Por qué debemos decir 'te quiero' cada día a nuestros hijos, y muy especialmente en la adolescencia

Por qué debemos decir 'te quiero' cada día a nuestros hijos, y muy especialmente en la adolescencia
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Hoy celebramos el Día de San Valentín; el día por antonomasia para conmemorar el amor. Y no hay amor más grande, puro y especial que el sentimos los padres hacia nuestros hijos, y por supuesto, el que ellos sienten por nosotros y nos expresan cada día con sus pequeños gestos.

Mientras nuestros hijos son pequeños, es habitual que los padres nos prodiguemos en gestos cariñosos hacia ellos que les recuerdan lo mucho que los amamos. Besos, cosquillas, abrazos, sonrisas... nunca faltan en nuestro día a día. Sin embargo, a medida que van creciendo y se adentran en nuevas etapas de la vida también es más fácil perder esa conexión.

Por eso, en un día como el de hoy queremos recordar la importancia de reforzar el amor por nuestros hijos mediante dos poderosas palabras dichas con todo el sentimiento: "te quiero".

"Te quiero": dos sencillas palabras con un potente poder de conexión

te quiero

Nunca dos palabras tan sencillas tuvieron un significado tan potente. Tanto es así, que las reservamos exclusivamente a las personas más especiales para nosotros; esas personas que lo son todo en nuestra vida y a quienes amamos con toda el alma.

"Te quiero" o "te amo" son palabras mágicas. Palabras que cuando son pronunciadas desde el corazón, son capaces de derribar los muros de la desidia, el estrés o el enfado y volver a conectar a las personas como si de imanes se trataran.

Y es que un "te quiero" verdadero provoca un auténtico maremoto emocional, tanto en quien que lo pronuncia como en la persona destinataria de tan poderoso mensaje.

Es por ello, que los "te quiero" no deberían faltar nunca en la comunicación diaria con nuestros hijos; tanto en los momentos en los que pronunciarlo sea casi instintivo (por ejemplo, cuando los dejamos en el cole o nos despedimos de ellos para ir a trabajar), como en otros en los que quizá nos cueste más trabajo, como puede suceder tras un conflicto o una discusión.

Pero además de fomentar la conexión con nuestros hijos, decirles "te quiero" diariamente también tiene otros importantes beneficios:

  • Genera un clima de confianza, complicidad y bienestar emocional entre padres e hijos (es una forma de decirles "estoy aquí para lo que necesites. Eres lo más importante de mi vida").
  • Permite reafirmar nuestro amor hacia ellos.
  • Es una forma más de expresar lo que sentimos, lo que a su vez contribuye a educarles en una correcta gestión emocional y a no tener miedo a expresar los sentimientos.
  • Decir "te quiero" ayuda a acortar la distancia que en un momento dado pueda surgir con nuestros hijos. Ocurre por ejemplo cuando tenemos un mal día y perdemos los nervios con facilidad; cuando los niños se muestran especialmente irascibles y nos cuesta conectar con sus necesidades; cuando hemos discutido con ellos; cuando nuestros hijos se adentran en la adolescencia y parecen no querer saber nada de nosotros... Así, en estas situaciones tan delicadas y sensibles, pronunciar y escuchar un "te quiero" nos permitirá olvidarnos de las diferencias que nos separa y volver a conectar.
  • Al hilo de lo anterior, escuchar un "te quiero" provocará un impacto emocional capaz de romper cualquier tipo bloqueo y fomentar la reconciliación. Así, el niño o adolescente que las escucha de boca de sus padres se sentirá más predispuesto a comunicarse con ellos, a confiar, a escuchar, a involucrarse, a buscar soluciones...
  • Decir "te quiero" antes de dormir es una maravillosa manera de cerrar el día y despedirnos de nuestros hijos hasta la mañana siguiente. Y es que la magia de estas palabras ayudará a relajarse, olvidar las preocupaciones del día y conciliar el sueño.
  • Todos estos beneficios se resumen en uno solo: los niños y adolescentes que crecen sabiéndose queridos cada día por sus padres, son más felices, confiados y tienen una mayor autoestima.

Pero las palabras deben ir acompañadas de actos

decir te quiero

Pero aunque es fundamental reforzar cada día con estas palabras lo que sentimos hacia nuestros hijos, no basta únicamente con pronunciarlas, sino que deben estar acompañadas de otros gestos de amor.

Así, los besos y abrazos nunca deben faltar, pero tampoco la comunicación positiva y respetuosa, la escucha activa, la complicidad y confianza, o las sonrisas desinteresadas y sin condición.

En definitiva, nuestros hijos necesitan sentirse amados, especialmente cuando crean que no lo merecen o cuando la adolescencia nos ponga a los padres en un segundo lugar. Y ese amor debe ser demostrado cada día con nuestros gestos, pero también reforzado con palabras.

Fotos | Portada (iStock); Foto 1 (Pexels, Anastasia Shuraeva); Foto 2 (Pexels, Vlada Karpovich)

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