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Diez frases que no deberíamos decir a una madre que da lactancia materna a su bebé (III)

Diez frases que no deberíamos decir a una madre que da lactancia materna a su bebé (III)
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Después de dos entradas en las que hemos explicado seis de las frases que no deberíamos decir a una madre que da lactancia materna a su bebé (frases 1 a 3 y frases 4 a 6) hoy acabamos con la serie de entradas hablando de las cuatro restantes.

Con estas diez frases hemos tratado de explicar qué no debéis decir, o si sois madres lactantes, qué frases debéis obviar cuando probablemente os las digan. No están todas, porque mitos y frases sin sentido se dicen muchas más, pero creo que sí están las más comunes de las que se dicen a madres recientes. Vamos allá con las restantes.

7. Si vas a volver al trabajo, ¿no debería darle de comer otras personas?

Como veis, se insiste una y otra vez en lograr que el niño tome, sea como sea, un biberón. Si no es porque parece que se queda con hambre, para que descanse la madre, para que no descanse y haga cosas de casa, para que el padre también disfrute del placer de alimentarle, para que no pida tan a menudo o para que duerma más horas, es para que en unas semanas o meses, cuando la madre vaya a empezar a trabajar, otra persona pueda alimentarle.

Te dicen que le vayas acostumbrando al biberón y a la leche artificial para cuando el bebé vaya a quedarse unas horas sin su madre. Pero, ¿por qué avanzarse? Hay madres que seguro empezarán a trabajar al acabarse la baja, hay madres que finalmente encuentran una solución y aplazan el momento y hay madres que no vuelven al trabajo hasta unos meses después (o años, como en el caso de mi mujer, que iba a empezar a los cuatro meses y la cosa se le ha alargado ocho años).

Volver al trabajo no es sinónimo (no debería serlo) de dejar de amamantar. Muchas mujeres pueden compaginar lactancia y trabajo, y mientras no están pueden dejar leche extraída, o pueden buscarse alternativas para cuando ella no esté. Además, si ya ha empezado con la comida, no hay ninguna necesidad de dar biberón.

Por eso, dar un biberón, o varios, a un bebé para que se vaya acostumbrando es adelantarse demasiado. Sería algo así como dejar cada día un rato al bebé con la abuela, aunque llore, porque a los cuatro meses se tendrá que quedar con ella, aunque llore (qué ganas de adelantar sufrimientos). Ya llegará el momento y, según las circunstancias, ya se tomarán las decisiones oportunas.

Además, y sobre todo, los biberones no se succionan igual que el pecho de la madre. Sí es cierto que ahora venden algunos que emulan el funcionamiento del pecho, pero sigue sin ser lo mismo. Si tienen que utilizarse, se usan, faltaría más, pero hacer uso de ellos como avanzadilla de que en el futuro quizás tengan que utilizarse puede ser contraproducente: hay bebés que se confunden con la tetina y el pecho y luego no maman bien, producen grietas, hacen daño y lo que iba bien empieza a ir mal. Vamos, que ese biberón para que se vaya acostumbrando para el futuro inicia una oleada de consecuencias que hacen que al final acabe tomando más biberón que pecho, mucho antes de que la madre empiece a trabajar.

8. Se te van a caer los pechos

Parece que la imagen de la mujer es muy importante en esto de la maternidad y, de igual modo que la gente insiste en que tienes que recuperar la forma lo antes posible, se insiste en tratar de conseguir que ser madre no deje huella en tu cuerpo (así de lamentable es en el fondo nuestra sociedad, que se preocupa más de la imagen de las personas que del bienestar del bebé y de la madre).

Y en esa preocupación se le dice que no le dé mucho tiempo el pecho, que se le van a caer de tanto mamar el bebé. O que se ponga buenos sujetadores, que sujeten bien, con el mismo fin.

Pero es que el pecho no se cae por la lactancia, se cae por los aumentos de peso en el embarazo, o tras el embarazo, se cae por la edad y el paso del tiempo y se cae por fumar.

