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¿Cuándo debes ir a urgencias si estás embarazada?
Embarazo

¿Cuándo debes ir a urgencias si estás embarazada?

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Aunque lo normal es que el embarazo transcurra sin complicaciones, hay síntomas que pueden presentarse y hacerte dudar sobre si deberías acudir a urgencias. Hay molestias típicas del embarazo que varían de una mujer a otra, y lo que pasa desapercibido para una, puede generar preocupación en otra, o ser señal de algo más grave.

Ante la duda, es mejor acudir al médico y descartar posibles complicaciones en cualquier momento del embarazo, sobre todo hacia el final de la gestación, cuando ves que se acerca el día y la preocupación aumenta. Te contamos entonces cuándo debes acudir a urgencias si estás embarazada.

El doctor Fernando Gil Raga, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Manises, nos cuenta cuáles son las causas más comunes por las que las embarazadas suelen acudir a urgencias:

Sangrado vaginal

El sangrado vaginal durante el embarazo debe ser siempre motivo de consulta para determinar cuál es su origen. Suele darse especialmente durante el primer trimestre, siendo motivo de consulta por alrededor del 20% de las embarazadas en este periodo.

Si el sangrado es leve, lo que conocemos como "manchado" suele entrañar menos riesgos, pero ante la duda es preferible acudir al médico o a la matrona pues podría ser el comienzo de un sangrado más abundante, relacionado con signo de aborto.

Si el sangrado se produce hacia el final de embarazo no suele entrañar ningún riesgo para el bebé, pero es mejor que lo valore el ginecólogo pues podría ser signo de enfermedades o infecciones de la vagina o el cuello uterino. Si la hemorragia es intensa es más preocupante, pues podría estar relacionado con complicaciones graves como placenta previa, desprendimiento de placenta, aborto tardío o parto prematuro.

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Dolores abdominales o pélvicos

A veces el dolor se minimiza y la embarazada cree que pasará guardando reposo, pero otra vez, es preferible acudir a la matrona o al médico para evitar complicaciones.

Si se produce en las primeras semanas de embarazo, un dolor abdominal intenso podría ser signo de embarazo ectópico o extrauterino. Sucede en el dos por ciento de los embarazos, cuando el embrión se desarrolla fuera del útero, usualmente, en las trompas de Falopio, y produce cólicos en la parte baja del abdomen, inicialmente, en uno de los lados.

En cualquier momento del embarazo, un dolor intenso, semejante a una contracción muy fuerte, larga, que no remite, o sentir calambres en la zona del vientre, también es motivo de consulta.

Contracciones uterinas

Es normal sentir algunas contracciones ya que el útero se va preparando durante el transcurso de la gestación, pero hay que diferenciar las contracciones de Braxton Hicks, con un patrón irregular, conocidas como contracciones falsas, que son normales durante la gestación, de las verdaderas contracciones de parto.

Las contracciones se convierten en algo urgente si son muy intensas o se convierten en frecuentes, lo que podría indicar el establecimiento del trabajo de parto.

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Fiebre alta

Si la temperatura aumenta más de 38ºC sin una razón aparente, es importante consultar con su matrona ya que puede ser indicativo de alguna infección que sea un riesgo para el embarazo.

La fiebre en el embarazo no afecta el desarrollo del bebé, pero lo que sí puede afectarlo es la causa que provoca ese aumento de temperatura. Si no hay un motivo claro que la provoque, una fiebre alta podría ser señal de enfermedades graves como algún tipo de infección o preeclampsia.

Ausencia de movimientos fetales

Es importante que la mamá sepa cómo y cuándo se mueve el bebé a lo largo de la gestación, ya que de esta forma puede saber si está creciendo correctamente. Es normal que los movimientos de tu bebé tiendan a disminuir a medida que se acerca la fecha de parto ya que el bebé cada vez tiene menos espacio para moverse.

Sin embargo, “si la mamá nota que los movimientos paran de forma brusca o no lo siente en 12 horas, hay que consultar con la matrona”, asegura el doctor Gil Raga.

Vómitos intensos

Los vómitos y náuseas en el embarazo son bastante normales, sobre todo desde las primeras semanas hasta el segundo trimestre.

Pero lo que no es normal es cuando son muy intensos y repetidos, ya que pueden derivar en una pérdida importante de peso y deshidratación. Es lo que se denomina hiperémesis gravídica y se suele tratar mediante la reposición hídrica y la administración de fármacos antieméticos, indicados para impedir el vómito.

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Pérdida de líquido vaginal

Es muy fácil confundir la pérdida de líquido vaginal y líquido amniótico con el flujo vaginal en el embarazo. Por eso es importante que, sobre todo a partir del segundo trimestre, este tipo de pérdidas se controlen con mayor exhaustividad, por si se produjera una rotura de la bolsa, que podría derivar en un parto prematuro.

Ante la mínima duda y aunque el goteo sea pequeño, es bueno que la madre acuda a la matrona para recibir un correcto diagnóstico.

Dolor de cabeza constante

Si es algo que remite con analgésicos no revierte mayor gravedad, sin embargo, si la mamá nota que el dolor es frecuente e intenso, debe consultar cuanto antes al médico, ya que se puede tratar “del aumento de la presión sanguínea, teniendo que descartar hipertensión arterial o preeclampsia”, puntualiza el doctor Gil Raga, del Hospital de Manises.

Aunque hay que prestarle atención durante todo el embarazo, sobre todo hay que estar atento en la segunda mitad del embarazo, que es cuando hay más riesgo de que aumente la presión arterial.

Golpes o accidentes

Hay causas lógicas que provocan los golpes y las caídas en el embarazo. Por un lado, el aumento del abdomen altera el centro de gravedad de la mujer, lo que la hace más inestable.

Además, la hormona que provoca que la pelvis aumente su diámetro, la relaxina, también actúa sobre el resto de articulaciones haciéndolas más laxas.

Varices o hemorroides dolorosas

El volumen sanguíneo aumenta durante el embarazo, lo que provoca una complicación del retorno venoso, sobre todo si se pasa mucho tiempo de pie. Una de las consecuencias más comunes en este tiempo son las varices, venas dilatadas que pueden causar dolor y molestias.

Aunque es algo muy común durante la gestación y el puerperio, hay que vigilarlas por si se inflaman o duelen. Hay que prestar especial atención también a las hemorroides, que no son otra cosa que varices en la zona rectal.

En palabras del doctor Fernando Gil Raga, “aunque en general no son problemas graves ni preocupantes, sí que debe consultar con la matrona cuando la paciente con hemorroides sienta dolores súbitos, ya que puede ir asociado a una trombosis”.

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