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Hernia umbilical en el embarazo: mi experiencia tras un embarazo gemelar

Hernia umbilical en el embarazo: mi experiencia tras un embarazo gemelar
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Es probable que si estás embarazada el ombligo pueda cambiar y sobresalir de tu tripa, es lo que se conoce como hernia umbilical de la embarazada. No te preocupes, lo normal es que una vez que des a luz y la zona abdominal comience a recuperar su forma, también lo haga el ombligo.

Aunque en ocasiones puede no ser así y sea conveniente pasar por quirófano. Sigue leyendo porque vamos a contarte qué es, por qué hay que tratarla y mi experiencia tras un parto gemelar.

La hernia umbilical en el embarazo

Es bastante habitual en el embarazo, especialmente si se trata de gestaciones múltiples.

Cuando la pared del abdomen se debilita se puede producir un desgarro causando que este empuje el peritoneo y salga al exterior. Visualmente lo que se ve es una protuberancia en la mujer en la zona del ombligo.

Generalmente, este defecto es congénito y puede ser que nunca se manifieste o que las capas de la zona se debiliten y sean atravesadas por el intestino.

Una vez que el bebé ha nacido si el ombligo no vuelve a su forma natural, puede que el médico te recomiende pasar por quirófano.

También puede ocurrir que si la hernia provoca molestias en la futura mamá y el parto va a terminar en cesárea esta sea operada mientras se practica la cirugía para sacar al bebé.

Recomendaciones si se padece una hernia umbilical durante el embarazo

Si se padece durante el embarazo está desaconsejada totalmente la cirugía hasta dar a luz pero es recomendable seguir una serie de pautas como por ejemplo:

Estas mismas recomendaciones se pueden seguir para evitar desarrollarla pero es bastante complicarlo saber si tenemos posibilidades de padecerla.

Mi experiencia: si lo llego a saber...

Mi caso no es el mejor referente porque mi recuperación fue un auténtico desastre. Yo di a luz y después de cinco meses esperando a que mi ombligo volviera a su forma natural decidí consultar con mi médico de cabecera sin pensar en ningún momento que se tratara de una hernia ya que no tenía ningún síntoma. Allí me confirmaron que era una hernia y me derivaron al cirujano.

El especialista me dijo que se puede vivir con una hernia umbilical pero no deja de ser parte del intestino lo que sobresale por el ombligo y lo mejor es operar. Así que me programaron la operación rápidamente para evitar que mis mellizos, por aquel entonces de seis meses, pudieran empezar a andar y se complicara mi recuperación.

La operación es muy sencilla, básicamente es abrir y colocar una red metálica para evitar que el órgano pueda volver a salirse y apenas dos o tres puntos de sutura cierran la herida.

Digo que mi caso fue algo traumático porque por esas fechas mantenía lactancia materna exclusiva con mis mellizos. De inicio tuve que congelar leche para dos días en los cuales por la anestesia no podía darles de mamar.

Después, tuve que pasar un mes entero sin casi moverme ni coger peso, y mucho menos coger a mis bebés pero ingeniándomelas para mantener la lactancia.

Tanto esfuerzo provocó que mi herida acabara infectándose y medio abriéndose. Por suerte con unas cuentas curas no tuve que volver a pasar por quirófano y me recuperé, pero reconozco que fue bastante duro cuidar de tres pequeños sin poder cogerlos. ¡Que hubiera sido de mí sin los abuelos!

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