Aprender a relacionarse no es algo que se dé por arte de magia. Tal y cómo explica el psicólogo infantil Javier De Haro, en su cuenta de TikTok, las habilidades sociales se entrenan desde pequeños, y una parte esencial de ese aprendizaje empieza en casa, con algo tan simple —y poderoso— como las palabras.
Y es que las frases que los niños escuchan y practican a diario acaban moldeando su manera de comunicarse con el mundo. Por eso, De Haro propone siete expresiones básicas que cualquier niño debería incorporar a su vocabulario cotidiano para aprender a socializar, respetar y conectar emocionalmente con los demás.
Frases que todo niño debería practicar en casa para socializar y hacer amigos
@javier_de_haro Desde que tiene 3 añitos entrenaría mucho estas 7 frases clave para socializar y para hacer amigos en el cole. ¿Cómo? Pues se me ocurren muchas formas pero aquí te dejo 🖐🏼: 1️⃣ Con mi ejemplo. Cuando llego a casa con él, le digo estas frases. Se reirá, seguro, porque ya sabe cómo nos llamamos, pero con risas todo se aprende mejor. 2️⃣ Haciendo teatrillos, jugando con muñecos o imaginando con él que sois niños desconocidos que os veis en el cole el primer día. Los role playing son formas divertidas de practicar y aprender. 3️⃣ Reforzando y valorando positivamente precisamente eso que queremos fomentar. Así que cuando te diga esas frases, fiesta y alegría. 4️⃣ Modelando. Que el me vea usar estas frases en la vida real es una gran oportunidad no solo para que las aprenda, sino también para que comprenda cuándo tiene que usarla. 5️⃣Películas, cuentos, historias inventadas… cuando salgan estas frases reflexionad sobre qué logran, cómo afectan a los demás… Hay más formas, pero con esas ya tienes deberes. Eso sí, el primer escalón y el ritmo lo marcan ellos. Me explico. Si es muy tímido o inseguro y le cuesta decir hola, baja un escalón, es decir, tal vez con levantar la mano ya es una buena forma de empezar. Su ritmo y su punto de partida. Eso sí, paso a paso ir subiendo escalones. Y para acabar, que sé que te rondará por la cabeza. “¿Puedo jugar contigo?”. ¿Y si le dicen que no? Pues está bien. Es una posibilidad. Y así también aprenderá a gestionar esas situaciones. Por ejemplo, respondiendo “vale, si luego quieres jugar, avísame” e irse a buscar a otras personas. Pero como te he dicho antes, esto será más fácil si cuando practiquéis, también planteéis estas situaciones en las que no todo sale como él quiere. Así, cuando se den, que se darán, ya estará preparado y tendrá esos recursos e ideas que habéis entrenado para afrontarlas. ¿Qué piensas? ¿Añadirías alguna más? Te leo en comentarios #teayudoaeducar #habilidadessociales #educarenpositivo #psicologiainfantil #amistad ♬ sonido original - Teayudoaeducar
1) “Hola”
Un buen saludo acompañado de una sonrisa abre puertas. Parece una palabra pequeña, pero es el primer paso hacia cualquier interacción positiva.
Enseñar a un niño a mirar a los ojos, sonreír y decir “hola” con amabilidad es mucho más que una norma de educación: es una forma de transmitir seguridad, respeto y disposición para conectar. Un saludo puede ser el inicio de una amistad o simplemente un gesto que hace sentir visto al otro.
2) “Me llamo [nombre], ¿tú cómo te llamas?”
Piensa que preguntar el nombre es muy importante, porque cuando nombras a alguien cambia todo: el tipo de relación, la cercanía e incluso lo que le haces sentir al otro.
Los niños que se atreven a presentarse y mostrar interés genuino por el otro desarrollan mayor autoestima y habilidades sociales más sólidas. Nombrar al otro es reconocerlo, y ese reconocimiento es la base de toda relación humana.
3) “¿Puedo jugar contigo?” o “¿quieres jugar conmigo?”
Según Javier, esta frase es mágica, sobre todo la segunda versión. Pedir permiso para unirse o invitar a alguien a participar demuestra iniciativa social, empatía y respeto.
La segunda forma, además, tiene un matiz más inclusivo: no se trata solo de “entrar en el grupo”, sino de ofrecer la oportunidad de compartir. Es una invitación a crear vínculo y a practicar la generosidad desde la infancia.
4) “No”, “no me gusta eso”, “para”
Esta también sería para nosotros los adultos; y es que a poner límites se aprende practicando en casa y desde bien pequeñitos. Permitir que los niños digan “no” sin miedo es enseñarles a cuidar de sí mismos, a reconocer sus emociones y a respetar su propio espacio. Un niño que aprende a decir “no” también aprende a respetar el “no” de los demás.
5) “Gracias”
Importantísima. Pero no le enseñes solo a dar las gracias por lo que le dan, sino, sobre todo, por cómo le hacen sentir. Agradecer no es solo cortesía: es una manera de reforzar los vínculos afectivos y de enseñar sensibilidad emocional. Un “gracias” sincero conecta con la gratitud profunda, esa que ayuda a los niños a valorar los gestos, el tiempo y la atención de los demás.
6) “Lo siento”, “perdón”
Pero no el perdón automático ese que lo dicen y se olvidan, sino el perdón sincero que va acompañado de algún gesto. Porque, según el experto, el perdón no se dice; se hace. No son palabras, sino hechos.
Y esos hechos son los que ayudan a reparar, a asumir responsabilidad y a aprender del error. Un perdón verdadero enseña empatía y compromiso y refuerza la confianza entre las personas.
7) “¿Te puedo ayudar?”, “¿estás bien?”
Una frase que, según el psicólogo, es empatía en acción. Y es que para ti puede ser una simple frase, pero para otra persona puede ser un mundo, o incluso salvarle la vida. Mostrar interés genuino por cómo se siente el otro enseña a los niños a mirar más allá de sí mismos, a ponerse en el lugar del otro y a descubrir que la amabilidad también se entrena.
Practicar estas siete frases a diario, en casa y en el colegio, mejora la convivencia y construye niños más seguros, empáticos y emocionalmente inteligentes. En cierta forma, las palabras que enseñamos hoy son las herramientas que usarán mañana para construir relaciones sanas y duraderas.
Foto | Portada (Javier de Haro + Freepik)
Ver 0 comentarios