"La violencia obstétrica sí existe": las matronas gallegas reivindican que el primer paso es reconocerla

"La violencia obstétrica sí existe": las matronas gallegas reivindican que el primer paso es reconocerla
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La violencia obstétrica ha sido, y sigue siendo, un tipo de violencia silenciosa durante mucho tiempo, pero la propia ONU ha dado un gran paso al reconocer su existencia hace un par de años. Sostiene que muchas mujeres sufren un trato "irrespetuoso, ofensivo o negligente durante el parto", y que asumir que existe es necesario para ponerse en acción y eliminarla.

Sin embargo, desde algunos se rechaza. El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) emitió un comunicado referente a la reforma de la Ley del Aborto en el que niega que exista violencia obstétrica. Pero las matronas gallegas no se quedaron calladas y mostraron su "total desacuerdo" en otro comunicado, reivindicando que "la violencia obstétrica sí existe" y que el primer paso para erradicarla es reconocerla.

"No se ajusta a la realidad"

El comunicado del CGCOM señala que el término violencia obstétrica "no se ajusta a la realidad de la asistencia al embarazo, parto y posparto en nuestro país y criminaliza las actuaciones de profesionales que trabajan bajo los principios del rigor científico y la ética médica".

El organismo garantiza "la inexistencia de actos violentos en la atención a las pacientes" asegura que, en todo caso, todas las acciones están guiadas por el "principio de beneficencia".

¿Qué es la violencia obstétrica?

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Tras leer estas palabras, uno se pregunta qué es violencia obstétrica y qué se entiende, o que entienden algunos, por violencia obstétrica.

Nos referimos a la violencia que sufren las mujeres embarazadas durante la atención al parto, desde malos tratos y abusos verbales, hasta abusos físicos, así como intervenciones médicas innecesarias y/o sin su consentimiento.

En Bebés y más nos hemos hecho eco de casos de mujeres con muy malas experiencias durante la atención del parto, que se han sentido maltratadas, humilladas o menospreciadas en uno de los momentos más importantes de su vida.

Muchas expresan que han vivido partos no respetados, incluso traumáticos, que sus derechos han sido pisoteados, anulándolas como protagonistas del proceso y robándoles ese momento único e íntimo como que es el nacimiento de un hijo.

Subestimar a la madre, minimizar sus opiniones, no respetar sus deseos y por supuesto, recibir insultos, y comentarios despectivos es una forma de violencia obstétrica.

"Negarla hace cómplice a quien la ejerce"

En respuesta al CGCOM, la Asociación Galega de Matronas dió a conocer un comunicado en el que explica que la violencia obstétrica es "un tipo de violencia ejercida sobre las mujeres, reconocida por organismos y entidades" como la OMS y la ONU, así como sociedades científicas como la FAME, colegios de enfermería y asociaciones de matronas. "La violencia obstétrica existe, negarla hace cómplice a quien la ejerce".

"Queda demostrado que en nuestro país se ha ejercido, se ejerce y se seguirá ejerciendo violencia obstétrica si no actuamos de forma contundente y firme. Es hora de dejar de mirar para otro lado y que todos los profesionales implicados en la obstetricia atajemos de raíz el problema, llamando a la violencia obstétrica por su nombre, sin eufemismos", dice la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME).

Las matronas gallegas la reconocen como un tipo de violencia de género y mencionan que los propios profesionales sanitarios "se sienten cómplices o partícipes" de la violencia obstétrica, llegando incluso "a quedar traumatizados" por ser testigos de prácticas "abusivas y/o violentas".

Y para puntualizar, enmarcan dentro de este tipo de violencia prácticas habituales como cuando no se cumplen las recomendaciones respecto a la tasa de episiotomías, cesáreas o inducciones del trabajo de parto, cuando se practican maniobras desaconsejadas tal como la Maniobra de Kristeller o la Maniobra de Hamilton, cuando se infantiliza a la mujer o se obvia su consentimiento en situaciones fundamentales, se niega el acompañamiento o se separa el binomio madre-bebé.

"Reconocer y saber identificar la violencia obstétrica implica un cambio de perspectiva, poniendo a la mujer y al bebé en el centro del proceso", apuntan las matronas. Y nosotros las aplaudimos.

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