Los niños positivos y optimistas hacen estas siete cosas

Los niños positivos y optimistas hacen estas siete cosas
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Ser positivo y optimista no significa pensar que "todo va a salir siempre bien", sino confiar en que esto puede suceder, y mantener una mentalidad activa hacia ello. Esto es importante aclararlo porque, el optimismo del que hablaremos hoy, es un optimismo realista.

Y este optimismo es un valor y una actitud que tienen muchos niños, que les ayuda a afrontar las dificultades y a desarrollar habilidades como la resiliencia. Pero, ¿cómo son estos niños? Vamos a conocer siete cosas que hacen los niños positivos y optimistas.

Optimismo y positivismo ante la vida

El ser optimista y positivo tiene que ver con una actitud ante la vida, una actitud de apertura que facilita tener pensamientos más realistas y positivos ante situaciones adversas.

Como curiosidad, un estudio llevado a cabo por investigadores estadounidenses y publicado en 2022 en la revista científica Journal of the American Geriatrics Society, reveló que el optimismo podría alargar la esperanza de vida de las personas. Así que, podemos catalogar esta actitud como beneficiosa.

Pero, ¿cómo son los niños que mantienen esta actitud ante la vida? Hemos recogido siete comportamientos característicos que pueden manifestar:

1. Lo vuelven a intentar

Aunque las cosas no les salgan a la primera, ellos lo vuelven a intentar, porque confían en que, tal vez a la siguiente, salga bien. Esta creencia que tienen nace fruto de su optimismo, y les ayuda a automotivarse y a no decaer. En definitiva, no se dan por vencidos a la primera y perseveran, y eso es muy positivo para sus aprendizajes y su autoestima.

2. Tienen el hábito de agradecer

Ser positivo también lleva a las personas a saber apreciar las cosas y valorarlas. Por ello, los niños positivos son agradecidos con lo que tienen, con las personas de su entorno, con lo que consiguen y con su vida en general. No normalizan que "todo esto esté ahí", sino que aprenden a valorarlo de verdad. Y esto es muy positivo para su estado de ánimo.

3. Se fijan en la parte buena de las cosas

Son también niños que se fijan en la cara buena de las cosas. Aunque a veces tengan malos momentos, o les sucedan cosas que no les gustan, son capaces de ver que ni siquiera "eso malo" anula lo bueno.

Y gracias a ver la vida con esta mirada más positiva, que permite valorar también lo bueno, es más fácil experimentar emociones agradables como el agradecimiento o la alegría.

4. Confían en su capacidad para afrontar los problemas

Otra señal de que un niño es positivo y optimista es la confianza que deposita en sus propios recursos personales. Es decir, confían en que tienen las habilidades suficientes para afrontar los problemas o para superar metas u objetivos. Y si no las tienen, son capaces de pedir ayuda, pero no se quedan paralizados en el "no puedo".

5. Reflexionan de forma realista

Como decíamos en la introducción, ser positivo u optimista no significa pensar que las cosas son estupendas siempre. O al menos, no es el optimismo del que hablamos. Hablamos de un optimismo que permite a estos niños mirar el lado bueno de las cosas pero en base a una lógica y a una realidad, no a una fantasía.

Por eso, estos son niños que reflexionan sobre las cosas de forma realista, es decir, aunque fantaseen en ciertas ocasiones y sobre ciertos temas, "tienen los pies en el suelo". Son conscientes de las cosas y también saber ser críticos es necesario.

6. También se desmotivan

Los niños optimistas y positivos no son siempre así; a veces también se desmotivan, y eso no quita que no sean positivos. Simplemente, a veces las circunstancias no son favorables, y precisamente porque son realistas, a veces también se desmotivan.

Sin embargo, después de ese bache, logran "remontar" y, como decíamos al principio, son capaces de volverlo a intentar.

7. Se centran en el presente y el futuro (y se ilusionan)

Finalmente, cabe decir que las personas más positivas tienden a mirar hacia el presente y el futuro. Por eso, son niños que no se quedan mucho tiempo hablando del pasado, sino que viven el aquí y el ahora, y también piensan en el futuro (tienen ilusiones, expectativas, sueños...).

Así, gracias a ello, y al hecho de pensar que las cosas pueden ir mejor (tener esperanza), son capaces de ilusionarse y de buscarse metas y objetivos a corto y largo plazo.

Foto | Portada (Freepik)

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