Cómo comportarse en la mesa: 11 normas imprescindibles que los niños deben aprender y cómo enseñárselas

Cómo comportarse en la mesa: 11 normas imprescindibles que los niños deben aprender y cómo enseñárselas
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Las normas sociales son un conjunto de reglas que rigen los comportamientos y conductas de las personas que vivimos en sociedad, con el fin de garantizar una convivencia pacífica y respetuosa.

Cada momento y cada situación conlleva unas normas específicas que los niños deberán ir adquiriendo poco a poco, gracias al ejemplo de los padres (y del resto de adultos de referencia) y al acompañamiento respetuoso, paciente y amoroso.

Sentarse en la mesa y compartir el momento de la comida con otras personas es uno de los hábitos que podemos empezar a fomentar en los niños desde que comienzan con la alimentación complementaria. De esta forma irán adquiriendo modales en la mesa, siendo al principio muy básicos y cada vez más complejos a medida que vayan creciendo.

A continuación te compartimos 11 normas imprescindibles en la mesa que los niños deben aprender y cómo enseñárselas.

Lavarse las manos

Empezamos por lo más básico: lavarse las manos antes de comer. Este es el primer hábito de higiene que debemos inculcar a los niños desde el momento en que empiezan a tener autonomía para desplazarse (entre los 12-18 meses).

Sentarse a la mesa

Otra de las primeras cosas que deben aprender los niños cuando se trata de educarlos en modales en la mesa es cómo sentarse correctamente, no solo por respeto a los demás, sino por propia higiene postural.

En este sentido, debemos corregirles cuando se sienten en la silla con las piernas cruzadas o de rodillas, si ponen un pie sobre la mesa, si se repantingan como si estuviera en el sofá, si agitan las piernas bajo la mesa y dan patadas al resto de comensales...

Evidentemente, por la propia naturaleza inquieta y espontánea del niño, no podemos (ni debemos) exigirles que guarden la compostura en la mesa de un día para otro. Pero sí es necesario que poco a poco, con paciencia y amor, vayamos indicándoles cómo sentarse con la espalda recta, cómo apoyar ambos antebrazos ligeramente en la mesa y cómo mover la silla con discreción y sin ruidos, tanto al sentarse como al levantarse.

Utilizar cubiertos

Pasar de comer con las manos a utilizar cubiertos es un hito importante que se produce de forma paulatina entre los 18 meses y dos años de vida, que es cuando el niño va adquiriendo las habilidades motrices necesarias para manejar la cuchara y el tenedor sin derramar la totalidad de la comida en el intento.

El niño aprenderá a base de observar e imitar a los adultos, aunque podemos facilitarle la tarea con cubiertos de transición especialmente diseñados para ellos. Hacia los tres o cuatro años el niño habrá perfeccionado el agarre y será capaz de utilizar los cubiertos con mayor soltura, e incluso incorporar el uso de un cuchillo sin filo para cortar alimentos blandos.

Limpiarse con la servilleta

El babero no tiene por qué sustituir a la servilleta, por lo que aunque pongamos un babero a nuestro peque para que no se manche mientras come, es necesario también dejar una servilleta a su alcance para que aprenda a familiarizarse con su uso.

Al principio es recomendable optar por servilletas de papel, pues cuando los niños están aprendiendo a comer solos se manchan mucho la boca y es más cómodo e higiénico desechar las servilletas cada vez.

A medida que el niño vaya creciendo, podemos ofrecer servilletas de tela y enseñarle a colocarla en el regazo antes de comer, como hacemos los adultos. También debemos enseñarle a utilizarla no solo para limpiarse la boca, sino también para limpiarse los labios antes y después de beber.

Masticar con la boca cerrada

Una de las cosas más desagradables que hay cuando se comparte mesa con otras personas es que alguien mastique con la boca abierta, o sea ruidoso tragando, masticando o bebiendo.

Aunque es normal que los niños pequeños lo hagan, a medida que vayan creciendo debemos recalcarles la importancia de no meterse en la boca tal cantidad de comida que les impida cerrarla, sellar los labios mientras mastican, no sorber la bebida y no hacer ruidos molestos mientras mastican o tragan.

