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Tomar la difícil decisión de separarse cuando tienes hijos: cómo saber si es lo mejor y cuándo es el momento
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Tomar la difícil decisión de separarse cuando tienes hijos: cómo saber si es lo mejor y cuándo es el momento

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Tomar la decisión de poner fin a una relación de pareja no suele ser cosa fácil, y menos cuando hay hijos de por medio. A las dudas propias que podamos tener acerca de si es mejor seguir o terminar, se añaden los miedos acerca de las consecuencias de pueda tener este cambio en la vida de los niños y y el luto por la idea de familia que teníamos y que ahora parece haberse ido al traste. Es complicado, pero se sobrevive, ya verás.

Ojalá tuviera la certeza de qué es lo mejor

Salvo en casos muy concretos en los que se ha producido un evento que evidentísimamente es punto de inflexión para uno de los dos miembros (como puede ser una infidelidad*), en la mayoría de las ocasiones no se suele tener claro qué hacer, si seguir o si poner fin a la relación.

(*Pongo este ejemplo porque para muchos es una línea roja que en el momento en que se cruza es claramente el fin de la relación, pero también he de decir que hay parejas para las que no es así, y sus líneas rojas son otras.)

Y es que, voy a decir una obviedad, no es nada fácil tomar esta decisión. Pero, ¿por qué cuesta tanto?

  • El amor no desaparece de la noche a la mañana: después de tener una relación de años, profunda, el amor no es algo que de pronto está y de pronto no, siempre queda algo, lo que hace que dudemos, porque... “si no le quisiera sería más fácil tomar la decisión”.
  • Hay momentos buenos: es frecuente que incluso en relaciones en las que la dinámica es claramente negativa, haya momentos buenos, momentos de disfrute y de cariño. Estos momentos además se viven con mayor intensidad y se valoran muchísimo, precisamente por suponer un rayo de sol en mitad de una tormenta.
  • Nuestro proyecto de familia: cuando uno inicia una relación y se compromete con ello establece, evidentemente, planes a largo plazo. La idea de tener hijos nos lleva a crear un proyecto de familia, con unas características concretas, con unos actores concretos. La llegada de los peques viene a reforzar esa idea, ese proyecto, de manera que cuando nos planteamos poner fin a la relación nos puede invadir la sensación de fracaso, la tristeza de que nuestro proyecto en común no ha salido... Pero también nos cuesta porque esa idea que teníamos de familia, esa “foto” en la que estaban “papá, mamá y los peques” va a dejar de ser así, y eso a los seres humanos nos cuesta mucho: cuando las expectativas y planes no se cumplen hay quien se siente desamparado y tiene dificultades para adaptarse a ello, a los cambios.
  • Por los hijos: la idea de poner fin a la relación y que ello afecte, en la medida que sea, a nuestros hijos es uno de los grandes motivos, por no decir el mayor, que lleva a muchas personas a cuestionarse si verdaderamente merece la pena romper o no.
corazón roto con tirita encima

Los niños, ¿seguimos juntos por evitar que ellos sufran?

Muchas veces en consulta escucho “Si no tuviéramos hijos, yo ya habría dejado a mi pareja”. Es evidente que el bienestar de los hijos es lo primero para los padres, y que debemos, ante todo, y por encima de todo, asegurarnos de que ellos estén bien, pero a menudo, cuando nos planteamos una separación, las proyecciones que hacemos sobre cómo les va a afectar esto a ellos son desmesuradas y generan unos miedos y ansiedades que no tienen fundamento.

Para los niños lo mejor, lo ideal para su correcto desarrollo, es tener a papá y mamá (o a mamá y mamá, o papá y papá, hay muchos modelos de pareja) felices, sanos y contentos, y si la relación entre ellos está fatal, eso no se va a producir, el modelo que van a tener, el día a día, no va a ser el mejor.

Es infinitamente peor para ellos tener un modelo de familia disfuncional, con unos padres que discuten o que no se demuestran afecto (porque ya no lo hay), unos padres que ya no son EQUIPO, que tener dos casas y que papá y mamá estén felices, de verdad.

Es cierto que pasar por la separación de los padres no es un paseo para ellos, pero bien gestionado no tiene por qué dejarles el más mínimo trauma, no tiene por qué causarles malestar más allá de la aceptación inicial del cambio. Pero para eso, para que los peques pasen por ello sin que les deje secuelas, los padres, los adultos, tenemos que tener un comportamiento ejemplar, esta es la prioridad.