Y aunque se cayeran por la lactancia, ¿qué? ¿Qué es más importante, el bienestar y la salud de un bebé o el busto de su madre? Porque yo creo que es más importante la salud del bebé y, si no me falla la lógica, el pecho de la mujer se desarrolla en la pubertad para que en la edad adulta, cuando sea madre, pueda amamantar a sus bebés (y no tanto para que pueda lucir busto, creo yo). Y además, si así fuera, ¿no sería la mujer la que decidiera qué hacer al respecto? Porque podría haber mujeres que dijeran "sí, se me van a caer, ¿y qué?".

9. Siento que tus pechos deberían pertenecerme a mí y no al bebé

Siguiendo con lo de la función de los pechos, hay hombres que sienten que pierden la propiedad de los pechos porque ya no están ahí para él como lo estaban antes. El pecho de la mujer pierde, temporalmente, su función sexual para dedicarse a alimentar al bebé, y hay hombres (espero que sean pocos) capaces de expresar la queja a sus parejas: "siento que deberían pertenecerme a mí y no al bebé", en un algo así como "podríamos darle biberón y así todo volvería a ser como antes".

También hay mujeres (espero que sean pocas) que toman ellas mismas esa decisión, porque dicen que sus pechos son para el sexo, pero como digo en el punto anterior, la función principal no es esa, es la de alimentar a los bebés. Así que si eres hombre y sientes eso, mejor no lo digas y empieza a pensar un poco más en tu bebé y menos en ti. Además, los pechos de tu mujer son de ella, ni del bebé, ni tuyos. Sólo de ella, y ella decide qué hacer con ellos.

10. No dejes que se quede dormido en el pecho, o estarás creándole malos hábitos del sueño

Frase que podéis leer en libros y que os pueden decir incluso profesionales de la salud, que el pecho es para comer y que dormir es otra cosa.

Gran y grave error. Si una madre intenta seguirla conseguirá que el bebé llore, porque prácticamente todos los bebés se duermen al pecho (y si todos lo hacen, señal de que es normal). O sea, que tener un bebé que necesita el pecho para dormirse no es haberle creado un mal hábito para dormir, sino tener un bebé normal.

La lactancia materna da sueño, al bebé y a la madre. La composición de la leche, de hecho, cambia por la noche para ayudar al bebé a conciliar el sueño y a que vaya relacionando la falta de luz con el dormir. Esto lo hace gracias a la melatonina, la hormona que nos ayuda a establecer los ritmos dentro del día y los ciclos de vigilia y sueño. El flujo de melatonina es variable, según el momento del día que sea, para ayudar al bebé a centrarse en qué momento del día está.

Mamar da sueño. Succionar les relaja. Hacerlo en el regazo de mamá les calma. Llenarse el estómago da sueño. La leche calentita da ganas de dormir. ¿Cómo evitarlo? Pues haciendo sufrir al bebé. Pensad en esos momentos en que, en la cama por la noche, empiezas a quedarte dormido. Vas cerrando los ojos, empiezas a soñar cosas y alguien te dice "¡despierta hombre!". Despiertas, preguntas qué pasa y te enfadas porque te han despertado sin motivo. Cierras los ojos y enseguida vuelves a dormirte. De nuevo, "¡despierta!", y te dicen algo tan absurdo como que no puedes dormirte porque asociarás el cerrar los ojos con dormir o algo así y que luego, por el día, cuando cierres un momento los ojos, quizás te quedes dormido por haber cogido un mal hábito.

Vía | The Womanly Art of Breastfeeding 8th edition
Foto | Thinkstock
En Bebés y más | Siete frases que nunca dirías antes de ser madre (o padre), Diez cosas que no hay que decir a una madre que no trabaja para cuidar a sus hijos (I) y (II), Las ocho frases que no nos gusta que nos digan a los papás

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