Nueve lecciones que aprendí en mi primera lactancia y repetí en la segunda
Lactancia

Nueve lecciones que aprendí en mi primera lactancia y repetí en la segunda

Sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida (además de convertirme en madre, por supuesto), es haber podido alimentar a mis bebés con lactancia materna exclusiva. Reconozco que al principio fue duro, pero al repetir experiencia obviamente el tema fue mucho más rodado. Hoy quiero compartir cuáles fueron esas enseñanzas que me dejó la primera, y que apliqué directamente cuando di el pecho por segunda vez.

No escuchar las voces ni las opiniones de todo el mundo

Si la gente supiese lo desesperante que pueden llegar a ser las millones de opiniones, preguntas incómodas y consejos -la gran mayoría de ellos no pedidos- que escuchamos las madres (más si somos primerizas), estoy segura que se cortarían un poco más. Al principio me agobiaba muchísimo porque sentía que todo el mundo sabía todo sobre lactancia materna menos yo, hasta que un día me cansé y directamente dejé de escucharles. La paz volvió a mi y el silencio me dejó oír mejor mi propia voz, con todo lo que mi intuición tenía para decirme (y que siempre fue muy acertada, por cierto).

El mejor producto para aliviar los pezones es el aceite de oliva

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Contrario a lo que pensé en un principio, la segunda lactancia también fue dura a pesar de todo lo aprendido en la primera, aunque esta vez sí que sentía que tenía el control de la situación.

Aunque dar el pecho no debe doler, es normal que los pezones se resientan un poco por el roce de la succión que realiza el bebé. La primera vez probé varias cremas, hasta que la matrona me recomendó aplicar aceite de oliva y dejar la piel al aire libre para que se seque. En la segunda vez fui directa a nuestro "oro líquido", porque definitivamente es lo que mejor funciona.

Ten en cuenta que si dar el pecho te duele, debes acudir de inmediato a la matrona para que corrija la postura y verifique que el bebé se está agarrando de forma correcta.

El sacaleches es tu aliado

A pesar de lo bonito que es estar con tu bebé y alimentarlo, es verdad que cuando lo haces a demanda puede llegar a ser muy sacrificado. Por eso considero que el sacaleches es un aparato fundamental si amamantas, ya que te brinda libertad cuando no puedes estar todo el tiempo con él. Extraerte leche y hacer un pequeño banco para emergencias es algo que te garantiza seguir la LME aunque tengas algún imprevisto.

Es indispensable adoptar posturas distintas a lo largo del día para dar el pecho

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Hay dos motivos por los cuales debemos cambiar la postura para amamantar a lo largo del día: la primera, porque la espalda se resiente muchísimo cuando lo haces de forma exclusiva y siempre en la misma posición. La segunda es porque de esta forma vacías adecuadamente todas las partes del pecho.

Es necesario hacer de este un rato cómodo para ti

Es normal que al principio te agobies un poco hasta tener completamente controlada la situación, pero en cuanto lo haces, toma el momento de alimentar a tu bebé como "vuestro momento". Para hacerlo, busca tu comodidad y relájate porque de esta forma los dos lo disfrutaréis más.

Reconozco que la primera vez tardé en ser consciente de esto (supongo que por lo duro que se me hizo al principio), pero en la segunda, lo disfruté muchísimo más, e incluso vi una serie completa que tenia preparada para el momento lactancia.

Hay días en los que parece que solo das el pecho, y no pasa nada

Hace poco os conté una anécdota que me marcó muchísimo en mi primer postparto. Con el segundo tenía claro que habrían más de esos días, pero me los tomé con más tranquilidad, porque ya era plenamente consciente de que son puntuales y no vuelven.

Si tu bebé tiene días que solo quiere estar pegado a tu pecho, es normal. Trata de no estresarte... delega todo lo que puedas y tómalo como uno de esos días de "mamá al 100%", porque luego se convertirán en las anécdotas que le contarás a tu hijo cuando sea mayor.

Elegir la mejor ropa ropa de lactancia

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En mi primer embarazo me lancé a comprar ropa de lactancia como si no hubiese un mañana. En la práctica descubrí que lo más cómodo para mi eran las camisas normales con botones en la parte delantera, así que todo lo que compré se quedó prácticamente nuevo (y con la segunda siguió en el mismo estado). Creo que la mejor forma de elegir es comprar un par de prendas de este tipo, probarlas, y si te parecen cómodas, hacerte con más (y no todo de golpe, como lo hice yo).

No angustiarme por tener que dar el pecho en público

Sé que al principio a muchas nos cuesta hacerlo, porque además puede que en algún momento te encuentres con una mirada inquisitiva o un comentario malintencionado. Sin embargo al final solo estarás pendiente que tu bebé coma cuando tiene hambre y el resto te dará igual, así que con la segunda es un tema que ya no me preocupaba en lo más mínimo.

La lactancia supone trabajo en equipo

Cuando no has pasado por la experiencia de dar el pecho, crees que todo el trabajo va a ser tuyo. Aunque claramente el amamantar solo lo puedes hacer tú, el padre también puede (y debe) jugar un papel activo. De hecho en la primera vez, y prácticamente desde el principio, mi marido se encargaba cuidar que yo estuviese cómoda, de verificar si el bebé tenía eructos y de darle los paseos por casa para evitar que devolviera por el reflujo que sufría.

En Bebés y Más | Cómo prepararte para una lactancia materna exitosa desde el embarazo

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