Me encantaría decir que es lo que suele darse, pero lo cierto es que los seres humanos a veces nos “ponemos complicados” y hacemos cosas que ojalá no hiciéramos. Por eso pido, siempre, que por favor cuidéis a vuestros hijos, que no se usen como arma arrojadiza ni como moneda de cambio: vosotros sois los adultos, los que han puesto fin a una historia, ellos no han decidido nada, ellos no son responsables de nada, y lo único que se merecen es lo mejor, ¿ha quedado claro? Perdonad la dureza pero es que los peques son peques, y siempre hay que estar de su lado en estos casos.

Lo que es importante que nos quede claro es que los hijos no pueden ser el motivo para permanecer juntos en una relación: una pareja ha de estar porque se quiere, porque se admira, porque les apetece estar juntos, porque se aportan, no por los hijos, porque, como decía, eso solo lleva a que se críen en un entorno que quizá no sea el mejor para ellos, porque hay riesgo de que presencien discusiones y conflictos, porque lo que necesitan es estabilidad y cariño, venga de una pareja junta o de dos individuos que están estupendos separados.

Cuándo es el momento de ponerle fin a nuestra relación

Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta cuando una pareja acude por primera vez: ¿es el momento de terminar o deberíamos darle otra oportunidad a nuestra relación?

La verdad, lo siento si esperabas otra cosa, es que no hay una respuesta “buena” a esta pregunta, al menos no una con pautas aplicables a todo el mundo: cada relación de pareja es un universo, compuesto a su vez por otros dos universos, vosotros, de manera que es imposible proponer reglas o directrices que abarquen todas esas variables.

Una relación se acaba cuando uno de sus miembros, o los dos, así lo deciden. Ahora bien, a pesar de lo dicho, sí que hay unas cuantas cosas que puedes tener en cuenta, unas cuantas reflexiones, que te pueden ayudar a tomar esa decisión si es que tienes dudas acerca de tu relación de pareja:

  • ¿Crees que merece la pena intentar salvar la relación?
  • ¿Qué tipo de relación quieres tener? ¿Cómo es tu pareja “ideal”? * ¿Puede tu relación actual llegar a esos estándares?
  • ¿Qué haría falta para ello?
  • ¿Es factible?
pareja tapándose la cara con cartulinas de corazón

¿Tiene arreglo lo nuestro?

Cuando tenemos problemas de pareja, y más cuando hay peques, intentamos por todos los medios solucionar esos conflictos, arreglar la situación. Lo que sucede a menudo es que nuestros intentos no tienen éxito, de manera que lo único que conseguimos es sentirnos, además, frustrados... y todo parece más negro.

Si consideras que tu relación merece la pena, que tiene sentido hacer un último esfuerzo, acudid juntos a un profesional, a un terapeuta de pareja que os ayude, que para eso estamos. Es posible que pienses que cómo una desconocida os va a ayudar en “lo vuestro”, lo entiendo, es un pensamiento común, pero la terapia de pareja tiene éxito porque no es “hablar con un amigo”, se trata de aplicar técnicas que sabemos que funcionan para resolver los conflictos o cambiar las dinámicas de pareja.

Ya lo habéis intentado vosotros por vuestra cuenta y no habéis podido, quizá porque os faltaban herramientas o un cambio de perspectiva, eso es lo que puede ofreceros un profesional.

Dicho esto, lo cierto es que hay veces que en consulta a lo que se llega es a la conclusión de que, efectivamente, la relación se ha acabado. Pero cuando eso sucede, es tras haber trabajado ambos por intentarlo, de manera que las separaciones en estos casos son menos dolorosas y más civilizadas, si se me permite la expresión. Escuece, pero menos, y “se hace mejor” de cara a los peques.

Sea como fuere, si crees que le ha llegado la hora a tu relación o si tienes dudas al respecto, siempre, siempre, por favor, abordarlo de la mejor manera posible entre vosotros, sin involucrar a los peques, construyendo un nuevo proyecto para ellos, no destruyendo su futuro. Ánimo, seguro que no es un momento fácil, pero se sobrevive.

Fotos: Pixabay.com; Pexels.com

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