Síntomas de que se acerca el parto: estos son los cambios que notarás al final de embarazo

Síntomas de que se acerca el parto: estos son los cambios que notarás al final de embarazo
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Alrededor de la semana 38 de embarazo nuestro mundo se revoluciona: el bebé está a punto de llegar. Las futuras mamás suelen estar más nerviosas, se acrecientan ciertos temores y cualquier signo en nuestro cuerpo es observado minuciosamente por la posibilidad de que haya llegado el día del parto. Pero cuando se acerca el parto y te suceden estos cambios, puedes estar tranquila, son normales.

El descenso de la barriga, el aumento de las contracciones, la pérdida del tapón mucoso... ¿ya has notado alguno de estos síntomas? No hay que salir corriendo al hospital: significan que el parto se acerca (aunque no es inminente) y son perfectamente habituales.

Expulsión del tapón mucoso

Hacia el final del embarazo, el cuello uterino empieza a adelgazar y a dilatarse, por lo que la mucosidad que cierra el orificio del útero puede desplazarse, caer y salir por la vagina.

Se trata de un flujo gelatinoso, espeso y transparente, abundante, que veremos si la dilatación precoz o el borrado del cuello del útero ya está evidentemente en marcha.

No duele, incluso puede que no te des cuenta si cae en el inodoro o cae paulatinamente durante varios días. Puede que durante estos necesites un protector de braguitas por el aumento de flujo. En ocasiones, el tapón mucoso puede ir acompañado de unos hilillos rojizos o marrones, tampoco es preocupante.

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Aumento de las contracciones regulares

También puedes tomártelo con calma si las contracciones aumentan pero estas siguen sin ser regulares. Recordemos que las contracciones del útero son el aumento de la presión de la pared abdominal, que progresivamente llega a un punto álgido, pasando después a descender y finalmente desaparece.

Este incremento de presión puede ir acompañado de una sensación de dolor que se localiza normalmente en el bajo vientre y/o zona lumbar, y que también cede al relajarse el útero.

Mientras son irregulares, las contracciones son indicativo de que el parto se acerca, pero no de que hemos de ir al hospital. Para diferenciar las contracciones "falsas" o irregulares tendremos en cuenta que aparecen a diferentes intervalos de tiempo y la intensidad o percepción del dolor varía (unas duelen significativamente más que otras). Además, duran menos de 40 segundos y suelen aparecer en momentos concretos: al realizar algún tipo de actividad física, después de una relación sexual... Suelen ceder o no aumentar con el reposo.

En cambio, con las verdaderas contracciones de parto se produce un dolor que comienza desde la espalda y se va irradiando hacia los lados y hacia adelante, hasta llegar a la parte baja del abdomen

Van aumentando en intensidad, se producen cada períodos regulares con una frecuencia de 3 a 5 contracciones cada 10 minutos. También va aumentando su duración. Cuando estás de parto, se dan al menos 2 ó 3 contracciones intensas de una duración aproximada de entre 40 y 60 segundos cada 10 minutos.

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Leve manchado

Puede producirse un leve sangrado vaginal, de color marrón oscuro o rojo. Si este manchado es de escasa cantidad no debe preocuparnos, ya que puede producirse tras haber mantenido relaciones sexuales, tras un tacto vaginal o por las pequeñas modificaciones que van ocurriendo a nivel del cuello uterino durante los días o semanas previos al parto.

Las pequeñas hemorragias vaginales al final del embarazo son fruto de las modificaciones del cérvix a estas alturas de la gestación y son puntuales, no se alargan durante varios días.

Cuando el sangrado es importante, cuando hay flujo intenso, sí entraña gravedad y hemos de acudir inmediatamente al médico.

Encajamiento del bebé

"Descenso de la barriga" o encajamiento del bebé. El descenso del feto hacia la cavidad pélvica suele producirse entre dos y cuatro semanas antes del parto, y es más patente sobre todo en las madres primerizas.

La cabeza del bebé deja de "flotar" libremente y se encaja, quedando fija en la pelvis. Puede que a simple vista no observes este cambio pero sí notes que puedes respirar un poco mejor (la presión sobre el diafragma desciende), también el estómago se libera algo por lo que tal vez mejore la digestión.

En cambio, también notarás las articulaciones de la pelvis más cargadas, se puede producir dolor, un aumento de calambres en las ingles y la zona perineal está más presionada.

Hacer pis con más frecuencia

Como fruto de ese encajamiento del bebé también puedes sentir otros síntomas menos agradables.

En este momento, tu vejiga está más presionada y probablemente tengas que ir más frecuentemente al baño.

Falta de energía

Algunas mujeres no sienten el "síndrome del nido" (con un aumento de vitalidad y ganas de hacer cosas), sino que se fatigan en exceso por las incomodidades de la recta final del embarazo, porque no descansan ni duermen bien...

Las ganas de que nazca el bebé, sobre todo si el parto se está retrasando, influyen en el estado anímico y físico de la futura mamá. Paciencia, descanso y relajación en la medida de lo posible es que nos hace falta en estos momentos.

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