
Las verduras son unos de los alimentos que antes se introducen en la alimentación complementaria, y son muy importantes para una buena nutrición. Sin embargo, son frecuentes los casos de los niños a los que no les gustan las verduras. Una de las claves para romper esa tendencia sería dejar al niño que elija las verduras que quiere comer.
Si les permitimos elegir libremente qué verdura le gustaría comer ayudaríamos a aumentar el consumo de estos alimentos en los niños, según han comprobado investigadores de la Universidad de Granada.
El estudio apunta que el sabor amargo del calcio, muy presente en verduras como las espinacas y acelgas, la col, la cebolla, el cardo o el brócoli, puede ser un factor sensorial que influye muy negativamente en el consumo infantil. Sin embargo, en mi opinión no hay que excluir, desde un principio, dichos alimentos de su dieta.