No hablar con la boca llena

Muy relacionado con el punto anterior está el de no hablar con la boca llena, pues hacerlo no solo implica mostrar a otros el contenido de la comida o dejar escapar algún trozo de manera accidental, sino que también aumenta el riesgo de atragantamiento.

Insiste pues en la importancia de que mastiquen despacio, traguen la comida sin prisa y después hablen.

Cuidar lo que se dice y cómo se dice

Sabemos que la espontaneidad es uno de los rasgos más característicos de los niños, y que muchas veces dicen cosas que socialmente no son correctas. Pero como siempre decimos, nuestros hijos no nacen con las normas sociales aprendidas, por lo que poco a poco, con paciencia y ejemplo, irán interiorizándolas y poniéndolas en práctica para una adecuada convivencia en sociedad.

En este sentido, cuando estemos en la mesa debemos explicarles la importancia de dirigirnos a los demás comensales con respeto, valorar el trabajo y esfuerzo de la persona que ha estado cocinando y no decir expresiones desagradables como "¡qué asco!", "este plato es repugnante", "esta comida es una basura"...

Esto no significa que el niño deba comerse algo que no le gusta, pero su forma de expresarlo no debe en ningún caso suponer una falta de respeto hacia quien ha cocinado y hacia el resto de comensales.

No levantarse de la mesa hasta que todos hayan finalizado

Esta es quizá una de las normas más difíciles de interiorizar, debido a la naturaleza impulsiva y especialmente activa de los peques. No obstante, cada familia deberá manejarlo como mejor considere, pues también es importante tener en cuenta las necesidades de los niños.

Así pues, si los adultos estamos tardando más tiempo en comer o alargando la sobremesa, no podemos pretender que el niño no se levante hasta que nosotros hayamos terminado. Por el contrario, sí podemos enseñarle a pedir permiso para levantarse cuando haya finalizado, y sobre todo a no levantarse continuamente de la mesa mientras estemos comiendo, salvo que se trate de una urgencia.

No jugar en la mesa

El juego es imprescindible en la infancia, y no siempre es fácil que el niño aprenda a diferenciar cuándo es momento de jugar y cuándo no. Pero a base de paciencia, ejemplo y acompañamiento respetuoso debemos enseñar a nuestros hijos que el momento de sentarse a la mesa debe ser tranquilo y consciente (es decir, cuando toca comer, debemos centrarnos en comer).

Por eso, es recomendable que el niño no lleve a la mesa ningún juguete, ni que tampoco utilice los cubiertos, el pan o las servilletas para juguetear. Como decimos, el ejemplo de los padres es fundamental (¡mucho cuidado con estar consultando el móvil mientras comemos!).

Así pues, aprovechemos el momento de la comida para conectar los unos con los otros, estar "realmente presentes", hablar o compartir con los demás qué tal nos ha ido el día... Atender el móvil, ver la televisión o jugar son cosas que podemos hacer después.

No jugar ni tirar la comida fuera del plato

Aunque esta norma está muy relacionada con la anterior merece una especial atención, pues son muchos los niños que juguetean con la comida (por ejemplo, haciendo bolitas con la miga de pan, separando con los dedos los diferentes ingredientes de una comida, desparramando comida fuera del plato...).

Evidentemente no nos estamos refiriendo a bebés que están aprendiendo a comer solitos y para quienes la manipulación de la comida y el descubrimiento de las diferentes texturas a través del tacto es fundamental, sino a niños que ya saben comer con cubiertos y tienen la madurez suficiente como para entender que el momento de la comida no es momento de juego.

'Gracias', 'por favor' y otras normas importantes

Dar las gracias implica reconocer la bondad, la predisposición o el trabajo de una persona, y en la mesa se dan muchas situaciones en las que es importante agradecer al otro (por ejemplo, cuando alguien te invita a su casa a comer, te sirve agua, te pone la comida en el plato, te acerca el pan...)

También es importante enseñar al niño a pedir las cosas "por favor" y a contribuir a poner y quitar la mesa cuando la comida haya finalizado. Para ello es fundamental que desde pequeños les demos autonomía para hacer las cosas por sí mismos, y sobre todo que nuestro hijo vea que en casa contribuimos todos.

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