Las verduras son uno de los alimentos esenciales para una vida saludable, y cuanto mayor sea la variedad que consumamos, mejor. Sin embargo, quienes tenemos hijos sabemos que el tema de las verduras puede ser complicado y muchos niños se niegan a comerlas.
Ante esta situación, muchos padres recurren a diversos trucos y técnicas para que los niños las coman, desde esconderlas en la comida hasta prometer un postre por hacerlo. Además de que ambas estrategias no son lo más recomendable, hay que saber qué dice la ciencia al respecto.
Sucede que, aunque nosotros sepamos la importancia de las verduras para nuestra salud, en el caso de los niños hay otra cosa que hace que eventualmente coman más verduras: la exposición constante.
No necesitas montar un circo, solo ser paciente
Con esta frase podríamos resumir el verdadero secreto para que los niños coman más verduras.
De acuerdo con un estudio de 2023, realizado en los Países Bajos y con la participación de casi 600 niños de 1 a 4 años, la mejor forma de hacerlo es no desistir y ser pacientes. ¿A qué nos referimos con esto? A que no basta con ofrecerlas una o dos veces para que los niños decidan probarlas y aceptarlas.
Según los resultados de los investigadores, es necesario que los niños prueben una verdura entre ocho y diez veces antes de que esta se vuelva de su agrado.
Dicho de otro modo, no esperemos que los niños acepten comer más verduras si solo se las ofrecemos una vez, pues necesitan familiarizarse con ellas: sus texturas, sus sabores, sus colores...
Sumado a estos resultados, los autores del estudio señalan que, además de presentarles a los niños las verduras en varias ocasiones, también ayuda darles una recompensa de manera ocasional, pero aclaran que esta nunca debe ser comida (es decir, no postres, caramelos, bebidas, etcétera), sino algo simbólico, como una pegatina o una corona de papel, que fue llo que recibieron los niños que participaron en el estudio.
¿Y si insisto pero sigue sin querer comerlas?
Ya lo hemos dicho: se necesitan al menos de ocho a diez veces para que una verdura sea del agrado de los niños, por lo que debemos hacer el esfuerzo de ofrecérselas al menos esa cantidad de veces.
Si superamos ese número y nuestro hijo sigue sin querer comerlas, podemos descansar un poco de esa exposición y volver a intentarlo más adelante. A veces, el paladar de los niños cambia conforme van probando diversos alimentos y especias, y conforme van creciendo vuelven a tener curiosidad por probar cosas diferentes.
Foto de portada | Senivpetro en Freepik
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