Cómo afecta el calor durante el embarazo y qué hacer para combatir las molestias asociadas a las altas temperaturas

Cómo afecta el calor durante el embarazo y qué hacer para combatir las molestias asociadas a las altas temperaturas
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Nos encontramos inmersos en una ola de calor que está afectando a buena parte de España, y los ancianos, niños y embarazadas son los colectivos más vulnerables.

Durante el embarazo, el calor provoca desagradables efectos que acarrean síntomas molestos o agravan los ya existentes, por lo que es importante adoptar las medidas necesarias que ayuden a combatir las altas temperaturas.

¿Cómo afecta el calor al embarazo?

Las embarazadas sufren especialmente con el calor veraniego, no solo porque su temperatura corporal es de por sí más elevada que el resto, sino porque las incomodidades propias del embarazo incrementan las molestias que todos sentimos asociadas a las altas temperaturas.

De este modo, es frecuente que en verano las embarazadas experimenten los siguientes síntomas, o un empeoramiento de los mismos si ya los padecían:me falt

  • Sensación de fatiga y debilidad
calor y embarazo

El calor aplatana, como se dice de forma coloquial, pero en el caso de las embarazadas este decaimiento se hace más notable debido no solo al efecto de las hormonas, sino al volumen de la tripa que provoca una continua sensación de fatiga respiratoria.

Si a esto unimos el debilitamiento muscular producido por el calor, es normal que sientas que las piernas te flaquean y te falta el aire a cada paso que das.

  • Bajadas de tensión

La tensión arterial baja al principio del embarazo suele ser algo común, debido a los cambios hormonales que está experimentando el cuerpo, pero las altas temperaturas también pueden contribuir a que se presente con más frecuencia esta molestia.

Aunque la hipotensión genera síntomas muy desagradables (mareos, náuseas, dolor de cabeza, debilidad...), no reviste en sí mayor gravedad, si bien es recomendable seguir una serie de consejos que ayuden a minimizar los síntomas.

Entre ellos destacaría una correcta hidratación, incluir alimentos que ayuden a prevenir bajadas de tensión, evitar movimientos bruscos, la práctica de ejercicio físico de forma regular para favorecer la circulación y evitar cambios bruscos de temperatura o niveles muy altos, entre otros.

  • Deshidratación
deshidratación

Durante el verano, y especialmente en días de altas temperaturas, perdemos más líquidos del cuerpo a través del sudor, por lo que es fundamental reponerlos para evitar la deshidratación, una complicación que durante el embarazo podría acarrear riesgos para la salud de la madre y el bebé.

Los síntomas de deshidratación incluyen orina de color oscura, confusión, mareos, sequedad de boca o fatiga, entre otros.

Es importante tener en cuenta que durante la gestación las necesidades de líquido aumentan, por lo que las embarazadas deberían beber diariamente 300 ml de agua más sobre los dos litros recomendados; lo que se traduciría en 10 vasos de agua al día, aproximadamente. En épocas de especial calor, una adecuada hidratación mejorará la circulación sanguínea, nos ayudará a mantener la temperatura corporal y a tolerar mejor el calor.

  • Aumento de la sudoración

En verano todos sudamos más, pues el sudor tiene como función depurar las toxinas del organismo y ayudar a disminuir la temperatura corporal.  Pero durante el embarazo la sudoración suele aumentar, pues como hemos mencionado la temperatura corporal se eleva y también lo hace la sensación térmica.

Algunas mujeres consideran, además, que el olor de su sudor es más fuerte que el que tenían antes del embarazo. Esto se debe a la acción de las hormonas y a la especial sensibilidad olfativa que se presenta.

  • Edema e hinchazón
edema

El edema es una hinchazón producida por el exceso de líquido en los tejidos. Se trata de uno de los problemas circulatorios más comunes en el embarazo, que afecta aproximadamente al 75 por ciento de las mujeres.

Por lo general, el edema suele producirse con más frecuencia en las piernas y tobillos, aunque también puede afectar a las manos y rostro.

Aunque este problema puede darse en cualquier momento y etapa del embarazo, es más habitual que ocurra en verano y en el tercer trimestre, pues las altas temperaturas dilatan los vasos sanguíneos afectando a la circulación de la sangre y provocando una mayor acumulación de líquidos.

  • Problemas en la piel
picores en el embarazo

Las altas temperaturas pueden contribuir a aumentar los problemas en la piel de las embarazadas, especialmente si estas tienen piel seca o sensible. De este modo, el calor y la falta de hidratación podrían incremental la sensación de picor y tirantez, así como propiciar la aparición de granitos y erupciones debido al exceso de sudor.

Consejos para combatir estos molestos síntomas:

  • Hidrátate y elige alimentos hidratantes. Es muy importante que te mantengas bien hidratada para evitar sufrir un golpe de calor. Ten siempre a mano una botella de agua fresquita para beber con frecuencia, y preparara batidos de frutas, zumos naturales o sopas frías para combatir el calor.
  • Evita comidas copiosas y huye de los fritos y las grasas. En cambio, haz varias comidas ligeras a lo largo del día. Elige snacks saludables y haz cenas livianas para evitar malas noches.
  • Practica ejercicio con regularidad, adecuado a tu forma física y al momento de la gestación en el que te encuentres. En verano, los ejercicios en la piscina son los más recomendables, pero también el yoga, el pilates o caminar.
  • Usa ropa ligera y calzado adecuado. Elige prendas de tejidos ligeros, preferiblemente de lino o algodón, y evita tejidos sintéticos que se adhieren a la piel y aumentan la sensación de calor y el sudor. El calzado también es muy importante, por lo que debes optar por zapatos cómodos, ni demasiado altos ni demasiado bajos, confeccionados con materiales naturales.
  • Evita las horas de más calor. Evita en la medida de lo posible exponerte al sol y al calor en las horas centrales del día, entre las 11 y las 18 horas. Si tienes que salir, organízate para hacerlo por la mañana temprano o a última hora de la tarde. El resto del día, busca la sombra y el fresco o el aire acondicionado.
  • A la hora de dormir eleva ligeramente los pies colocando un almohadón o unos cojines, y recuéstate preferiblemente sobre el lado izquierdo. Para refrescar la habitación y ayudarte a conciliar el sueño utiliza el aire acondicionado o el ventilador, y sigue estos consejos que te serán de gran utilidad.

Fotos | iStock

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