No hay mejores o peores etapas en la crianza de los hijos: disfruta cada una de ellas
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No hay mejores o peores etapas en la crianza de los hijos: disfruta cada una de ellas

Si tienes hijos, seguro has escuchado frases o referencias acerca de ciertas edades, como los famosos "terribles dos" (que ni son tan terribles) o de la complicada transición a la adolescencia. En mis primeros años como madre, por ejemplo, alguien me dijo "uf, espera a que crezca y sea mayor", a manera de advertencia e insinuando que las cosas se tornarían más difíciles.

Pero tras unos años de experiencia y después de haber "sobrevivido" algunos de los retos que tiene la vida con hijos en los primeros años, creo que puedo decir que en realidad no hay mejores o peores etapas en la crianza de los hijos, y cada una puede ser disfrutada a su manera.

Es cierto, no todo es perfecto...

Recuerdo aquellos días en los que era una madre primeriza, llena de dudas, temores y sobre todo, muchas inseguridades. Tenía mucho miedo de no estar a la altura ni tener las capacidades para ser una buena madre, o al menos la madre que mi hija merecía tener.

Me leí libros de embarazo y maternidad, para poder estar lo mejor preparada posible, pero a pesar de ello muchas cosas me tomaron por sorpresa. Especialmente, todas aquellas cosas que nadie me dijo sobre ser madre.

Los primeros meses con una recién nacida eran agotadores gracias a esas madrugadas eternas en las que no dormía prácticamente nada. Intentar descifrar qué era lo que tenía mi hija, que en ese entonces solo se comunicaba a través del llanto, era en ocasiones angustiante.

Pasó la etapa de bebé y nos adentramos en los dos años. Llegaron los berrinches y la rebeldía propia de esa edad, en la que comienzan a probar su independencia fuera de los brazos de mamá. Desde luego, también aumentaron las travesuras, pues para ella todo era digno de ser experimentado y probado.

Con el paso del tiempo, comenzamos el preescolar y con él, llegaron retos diferentes (y desde luego, nuevas responsabilidades escolares). Lo mismo sucedió al pasar a primaria, mientras mi hija se hacía cada día mayor.

...pero cada etapa tiene sus maravillas

Tras recordar todo esto y escribir sobre ello pensé "menos mal el postparto y esos años de tanta confusión y dudas han quedado atrás", pero inmediatamente me invadió otro sentimiento: nostalgia. Porque aunque hubo cosas difíciles, lo cierto es que son muchas más las cosas bonitas.

Como cuando mi hija era una bebé, tan pequeñita que cabía en mis brazos y la llevaba conmigo a todos lados. Cuando verla dormir era un espectáculo maravilloso, donde sentía que mi corazón se desbordaría con tanto amor y ternura.

O cuando comenzaron a suceder aquellas primeras veces: su primera palabra... sus primeros pasos... la primera vez que la escuché reír llena de alegría por algo que le pareció gracioso. Todas ellas momentos muy especiales que se han quedado grabados en mi corazón.

¡Y qué decir de las travesuras! Que aunque en ocasiones podían ser desastrosas, no eran más que sus primeros intentos por poner a prueba sus habilidades. Ver su carita de asombro y felicidad al lograr algo nuevo, me llenaba de orgullo.

En resumen

Aunque cada etapa de la vida de nuestros hijos puede tener sus retos o partes difíciles, también cada una de ellas está llena de momentos maravillosos, tanto para ellos como para nosotros.

Personalmente, la nostalgia es algo que me invade frecuentemente. Pero debo decir, que disfruté mucho esos primeros años y aunque en ocasiones tenía prisa porque creciera, hice todo lo posible por estar enfocada en el presente y simplemente, vivirlo.

Así que como madre ligeramente experimentada (porque siempre estamos en proceso de aprendizaje), puedo decir que no hay mejores o peores etapas en la crianza de los hijos. Y lo mejor que podemos hacer, es disfrutar cada una de ellas, porque solo serán pequeños una vez.

Foto | Pexels

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