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Un bebé con espina bífida es operado a las 27 semanas de embarazo en el útero materno, mediante la cirugía de 'ojo de cerradura'

Un bebé con espina bífida es operado a las 27 semanas de embarazo en el útero materno, mediante la cirugía de 'ojo de cerradura'
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Sherrie Sharp estaba de 20 semanas de gestación cuando en una exploración prenatal rutinaria detectaron que su bebé tenía espina bífida, una malformación que dejaba expuesta la médula espinal y que podría provocarle parálisis y falta de control de los esfínteres.

Y como el riesgo era mayor cuanto más tiempo pasara, los cirujanos del King's College Hospital (Londres), decidieron realizar una operación pionera en el Reino Unido: operar al bebé con espina bífida dentro del útero materno con una cirugía laparoscópica conocida como 'ojo de cerradura', a las 27 semanas de gestación.

"La mejor calidad de vida posible"

Cuando los médicos comprobaron en la semana 20 de embarazo que la columna vertebral de Jaxson (llamado cariñosamente Jacki) y su médula espinal no se estaban formando correctamente, le explicaron a su madre Sherrie, de 29 años y natural de West Sussex (Reino Unido), que su bebé tenía huecos en su columna, lo que implicaba que saliera un saco por la espalda del bebé (que podía contener las meninges y la médula), y que quedaba expuesto al líquido amniótico dentro del útero.

Esto dañaría los nervios de la médula espinal y podría provocar parálisis al bebé, pérdida de sensibilidad en las piernas y problemas de control de esfínteres. Además, cuanto más tiempo permanecería expuesta la médula espinal, más daño habría.

Sherrie tenía claro que el aborto no era una opción, así que los médicos la propusieron una cirugía que nunca antes se había realizado: se llama 'cirugía de ojo de cerradura' y consiste en operar al bebé dentro del útero materno mediante pequeñas incisiones con una cámara guiada, en lugar de tener que abrir la tripa de la mujer.

La intervención implicaba un riesgo de que el bebé naciera prematuramente pero, como la madre explicó a la BBC: "Quería hacer lo mejor para mi bebé, quería que tuviera una vida mejor y no hay nada malo en ello". Así que se realizó a las 27 semanas.

Un gran avance en la medicina

Los médicos sedaron a Sherrie, y el anestésico también cruzó la placenta para evitar que Jaxson, que todavía era un feto diminuto en ese momento, se moviera.

Los cirujanos hicieron tres pequeñas incisiones en la tripa de Sherrie. Con una cámara muy delgada y un pequeño instrumental quirúrgico, y durante una operación de tres horas, volvieron a colocar la médula espinal expuesta en su lugar y utilizaron un parche para cubrir la médula espinal de Jaxson.

Hasta hace poco, los padres tenían que esperar hasta que el niño naciera para realizar una cirugía correctiva.

Hay evidencias de que operar durante el segundo trimestre de embarazo reduce el daño nervioso y las consecuencias a largo plazo de la espina bífida.

Por esa razón, los expertos procuran operar al feto en el útero materno, a pesar de los riesgos que implica y, aunque no es una cura, sí una mejora en su calidad de vida.

No es el primer caso que conocemos, aunque eso no significa que no deje de sorprendernos. Pero hasta ahora se trataba de una cirugía invasiva, que implicaba abrir el abdomen y el útero de la madre para realizar la operación.

El doctor Bassel Zebian, neurocirujano consultor de King's College Hospital, ha explicado que la opción de ojo de cerradura también es mejor para la madre, ya que reduce el riesgo de que el útero se rompa en embarazos posteriores.

Una mamá muy orgullosa

Sherrie con Jacki Foto: Facebook Sherrie Sharp

Jackie nació en abril, a las 33 semanas de gestación, con un peso de dos kilos y 267 gramos, y permanece ingresado en Cuidados Intensivos Neonatales del King's Hospital, donde su madre puede abrazarle y mimarle.

Esta es la presentación que su madre hizo de su pequeñín en Facebook, acompañado de este tierno mensaje:

"Presentamos la cosa de cinco libras más hermosa que he visto, nuestro increíblemente valiente niño, nuestro hijo Jaxson Nicholas Leonard James Sharp. Has luchado como un valiente desde la semana 27 de tu vida y aunque aún tienes muchos obstáculos que superar, no importa. Mamá y papá están sumamente orgullosos de ti por haberte mantenido lo suficientemente fuerte para luchar en la operación dentro del útero y ahora, con dos díasde vida, respiras por ti mismo. Absolutamente llena de orgullo".

Una malformación congénita

Es cierto que no se puede curar, y que a Jacki y a sus padres les queda un largo camino por delante, pero como explica el neurocirujano del King's College Hospital, el doctor Bassel Zebian, operar en el útero reduce el riesgo de complicaciones posteriores, aunque no puede eliminarlas por completo:

"Es muy importante, porque mejorar la función de las extremidades inferiores puede ser la diferencia entre que el niño llegue o no a caminar".

Según la Federación de Asociaciones españolas de Espina Bífida e Hidrocefalia (FEBHI), "la posibilidad de tener un niño con alguno de estos defectos es de 1,8 a 2 por cada 1.000 nacimientos entre la población general, porcentaje que sube al 5% después de haber tenido ya un hijo con esta malformación, y del 10%, si ya se han tenido dos pequeños con alguna de estas discapacidades".

Febhi añade que se desconocen las causas exactas que la provocan, aunque se cree que esta malformación se debe a la combinación de una predisposición genética y diferentes factores ambientales, como es la falta de ácido fólico antes de la concepción así como la alteración de su metabolismo por acción de fármacos u otros elementos. La mejor prevención: tomar ácido fólico antes y durante el embarazo.

Vía | BBC

Fotos | Facebook Sherrie Sharp

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