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Vacaciones en familia, ¿y ahora qué?: claves de una experta para que todos disfrutemos

Vacaciones en familia, ¿y ahora qué?: claves de una experta para que todos disfrutemos
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La mayoría de nosotros afrontamos las vacaciones de verano con muchas ganas y entusiasmo. No solo porque deseamos desconectar de la vorágine del día a día y las rutinas, sino porque anhelamos pasar tiempo en familia.

Pero puede ocurrir que esos días en familia que tanto ansiábamos e imaginábamos sin estrés y entre risas, se acaben convirtiendo en un momento de agobio, falta de entendimiento y discusiones. Y es que las cosas no siempre salen como queremos, y en muchas ocasiones las vacaciones de verano son algo que idealizamos, influenciados probablemente por lo que vemos en redes sociales.

Hemos hablado con Ana Asensio, doctora en Neurociencia, Psicóloga especialista en la infancia y autora de Vidas en Positivo. Desde su formación y experiencia, nos ha ofrecido una serie de consejos para vivir las vacaciones en familia de forma plena, y saber disfrutar al máximo de lo que ella considera una "aventura más de la vida".

La importancia del descanso

Las vacaciones están para que todos los miembros de la familia podamos descansar en la medida de lo posible. Y en algunas ocasiones, dependiendo del momento que estemos viviendo, pueda ser necesario buscar ayuda externa en campamentos, cuidadores, abuelos... porque cargar la batería es fundamental.

Saber adaptarse para convivir

vacaciones en familia

En vacaciones pasamos mucho más tiempo con nuestra familia; tiempo libre, sin rutinas ni horarios. Esto implica una convivencia mucho más estrecha e intensa, por lo que se hace necesario un cambio de mentalidad para adaptarse a los nuevos espacios y actividades.

Como en cualquier otro momento de nuestra rutina diaria, las vacaciones también pueden conllevar ratos de estres. Aplicar unas dosis de paciencia, comprensión y humor nos ayudará a sobrellevarlo.

Ana Asensio nos recuerda, además, la importancia de ser conscientes del momento personal que estamos viviendo, pues no es lo mismo pasar unas vacaciones con un bebé, que con niños más mayores o adolescentes. En este sentido, estas son sus recomendaciones:

  • Los padres sabemos que la crianza de un bebé o niño pequeño puede ser muy demandante a nivel físico, y la falta de sueño, los lloros, las rutinas o la demanda, continuarán con independencia de las vacaciones.

Y es que los bebés no entienden si sus padres están de vacaciones y quieren descansar, por lo que es importante tomarnos este momento como una oportunidad de conectar con nuestro bebé, su ternura, amor, vulnerabilidad, pureza...

  • A medida que los niños van creciendo, la demanda física es menor y esto hace posible tener más espacios propios de descanso. Sin embargo, aparece un nuevo reto y es la demanda psicológica, ya que se aburren más, quieren negociar todo, surgen peleas entre hermanos...

De nuevo se hace imprescindible saber gestionar estos momentos con inteligencia emocional, y si conectamos con nuestros hijos, sus risas, inquietudes y su forma de ver el mundo, seguro que logramos pasar unas vacaciones inolvidables.

Volver a conectar con quienes más queremos

Conectar con quienes más queremos

Y al hilo de lo que acabamos de comentar, se hace imprescindible aprovechar las vacaciones de verano para (re)conectar con nuestros hijos y nuestra pareja, pues la vorágine del día a día va "quemando" esa conexión, y las vacaciones nos ofrecen la oportunidad perfecta para recuperarla.

Volver a conectar con nuestros hijos nos hará descubrir la maravilla que hay en su interior y verlos más allá de las conductas que realizan, y que a veces, en nuestras rutinas diarias, tanto nos estresan.

Pero las vacaciones también pueden ser una oportunidad de (re)encuentro con nuestra pareja y aprovechar el tiempo juntos para hablar de temas que nada tienen que ver con las gestiones del hogar o la logística del día a día.

Ten tu mente abierta

vacaciones en familia
No debemos idealizar las vacaciones, npues como en cualquier otro momento de la vida pueden ocurrir situaciones que alteren los planes previstos.

Esto sucede especialmente cuando hay niños pequeños (rabietas cuando menos lo esperamos, mareos en el coche, enfermedades banales...), aunque a medida que crecen también surgen otros retos que pueden dificultar la convivencia, tales como discusiones o inapetencia a la hora de participar en los planes familiares.

Ante este tipo de situaciones, la experta aconseja dos cosas:

  • Apoyarse en la pareja y hacer equipo para evitar que los momentos de estrés y tensión acaben en discusiones.

  • Mantener una actitud amorosa y positiva, y acoger el momento que estamos viviendo con la mayor madurez posible. Porque seguro que se trata de una situación puntual que no vuelve a repetirse, por lo que relativizar el tiempo y los acontecimientos puede sernos de gran ayuda.

En definitiva, las vacaciones y espacios en familia nos permiten vivir intensamente todos estos momentos con una mayor presencia y disponibilidad, al tiempo que aprovechamos para reconectar con la esencia de quienes más queremos.

Fotos | iStock

Agradecimientos | Ana Asensio, autora de Vidas en Positivo.

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