Síndrome alcohólico fetal: 1 de cada 750 bebés cuyas madres consumen alcohol lo padecen
El síndrome alcohólico fetal (SAF) es un conjunto de síntomas y signos que aparecen en el recién nacido que ha estado expuesto al alcohol durante su gestación.
Es alarmante saber que se trata de la principal causa de defectos de nacimientos físicos y mentales por encima de la espina bífida y el síndrome de down.
Lo más sorprendente es que es cien por cien evitable. Pero aún así, las embarazadas siguen consumiendo alcohol y de ellas nace 1 bebé entre 750 que sufrirá las consecuencias de su irresponsabilidad.
El alcohol que consume la madre atraviesa la placenta y llega al líquido amniótico permaneciendo allí más tiempo que el que permanece en la sangre de la mujer.
Entre las consecuencias más frecuentes del SAF podemos destacar, crecimiento retardado, retraso mental, bajo peso al nacer, cabeza pequeña y anomalías faciales (aperturas oculares pequeñas, puente nasal bajo, nariz corta, labio superior delgado, mandíbula subdesarrollada, surco naso labial inexistente o perfil mediofacial plano).

Muchas veces la realidad supera a la ficción. Un niño en Rusia se comunica con otros como si de un pájaro se tratase.
El síndrome de Menkes es una enfermedad rara. También se la llama enfermedad del cabello ensortijado o síndrome del cabello ensortijado de Menkes, ya que el cabello frágil y ensortijado es uno de sus síntomas. 
No es éste uno de los males más comunes que nos suceden a las embarazadas. Sin embargo, a mí me tocó la lotería en el tercer trimestre, y a la tremenda retención de líquidos en pies y manos (¡menos mal, sólo en pies y manos!) se unió el síndrome del túnel carpiano.
Ayer me he enterado de un caso sumamente extraño y quiero compartirlo con vosotros para que estéis atentos, por las dudas.
En otros países es de venta libre, pero desde hace cuatro años en España Sanidad decretó que 


