parto, sea cual sea, que lo diga.

Hace ya unos años que algunas madres utilizan el llamado plan de parto para definir, de inicio, qué tipo de parto quieren vivir. Lo usual es que se redacte un plan de parto para solicitar cosas que no se suelen hacer en un hospital, pese a que se recomiendan por la OMS y otros organismos oficiales: no quiero que me rasuren, no quiero que me pongan un enema, quiero libertad de movimientos, quiero parir en la posición en que me encuentre más cómoda, etc.

Sin embargo un plan de parto puede ser perfectamente uno en el que se pida todo lo contrario: quiero que me pongan la epidural en cuanto sea posible, quiero que me pongan un enema, quiero parir tumbada, etc., y considero que tanto el uno como el otro es muy útil para los profesionales que deben atender el parto, porque así saben de antemano cuáles son los deseos de cada madre.

Es como cuando vas al pediatra y, si eres madre de las que prefiere no medicar, le dices: “mire, si no es necesario, prefiero no darle nada”. Digo "le dices" porque si no lo haces los pediatras actúan por inercia: dando a casi todos los niños algo de medicación aunque no sea del todo necesaria, simplemente para no tener que andar dando explicaciones porque no tienen ni tiempo, ni muchas veces ganas de darlas (los pediatras de mi CAP se van a casa a veces habiendo visto más de 45 niños).

Pues eso, si un profesional que tiene que atenderte sabe cuáles son tus inquietudes, se posicionará en base a ellas a la hora de atenderte y ello puede ayudar a que te sientas mejor. Ahora bien, la elección es ahora más o menos posible porque nos encontramos en un momento de cambio.

Muchos profesionales están asumiendo ya los nuevos protocolos e intentan, por el bien de la madre y el niño, que el parto sea poco intervenido y muchos profesionales siguen aún aplicando el modelo de parto controlado, dando lugar a la opción de escoger. Dentro de unos años, cuando los protocolos estén totalmente instaurados, es posible que los profesionales no den tanta libertad de decisión y simplemente digan: "señora, usted es capaz de hacerlo. Nosotros estaremos con usted, por si acaso, pero parir es cosa suya".

Volviendo al tema: ¿qué parto te tranquiliza más?

Foto | Raphael Goetter en Flickr En Bebés y más | Parto natural frente a parto "preparado", El 70% de las embarazadas que piden un parto natural acaban cambiando de opinión, El parto natural ya es una tendencia en los hospitales españoles

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