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¿Pueden las bacterias de la vagina materna mejorar la salud de los bebés que nacen por cesárea?

¿Pueden las bacterias de la vagina materna mejorar la salud de los bebés que nacen por cesárea?
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Esa es la pregunta que se hacen los investigadores del proyecto Baby Biome Study, dirigido por Peter Brocklehurst, de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra.

Quieren saber si la falta de los microbios del flujo vaginal de la madre en los bebés nacidos por cesárea, puede explicar que tengan mayores probabilidades de desarrollar con el tiempo enfermedades como asma y alergias.

¿Y cómo lo harán? Analizando las muestras fecales de 80.000 bebés, un recurso sin precedentes.

Los científicos podrán analizar cuáles son los microbios que el cuerpo adopta primero, qué significa eso muchos años después y, algo clave, si se pueden reparar las relaciones dañinas con bacterias malas.

Las muestras fecales se almacenarán en el Instituto Wellcome Sanger de Cambridge, en Inglaterra, donde serán estudiados por microbiólogos.

Los promotores del estudio opinan que los resultados contribuirán a cambiar políticas en torno al uso evitable de antibióticos y a los protocolos médicos de las cesáreas.

Un sistema inmunitario en adaptación

Graham Rook, profesor de microbiología médica de la Universidad de Londres (UCL), habla para la BBC del microbioma como "profesor de nuestro sistema inmune". Se entiende que el microbioma es la colección de bacterias, virus, hongos y arqueas que tiene una persona.

"Un sistema inmune adaptativo necesita datos para aprender, igual que nuestro cerebro. Y esos datos vienen de los microbios y de las sustancias químicas que estos producen, que pueden causar una reacción en el sistema inmune que dure toda la vida", añade el microbiólogo. Pero hay más:

"La puesta a punto inicial del sistema inmune ocurre durante las primeras semanas y meses de vida. Lo sabemos porque durante esos primeros meses si les das antibióticos a los bebés puedes interferir con su microbioma y después, de adultos, esos individuos tienen más posibilidades de tener problemas inmunológicos y más probabilidades de tener sobrepeso", explica en doctor Rook.

De ahí la importancia de con qué microbios entra en contacto antes el recién nacido. Esta investigación abre la posibilidad de "poder cultivar los microbios de las mamás para colonizar a propósito a los bebés, para permitir que su microbioma madure y se desarrolle de una manera óptima", argumentan sus autores. Eso sería, en otras palabras, una versión científicamente controlada de una ducha vaginal.

¿Y por qué las duchas vaginales?

Que para el bebé no es igual nacer por vía vaginal que por cesárea, es algo que todos los expertos tienen claro.

Los bebés nacidos por cesárea suelen recibir sus primeras bacterias del ambiente del paritorio, no de su madre, ya que no pasan por el canal de parto.

Esto es así porque los bebés nacen estériles, sin flora intestinal, listos para adoptar la bacterias maternas en cuanto entren en contacto con ellas, que en cierto modo ya conoce. Pero no es así cuando nacen por cesárea, por lo que se le priva de esas propiedades inmunológicas nada más nacer.

Y parece ser que tiene que ver con la respuesta inmune a largo plazo. Se asocia con un mayor riesgo de trastornos inmunológicos y metabólicos.

De ahí la posibilidad de extraer el flujo vaginal de la madre en el parto e impregnar al recién nacido con ella, para dotarle de las bacterias que necesita para crecer más sano.

Antecedentes

No es la primera vez que se abre una línea de investigación acerca del sistema inmunitario de los bebés y su relación con la flora intestinal de la que se contaminan al nacer. De hecho ya hablamos acerca del tema en Bebés y Más.

Pero estos estudios sobre el microbioma humano y su impacto a largo plazo realizados hasta ahora han sido demasiado pequeños como para ser definitivos.

Uno de ellos, publicado en en febrero de 2016 en la revista Nature Medicine, ya puso en práctica la idea de frotar la cara de los recién nacidos por cesárea con una gasa previamente introducida en la vagina de la madre para impregnarla de sus bacterias.

Según los autores de la investigación, se probó que es posible restaurar, al menos en parte, las bacterias maternas que inmunizan a los bebés nacidos por parto vaginal en los nacidos por cesárea.

¿Y qué piensan los especialistas?

Mercedes Calvo Alemán, ginecóloga y obstetra del Hospital de la Paz de Madrid cree que el estudio inglés "es muy prometedor, ya que va a ser muy exhaustivo" pero advierte que:

"Hay que tener mucha precaución con las duchas vaginales en bebés, ya que no solo no existe evidencia científica de que funcionen, sino que además pueden llegar a ser perjudiciales para el recién nacido".

Asegura que la práctica de impregnar al bebé con las bacterias de la vagina materna no se realiza en hospital alguno. Y esgrime como razones:

  • La vagina materna incluye bacterias buenas que la protegen, pero también otras que pueden llegar a ser patológicas.

Por esa razón, se realiza un cultivo a todas las mujeres embarazadas en al semana 35 de gestación, para detectar una posible bacteria. Una posibilidad que se presenta en el 20-30 por ciento de los casos y que puede ser perjudicial para el recién nacido si entra en contacto con ella en un parto vaginal.

  • Las duchas vaginales podrían ser una posibilidad (aún lejana) en el caso de mujeres con flora vaginal normal, pero ¿cómo saber si no está contaminada?

Hay que tener en cuenta que las bacterias pueden hacer acto de presencia en la vagina materna hasta el último momento y algunas de ellas ni siquiera son detectadas, como en el caso de la candinitis.

  • Los bebés al nacer vienen de un mundo estéril y con el sistema inmune aún poco maduro, por lo que hay que tener extremo cuidado con qué se pone en contacto con él. Irrigarle con el flujo materno podría incluso ponerle en peligro.

Por eso, la doctora vaticina que queda aún un largo camino hasta una posible protocolización en maternidades de las duchas vaginales.

Habrá que esperar a ver los resultados del estudio de Londres para comprobar si "ese flujo vaginal de la madre tiene o no un poder higienizante para los bebés nacidos por cesárea.

¡Cuidado! Hay que esperar

El mismo director de la investigación 'Baby Biome Study', Brocklehurst, advierte que "ahora mismo algunos padres creen que la hipótesis de que las bacterias maternas protegen al bebé a largo plazo, es los suficientemente fuerte como para hacer su propia ducha vaginal. Pero eso puede tener verdaderas desventajas".

Coincide con la doctora Calvo Alemán en que una de las principales preocupaciones de los científicos es que se puedan transferir microbios peligrosos. Se estima que hasta un cuarto de las mujeres portan el strep de tipo B en la vagina, y exponer a los bebés a esas bacterias podría ser fatal.

Según Brocklehurst, hasta que no sepamos con certeza cómo funcionan los mecanismos, "es demasiado pronto para empezar a introducir bacterias en los bebés de manera artificial".

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