Durante el verano, y junto a los bebés y las personas mayores, las embarazadas son especialmente vulnerables a las altas temperaturas. El calor agrava aún más las molestias típicas de esta etapa.
Si tenemos en cuenta que el embarazo aumenta la temperatura corporal sumado a que el termómetro marca cifras propias del mismísimo infierno, no queda otra que resguardarse como sea del calor. Si estás embarazada y sufres demasiado las altas temperaturas, sobre todo si te encuentras en la recta final del embarazo, apunta estos consejos infalibles de parte de una madre que ha vivido sus tres embarazos en verano.
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Deja el broncearte para el próximo verano
La exposición al sol hace que se eleve rápidamente tu temperatura corporal. Los vasos se dilatan, comienzan los sudores y además te expones al riesgo de la aparición de manchas en la piel, ya que en el embarazo aumenta la secreción de melanina responsable de su oscurecimiento.
De todas maneras, es recomendable que te apliques una crema con factor de protección solar todos los días antes de salir a la calle, y antes de exponerte al sol.
En remojo, todo lo que puedas
Si tienes la suerte de tener cerca el mar o una piscina, no lo dudes. Estar en remojo es el mejor aliado cuando las temperaturas aprietan fuerte. No hay ninguna contraindicación en el embarazo, salvo que tu ginecólogo así te lo haya indicado. Hacia el final del embarazo, si se ha producido la pérdida del tapón mucoso al final del embarazo, es mejor evitarlo para prevenir infecciones.
Si no tienes la playa o una piscina a mano, las duchas son otra buena opción para reducir la temperatura corporal. Un truco que funciona muy bien es darte una ducha para refrescarte antes de ir a la cama. Así, podrás dormir más a gusto. Eso sí, no tiene que ser agua fría, sino templada, ya que la ducha fría provoca un choque término momentáneo que reactiva el gasto energético produciendo más calor corporal.
Y en última instancia, hacia como conviene tener siempre a mano una botella de agua para hidratarse, mi mejor compañero en las últimas semanas de embarazo fue un rociador de mano con agua fresca para echarse en la nuca y el cuerpo (sí, de los que compras en cualquier sitio para rociar las plantas)
Hidrátate también por dentro
Así como es importante mantener la temperatura corporal a raya para evitar un golpe de calor, también lo es no privarte de beber agua e ingerir alimentos hidratantes para prevenir la deshidratación.
Beber agua en el embarazo es muy importante, ya que es necesaria para la formación del líquido amniótico, así como para favorecer el crecimiento y desarrollo del bebé, y para enfrentar el mayor consumo energético que se necesita durante el embarazo.
Además, no debemos olvidar que en esta etapa el incremento del volumen sanguíneo promueve una mayor temperatura corporal que exige que cuidemos la hidratación si queremos tolerar mejor el calor y al mismo tiempo, prevenir molestias tales como hipotensión, retención de líquidos, mareos o hasta un golpe de calor.
¿Cuánta agua beber? Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), el consumo recomendado de agua durante el primer trimestre es de 2 a 2,5 litros de agua al día, y durante el segundo y tercer trimestre, 3 litros al día. Lo ideal en el embarazo es siempre estar bebiendo líquido poco a poco a lo largo del día, y no esperar a que nos de sed para hacerlo.
Eso sí, hay que tener en cuenta que dentro de esta cantidad se incluye el agua que bebemos directamente y la de alimentos que la contengan. Por lo tanto, es importante aumentar la ingesta de verduras y frutas hidratantes, como el melón y la sandía, típicas del verano. Evita también las comidas copiosas y la cafeína, así como alimentos de digestión lenta.
Busca siempre la sombra
Parece una obviedad, pero es un consejo al que no le prestamos tanta atención. Deja el broncearte para otro momento y busca refugio en la sombra, o si vas a estar expuesta al sol, usa sombreros o sombrillas para protegerte. Busca lugares frescos y climatizados.
Demás está decir que un protector solar es imprescindible en esta etapa (idealmente con filtros físicos), así como ropa fresca y cómoda y evitar las horas centrales del día (entre las 12 y las 18 horas), cuando hace más calor.
Si presentas síntomas de deshidratación como orina escasa y oscura, sed extrema, boca y mucosas secas, palidez, así como síntomas de un golpe de calor como respiración y pulso acelerados, cefaleas, alucinaciones, convulsiones, piel caliente y enrojecida, alteraciones del nivel de conciencia o desmayos, acude inmediatamente a urgencias.
Geles fríos en las piernas antes de dormir
Uno de los síntomas más comunes durante la gestación es la pesadez e hinchazón en las piernas debido a los edemas y a la retención de líquidos.
El crecimiento del bebé y la presión del útero dan lugar a dicha retención y en consecuencia a las piernas cansadas. Por ello, es una buena idea el uso de geles que ayuden a aliviarlas.
Un buen consejo es aplicar un gel frío en las piernas tras un baño refrescante antes de dormir.
Más consejos para hacer frente a las altas temperaturas
- Evitar actividades que aumenten la temperatura corporal (hipertermia)
- Buscar lugares frescos y climatizados.
- Protegerse del calor y del sol
- Evitar movimientos bruscos, como levantarse de forma repentina, pues esto da pie a lo que se conoce como hipotensión ortostática.
- Evitar pasar demasiado tiempo sentada y demasiado tiempo de pie.
- Mover las piernas y pies para estimular la circulación e intentar mantener las piernas elevadas.
- Evitar el alcohol y la cafeína, así como alimentos de digestión lenta.
- Dormir sobre el lado izquierdo para favorecer la circulación sanguínea.