Mi hijo se enfada cada vez que le quito la tablet: por qué ocurre y cómo gestionar este momento

Mi hijo se enfada cada vez que le quito la tablet: por qué ocurre y cómo gestionar este momento
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A la hora de ofrecer pantallas a los niños, los expertos recomiendan tener en cuenta su edad, controlar el tiempo que pasan con ellas y supervisar su uso para que sea adecuado, pues cada vez hay más estudios que demuestran el impacto negativo que un uso excesivo e inadecuado puede tener en el desarrollo de los menores.

Sin embargo, muchos padres afirman tener dificultades a la hora de controlar el tiempo que sus hijos pasan con móviles, ordenadores y tablets. Es más, alegan que cuando llega el momento de dejarlo, el niño suele oponer resistencia, se enfada y llora, por lo que con frecuencia padres e hijos acaban enzarzados en una pelea.

¿Por qué se da esta situación y cómo podemos gestionarlo?

La dopamina, la razón de la adicción a las pantallas

Bebés que pasean en sus carritos con la mirada fija en el móvil que le ha dado su madre; niños que comen con una pantalla delante, abriendo la boca de forma autómata y ser conscientes de ello; peques que dejan de llorar al instante cuando se les ofrece un teléfono; adolescentes que se aíslan del mundo real, mientras se sumergen en el virtual...

Con solo mover un dedo, las pantallas ofrecen a niños y adolescentes todo un universo de posibilidades (juegos en línea, vídeos, música, likes que recompensan su ego...), 'enganchan' con sus estímulos sonoros y visuales, y permiten consumir contenido a un ritmo vertiginoso y sin esfuerzo.

Estos estímulos generan dopamina, un neurotransmisor que estimula el sistema de recompensa del cerebro, y que se activa ante sensaciones placenteras y ante el deseo de conseguir algo que nos provoca bienestar.

Pero la dopamina siempre quiere más, y puesto que las pantallas son una forma muy fácil y rápida de conseguirlo, es lógico que acaben generando adicción si su uso no es el adecuado.

No en vano, hace unos años la conocida terapeuta londinense y experta en adicciones, Mandy Saligari, comparaba el efecto que tienen las pantallas en el cerebro de los niños con el que tienen las drogas, afirmando que "dar a los hijos un smartphone es como darles un gramo de cocaína".

Por otro lado, y debido precisamente a esa adicción que provocan, los padres observamos cambios de humor y de comportamiento en nuestros hijos cuando les retiramos las pantallas. Estas alteraciones pueden manifestarse en forma de rabietas, llantos, irascibilidad, gritos, enfados, desafíos, negativa a dejar la tablet o el móvil... El problema es que cuanto más tiempo alarguemos ese momento (el clásico "cinco minutos más y lo dejas") más grande se irá haciendo el problema.

¿Qué hago si mi hijo se enfada y llora cuando le digo que deje la tablet o el móvil?

pantallas

Una vez entendido por qué nuestros hijos muestran una conducta tan irritable cuando les quitamos el móvil o la tablet, es más fácil que los padres seamos conscientes de la importancia de mantenernos firmes cuando llega este momento, pero sobre todo de establecer límites previos a su uso para que este sea adecuado, racional y responsable.

En este sentido, es fundamental que antes de poner un móvil en sus nos preguntemos si realmente están preparados para ello, y si como padres vamos a ser capaces de controlar el uso que le dan y establecer acuerdos respetuosos y positivos.

Cuando se trata de niños pequeños que nos piden un móvil o tablet para entretenerse conviene que analicemos previamente qué les va a aportar jugar con estos dispositivos, y qué otras cosas importantes para su desarrollo dejarán de hacer por estar con las pantallas. Si aún así consideramos su uso puntual, es importante tener en cuenta las recomendaciones de los pediatras, controlar el tiempo de pantalla, no ofrecérselas a los menores de 18 meses y supervisar en todo momento el contenido.

Foto de portada | Tima Miroshnichenko en Pexels


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