El método Niksen es el secreto holandés mejor guardado: no hacer nada para ser más productivo y feliz

El método Niksen es el secreto holandés mejor guardado: no hacer nada para ser más productivo y feliz
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En un mundo donde el ajetreo y el 'no parar de hacer cosas productivas' se han convertido en sinónimos de éxito, la idea de no hacer nada o de 'aburrirnos' nos genera culpa.

Sin embargo, en los Países Bajos hay un concepto que desafía esta norma y que está ganando atención por sus beneficios para la salud mental y, curiosamente, la productividad: se trata del método Niksen.

Esta práctica holandesa, centrada en el arte de no hacer nada (en italiano el dolce far niente), podría ser el secreto mejor guardado para una vida más equilibrada y feliz. Descubre por qué es tan beneficiosa y cómo integrarla en tu día a día.

¿Qué es el método Niksen?

Niksen, que literalmente significa "hacer nada" en holandés, es una práctica que implica desconectar intencionadamente del ajetreo diario para permitir que la mente divague sin un propósito específico.

A diferencia de la meditación, que se centra en la atención plena, o el mindfulness, que busca una conciencia presente, el método Niksen permite que tu mente vague libremente. Es un respiro mental, un descanso consciente que puede tener profundos beneficios para tu bienestar.

El método Niksen una práctica que implica desconectar intencionadamente del ajetreo diario para permitir que la mente divague sin un propósito específico.

Así nos beneficia practicar el método Niksen

Los beneficios de practicar el método Niksen son varios. Veamos los más importantes:

1) Menos estrés

Esta práctica nos ayuda a reducir el estrés. Vivimos en una era de sobrecarga de información y estrés constante; por ello, practicar Niksen puede ser una forma de reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Cuando te permites desconectar y relajarte, abres la puerta a decirle adiós a la ansiedad y a mejorar tu salud mental. La simple acción de no hacer nada y permitir que la mente se libere de las preocupaciones cotidianas puede ser una buena estrategia para gestionar el estrés y favorecer un estado de calma.

2) Mejora tu creatividad

Cuando permitimos que nuestra mente vague, a menudo encontramos soluciones creativas a problemas que antes parecían insuperables. Este proceso de pensamiento no lineal puede abrir nuevas vías de pensamiento y fomentar la innovación.

De esta forma, desconectamos de las tareas específicas y permitimos que la mente explore libremente, algo que nos ayuda a descubrir conexiones inesperadas y nuevas ideas que no surgirían en un estado de concentración rígida.

3) Mejora tu productividad

Puede parecer contradictorio, pero darse tiempo para no hacer nada puede mejorar tu productividad a largo plazo. Al darle a tu mente un descanso, puedes recargar energías y volver a tus tareas con una nueva perspectiva y mayor eficiencia.

Este descanso consciente ayuda a que la mente y el cuerpo se regeneren, lo que a su vez puede conducir a una mayor capacidad de enfoque y a un mejor rendimiento en las tareas cotidianas.

4) Te sientes mejor en general

Practicar el método Niksen mejora tu bienestar general al darte tiempo para reflexionar, descansar y reconectarte contigo mismo. Es una forma de autocuidado que muchos de nosotros necesitamos en nuestro frenético día a día. Al crear espacio para la quietud y la introspección, se puede fomentar una mayor autocomprensión y una sensación de paz interior.

Cómo instaurar el método Niksen en tu vida diaria

Pero, ¿cómo integrarlo en el día a día? Integrar este método en tu vida no requiere un cambio drástico de estilo de vida. Aquí te ofrecemos algunos ejemplos prácticos de cómo puedes incorporar esta práctica en tu rutina diaria de forma natural:

1) Incorpora pausas en el trabajo y desconecta

Dedica unos minutos entre tareas para mirar por la ventana, observar el cielo o simplemente cerrar los ojos y respirar profundamente. Estos pequeños momentos de desconexión pueden hacer maravillas para tu concentración y productividad.

Permítete estos breves intervalos sin sentirte culpable; son esenciales para mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y el descanso.

2) Pasa tiempo al aire libre

Sal a caminar sin un destino específico en mente. Deja que tus pensamientos fluyan mientras disfrutas del entorno. Esto te dará un respiro mental y también te permitirá reconectar con la naturaleza. La caminata sin rumbo es una buena práctica para aclarar la mente y encontrar tranquilidad en la simplicidad del entorno natural.

3) Desconecta de la tecnología

Apaga tu teléfono y otros dispositivos electrónicos durante un tiempo cada día. Permítete disfrutar del silencio y la tranquilidad sin las constantes interrupciones de la tecnología. Esta desconexión puede ser un alivio importante del estrés digital, que te permitirá estar más presente y consciente en el momento.

4) Busca momentos de reflexión

Finalmente, busca tiempo para sentarte en un lugar tranquilo, sin hacer nada en particular. Permite que tus pensamientos fluyan libremente sin intentar controlarlos o dirigirlos.

Estos momentos de quietud pueden ser increíblemente rejuvenecedores, ya que te ofrecen una pausa mental que permite procesar las experiencias y emociones del día, dando un espacio para reflexionar sobre lo que necesites.

Foto | Portada (Freepik)

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