Hoy me he quedado sorprendida al leer dos noticias sobre intervenciones en bebés que les han salvado la vida.
La primera acerca de una bebé de 20 semanas de gestación cuya bolsa amniótica se rompió y ha sido operada dentro del útero materno. Se le implantó un balón en la tráquea para bloquear las vías respiratorias y facilitar así la maduración pulmonar.
Ha sido un procedimiento experimental para intentar salvar la vida del bebé que no puede vivir sin la protección de la bolsa y del líquido amniótico. Según Elena Carreras, experta en cirugía fetal del Hospital del Vall d´Hebrón, pionero en cirugía fetal en España, el desarrollo pulmonar no es la única complicación de la rotura prematura de bolsa, por lo que ha tenido mucha suerte esta niña que ya tiene un añito.
Si bien no hay que tomarlo como un procedimiento médico, lo positivo es que la niña se ha salvado y el caso será un disparador para que se profundice en la investigación de operaciones de este tipo.

